INTRODUCCIÓN A LOS ESCRITOS JOÁNICOS

17 abril, 2007

En este estudio nos encontramos con el conjunto de escritos que, en líneas generales, pertenecer a la etapa más tardía de la elaboración de los libros sagrados del Nuevo Testamento.

En estos post estudiaremos obras de distinto género:

  • histórico narrativo (el Evangelio de San Juan),
  • epistolar (las Cartas Católicas -es decir, las siete cartas que en el Nuevo Testamento se presentan después de los escritos atribuidos a San Pablo: la Carta de Santiago, las dos Cartas de San Pedro, las tres Cartas de San Juan y la Carta de San Judas-)
  • y profético (el Apocalipsis).

El presente estudio se divide en dos grandes partes:

  • por un lado, los escritos que la Tradición de la Iglesia atribuye al apóstol Juan, el hijo de Zebedeo -Evangelio, Cartas de San Juan y Apocalipsis-,
  • y por otro, se tratan las Cartas Católicas (con excepción, evidentemente, de las de Juan).

En las cuestiones introductorias a cada uno de estos libros se comienza por subrayar la recepción que ese escrito ha tenido en la Iglesia y a lo largo del estudio de cada libro se pone también de manifiesto las diversas aportaciones de esos libros para comprender el misterio de Cristo y de la Iglesia (cfr. DV, 20). Como consecuencia, los contenidos de estos artículos tienen como fin último ayudar a profundizar en este misterio:

  • El Evangelio y las Cartas de Juan exponen con particular claridad la preexistencia de Cristo. Jesús es el Logos de Dios que se hace hombre y, con sus palabras y signos, revela al Padre. Lo peculiar de la fe en Él es ese conocimiento del Padre, la comunión con Él y con el Hijo, y la vivencia de esa comunión cumpliendo su mandamiento.
  • En el libro del Apocalipsis destaca la contemplación de Cristo victorioso en el cielo, y de la vida cristiana como fidelidad en la fe mediante la paciencia, avivada en la oración litúrgica y personal, y vivida en la esperanza de la venida del Señor.
  • Las Cartas Católicas son del mismo género literario que los escritos de San Pablo, es decir, cartas con las que se instruye a los destinatarios sobre la obra salvadora de Jesucristo.
    • La Carta de Santiago, sirviéndose de algunas de las enseñanzas de Cristo en el Discurso de la Montaña, invita a manifestar la fe con las obras evitando discordias y practicando la justicia.
    • En la Primera Carta de San Pedro se recuerda al cristiano que ha sido redimido —adquirido— por la sangre de Cristo y se le exhorta a una vida ejemplar en la práctica de la caridad, en el fiel cumplimiento de las obligaciones familiares, sociales y eclesiales, y en el soportar el sufrimiento.
    • En la Segunda Carta de San Pedro en cambio se insiste en la fidelidad a la doctrina recibida, frente a quienes la desvirtúan, y en la paciencia en la espera de la segunda venida del Señor.
    • Una orientación muy parecida se encuentra en la breve Carta de San Judas.

Dos indicaciones prácticas:

  • Es muy recomendable que a lo largo del curso se lean algunos pasajes del comentario de San Agustín al Evangelio de San Juan o de las homilías de San Juan Crisóstomo al Cuarto Evangelio.

  • La mejor manera de aproximarse a cada uno de los libros que aquí se estudian es mediante la lectura reposada de esos libros. Este trabajo está encaminado a proporcionar una mejor comprensión de estos textos inspirados. Cuantas más veces se lean, más provecho se obtendrá de la lectura de estos post.

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