Jonás
25 Julio, 2008
Abundan en las catacumbas y en los sarcófagos las representaciones de los pasajes del Antiguo Testamento que narran la historia del profeta Jonás: el profeta es arrojado al mar, tragado por un monstruo y devuelto a tierra, donde cumple el mandato divino de predicar la penitencia en Nínive. A continuación, Jonás se aísla fuera de la ciudad, apesadumbrado porque Dios ha perdonado a Nínive, se construye una cabaña para protegerse del sol, Yahvé hace crecer sobre ella una planta de ricino en un día y secarse al siguiente, de forma que Jonás cae desvanecido por el calor del sol. Las escenas siguen la narración casi palabra por palabra.
El monstruo marino que hace surgir Yahvé es muy interesante en sus representaciones: tiene la forma de una gran serpiente con cabeza de dragón, sin antecedentes en el arte clásico ni contemporáneo, pues no podemos definir como antecedente a las figuras marinas de caballos, sirenas o tritones de colas oficias.
En todas las representaciones aparece el profeta sin ropa, quizá para indicar el calor que le hizo perder el sentido.




16 Agosto, 2008 a las 1:43 pm
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