Condicionamientos económicos en el tiempo de Jesús
19 Enero, 2008
Las numerosas construcciones emprendidas por Herodes el Grande, necesitaron de albañiles, canteros, escultores, maestros de obra y conservadores. Entre otras profesiones, figuran médicos (Mc 5,25), barberos, oculistas, cambistas de dinero y banqueros Un 2, 15).
En el capítulo de la alimentación, es notable la abundancia de almazaras. Jerusalén disponía de un surtido mercado de carnes, quesos, huevos, especias… En artículos de lujo, la elaboración de ungüentos, perfumes y resinas gozaban de especial predilección Un 19,39), a lo que contribuyó notablemente el boato con que se revistió la corte de Herodes. Joya muy apreciada era “la Jerusalén de oro”, consistente en una diadema almenada. Oficios de una cierta distinción fueron la fabricación dé sellos sin figuras y los copistas de la Sagrada Escritura.
La situación geográfica de Jerusalén la hacía pobre en recursos. La misma configuración de Jerusalén en ciudad alta y ciudad baja, condicionaba a su población; en la parte alta vivía la gente noble y en la baja la popular, afiliada a gremios. Su importancia radicaba en su funcionalidad política y religiosa. Tenía 25.000 habitantes en tiempos de Jesús, y sus principales recursos procedían del Templo, al que acudían muchos judíos de la diáspora y extranjeros a pagar sus diezmos. El comercio se reducía al de tipo urbano.
El comercio exterior con Grecia y Sidón se limitaba casi al bronce, madera y vidrio. Con Tiro negociaba en pescado y púrpuras. Babilonia y la India le suministraban telas preciosas. Con Egipto negociaba en perfumes y trigo.
El valle del Jordán la abastecía de verduras y frutas, mientras que el Haurán transjordánico era el principal granero del que se surtía toda Palestina.
También hay que tener en cuenta las contribuciones que los romanos exigían a los territorios que conquistaban, e incluso en los de aliados. Ya desde Herodes el Grande Palestina sufrió este esquilmar romano directo, o a través de Herodes. También por entonces apareció una nueva clase social, los publicanos, recaudadores de las contribuciones romanas que, pagando un tanto alzado como arriendo al erario, extorsionaban a los contribuyentes para sacar el mayor provecho propio. Hemos visto como repetidamente el tesoro del Templo fue saqueado por los procuradores romanos, pese al carácter sacrílego de la medida. Con todo ello Palestina quedó más empobrecida que a raíz de la primera destrucción del Templo por Nabucodonosor. En sentido contrario, los romanos fomentaron la actividad edilicia, especialmente en algo muy nuevo, acueductos y calzadas, que mejoraron notablemente las condiciones de vida y los transportes.
