Baldaquinos hipogeos

Baldaquinos hipogeos

Baldaquinos hipogeos

Foto ampliada Lám II-12F

El baldaquino y la tegleta dejan de tener utilidad si son trasladados al subsuelo, pues su función protectora desaparece. Son muy raros, excepto en los hipogeos de Sicilia, donde abundan. Toman allí una forma extraña al transformar el dintel entre columnas en arcos labrados en el terreno.

Escaleras Catacumbas de san Sixto

Escaleras Catacumbas de san Sixto

Escaleras

Puede admitirse como teoría general que las escaleras primitivas son angostas, de techos altos, y sus paredes fueron aprovechadas para excavar en ellas nichos y hasta arcosolios. Sin embargo, muchas de las escaleras realizadas en las catacumbas a partir del siglo IV tenían por objeto facilitar el acceso de un grupo numeroso de fieles hasta la tumba de algún mártir o conjunto de mártires, que gozaron de una ma­yor veneración. Por ello, son más anchas y, en general, más largas, pues suelen llegar directamente desde la superficie al cubículo o lugar de la galería deseados, atravesando frecuentemente más de un piso de la catacumba. El desarrollo de sus peldaños es más cómodo, de menor pendiente. También estas escaleras alojan nichos en sus paredes, pues el uso funerario de las catacumbas duró, como sabemos, hasta entrado el siglo VI.

Lucernario entrada L cripta papal san Calixto

Lucernario entrada L cripta papal san Calixto

Chimeneas y lucernarios

Las chimeneas tuvieron la función de ventilación y de extracción de materiales. En cambio, los lucernarios fueron destinados a la ilumi­nación de algún cubículo, escalera o galería. En general, son todos posteriores a la paz de la Iglesia, mucho más amplios que las chimene­as, y poseen algunos nichos e incluso decoración pictórica.

Cátedras

Cátedra Cementerium Magnus Roma

Cátedra "Cementerium Magnus" Roma

Son asientos con brazos y respaldo tallados en el mismo material de las paredes de la catacumba, que aparecen tardíamente en cubículos y galerías.

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