Condicionamientos políticos en el tiempo de Jesús

19 enero, 2008

Cardo máximo de los romanos en Jerusalén

La ocupación romana

Palestina deja de ser un país inde­pendiente al ocuparla Pompeyo en el 63 a.C., y queda anexionada a la pro­vincia romana de Siria.

El estado asmoneo quedaba liqui­dado, aunque la familia asmonea perviva aún en la continuidad del Sumo Sacerdote Hircano. Su autori­dad se redujo a las cuestiones y prác­ticas religiosas, desde el año 57, en que Pompeyo le quita el título de rey, y Gabinio retiene para sí el poder político.

Seguirán años de constante tensión entre los sucesores de Hircano y los gobernadores de Siria. En el 54, Licinio Craso despoja el Templo de Jerusalén de sus tesoros y objetos de arte. Julio César, en el año 47, conce­de a Hircano y a sus descendientes el título de “aliados” de Roma, y a la comunidad religiosa de Jerusalén la facultad de jurisdicción sobre sus propios asuntos. A la vez, a Antípatro, padre de Herodes el Grande, se le elimina por su intervención en una conjura en que participa también Hircano. Pero cambia radicalmente el panorama con el asesinato de julio César en el 44, al convertirse Casio Longino en gobernador de la provin­cia de Siria (44-42), quien muy pron­to se haría impopular por la explota­ción de sus súbditos.

Herodes El Grande

En el 42, los asesinos de César fue­ron derrotados en la batalla de Filipos por Marco Antonio y Augusto. El go­bierno de Oriente pasa entonces a manos de Marco Antonio, de quien el hábil Herodes el Grande sabrá ga­narse la amistad. Pero le surge un con­trincante en Antígono, quien se pro­clama rey de Judea con la ayuda de los partos (40-37). Herodes, dejando su familia en Masada, acude a Roma con el objetivo de inclinar a su favor al emperador Augusto. Era fácil lo­grarlo, porque Roma no veía con buenos ojos que Antígono reinara con el apoyo de los partos. Así es co­mo el año 40, el Senado nombra monarca a Herodes el Grande, quien procede de inmediato a conquistar Palestina. Siguen años de éxito militar, y en el 37, mientras el gobernador Sosio toma Jerusalén, Herodes puede hacerse cargo del reino. Antígono fue ejecutado en Antioquía.

El reinado de Herodes el Grande, bien conocido gracias a su historiador Nicolás de Damasco, se extiende del 37 al 4 a. C. Como fue un fiel “monar­ca aliado”, dependiente siempre del gobernador de Siria, en el año 30, Octavio le entrega todos los territorios palestinos, a excepción de las ciuda­des de la Decápolis romana, con lo que llega a tener un reino tan grande como el del rey David.

Los Procurados romanos

Durante el imperio de Augusto se sucedieron los procuradores en Judea sin que sepamos mucho de ellos excepto sus nombres: Coponio (6-9), Marcos Ambivio (9-12) y Annio Rufo (12-15). A partir de Tiberio, que mantuvo largos años a los procuradores, sabemos más: Valerio Grato (15-26) tuvo dificultades con el sumo sacerdote Anás y le destituyó. Lo mismo le ocurrió hasta que obtuvo el cargo el yerno de Anás José, llamado también Caifás, que se supo mantener hasta el a. 36. raíz de las excavaciones de Cesarea sabemos que Poncio Pilato, el sucesor de Valerio, tenía el título de praefectus Judeae.

La destrucción del Templo

Este tiempo complejo es compartido hasta el año 40 d.C. por los hijos de Herodes el Grande. Se suceden años de relaciones más o menos tirantes entre los gobernantes de Palestina y los emperadores romanos, hasta que en el año 70 d.C. tuvo lugar el cumplimiento de las profecías de Jesucristo sobre la ciudad de Jerusalén (cfr. Mt 24; Mc 13; Lc 21).

El ejército de Tito destruyó sangrientamente Jerusalén, después de un duro asalto, y el Templo fue arrasado. Flavio Josefo afirma que durante los últimos cinco meses de asedio ante la ciudad, murieron más de un millón y cayeron prisioneros 97.000 judíos. Sea lo que fuere de estas cifras, el a. 70 señaló el fin de un periodo de la historia del pueblo judío, y con él, el cumplimiento de una parte de la Historia de la Salvación.

Al parecer la entrada de Tito en Jerusalén y la destrucción del Templo, en el 70 d.C., fue consecuencia del levantamiento contra los romanos en Palestina provocado por los zelotes. Los habitantes judíos de Jerusalén fueron asesinados, condenados a trabajos forzados en Egipto o vendidos como esclavos en las provincias del Imperio romano, según su mayor o menor participación en la revuelta. Una vez más, continuaba su diáspora por el mundo. De este modo, se extendieron por Italia, valle del Rin, las Galias, España y Norte de África. Las comunidades establecidas en los dominios de Roma compraron a sus hermanos de raza y religión a fin de devolverles la libertad, manifestándose así la solidaridad hebrea de alcance internacional que ha caracterizado la historia interna de este pueblo con algunas excepciones.

Judea, provincia romana

Después del incendio de Jerusalén ordenado por Tito, Judea, se constituyó en provincia romana. En ella permanecían aún muchos judíos, algunos de ellos huidos de Jerusalén, antes de la conquista de la ciudad por Tito, y que habían seguido al partido prorromano frente a los zelotes. Igualmente, en Galilea, que los romanos habían conquistado en el 67, quedaban judíos que no se habían sumado a la sublevación, y lo mismo ocurrió en otros lugares de Palestina, que los romanos procuraron que no fueran totalmente despoblados.

Bar Kokeba, la última rebelión judía

En la destruida Jerusalén, los romanos crearon la colonia Aelia Capitolina (ca. 131), prohibida a los judíos, y perteneciente a la provincia procuratorial de Palestina. Cuando el emperador Adriano intentó edificar un templo pagano en el mismo lugar donde se había levantado el judío, estalló una nueva sublevación (132), dirigida esta vez por Bar Kokeba, quien consiguió el control de Palestina durante tres años, hasta la reconquista del país por las legiones romanas. La población fue diezmada; aunque algunos se refugiaron en las montañas de Galilea y otros se quedaron en las proximidades de la antigua Jerusalén, en condiciones desfavorables, prácticamente el pueblo judío se quedó sin patria. Palestina se integró en la provincia romana de Siria (135).

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6 comentarios to “Condicionamientos políticos en el tiempo de Jesús”


  1. [...] serio de la situación histórico, religiosa y etnográfica, así como de los condicionamientos políticos, sociales y económicos de Israel en tiempos de Nuestro Señor escapa por completo a las [...]

  2. CARLOS E MENDEZ Says:

    Una maravilla poder contar con artículos escritos de esta naturaleza, que sin duda alguna nos ayudan en la comprensión de las sagradas escrituras. Vayan mis felicitaciones a todo el esquipo que hace posible semejante universidad.
    Que Dios les continúe bendiciendo!


  3. Una consulta: Tengo claro las diferencias entre judíos y Samaritanos y las razones de las mismas. Ahora bien, siempre me quedó la duda de la posición de Galilea al respecto. ¿Pertenecía Galilea originalmente al reino de Israel?, ¿Por que los galileos permanecen fieles a Judá (Jerusalem) y no a Israel (Samaria)?. ¿En que momento se produce la división entre Samaritanos y Galileos?.
    Si podés aclararme esta dudas te lo agradedería.
    Saludos.

  4. antonalla Says:

    necesitos aspectos piliticos en la sociedad en la epoca de jesus.
    lo necesito para un trabajo practico para catequesis.
    les agradeceria si me pueden anar informacion.
    gracias.

  5. liliana Says:

    muy bueb articulo, me sirvio mucho para comparar con otros y poder hacer mi exegesis


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