El buen pastor
25 Julio, 2008
La imagen del Buen Pastor (Lc 15, 1-7) representa a Jesucristo: «Yo soy el buen pastor» (Jn 10, 11-14).
La tipología de esta representación consiste en un pastor que porta sobre sus hombros un cordero o una oveja, la mayoría de las veces con cuernos, como los ejemplares de la raza merina.
Casi siempre lleva un zurrón colgado en bandolera de una cinta de cuero. Puede estar acompañado de dos o más ovejas, o encontrarse solo, y también puede tener las dos manos ocupadas en sujetar la res, o tener una de las dos manos libres, que permanece sin ninguna función, o llevar una horza para transportar líquidos, o un bastón e incluso una flauta de pan.
La representación del Buen Pastor con cayado es poco frecuente, y podría pensarse que no representa a Jesucristo, sino al obispo, teniendo en cuenta las características de retrato que poseen algunos de estos ejemplares.
Calzan las figuras del Buen Pastor bolines bajos de cuero, botas altas o también alpargatas sujetas con cintas que se arrollan a las piernas hasta por debajo de la rodilla, y viste siempre túnica corta.
Aparece representado en el centro de las bóvedas, los lunetos o las arquivoltas de los arcosolios, las superficies de los sarcófagos, y en los puestos centrales de honor de las bóvedas o rematando los dos extremos del frente de los sarcófagos. En el recuento que hace Leclercq de las representaciones del Buen Pastor, incluyendo las del siglo v, alcanzan el número de 127 pictóricas y de mosaico, 23 esculturas exentas y 100 relieves de sarcófagos y losas sepulcrales.


25 Julio, 2008 a las 5:51 pm
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