Otros elementos de las catacumbas: Baldaquinos hipogeos; Escaleras; Chimeneas y lucernarios; Cátedras
25 Julio, 2008
Baldaquinos hipogeos
El baldaquino y la tegleta dejan de tener utilidad si son trasladados al subsuelo, pues su función protectora desaparece. Son muy raros, excepto en los hipogeos de Sicilia, donde abundan. Toman allí una forma extraña al transformar el dintel entre columnas en arcos labrados en el terreno.
Escaleras
Puede admitirse como teoría general que las escaleras primitivas son angostas, de techos altos, y sus paredes fueron aprovechadas para excavar en ellas nichos y hasta arcosolios. Sin embargo, muchas de las escaleras realizadas en las catacumbas a partir del siglo IV tenían por objeto facilitar el acceso de un grupo numeroso de fieles hasta la tumba de algún mártir o conjunto de mártires, que gozaron de una mayor veneración. Por ello, son más anchas y, en general, más largas, pues suelen llegar directamente desde la superficie al cubículo o lugar de la galería deseados, atravesando frecuentemente más de un piso de la catacumba. El desarrollo de sus peldaños es más cómodo, de menor pendiente. También estas escaleras alojan nichos en sus paredes, pues el uso funerario de las catacumbas duró, como sabemos, hasta entrado el siglo VI.
Chimeneas y lucernarios
Las chimeneas tuvieron la función de ventilación y de extracción de materiales. En cambio, los lucernarios fueron destinados a la iluminación de algún cubículo, escalera o galería. En general, son todos posteriores a la paz de la Iglesia, mucho más amplios que las chimeneas, y poseen algunos nichos e incluso decoración pictórica.
Cátedras
Son asientos con brazos y respaldo tallados en el mismo material de las paredes de la catacumba, que aparecen tardíamente en cubículos y galerías.




