Túmulo

25 Julio, 2008

Foto de Lám. II-4

Se llama túmulo al elemento que se coloca encima de la tumba para protegerla y señalar su existencia. No existe el túmulo si se cubre con arena la superficie rellenada para que la vegetación no invada esta superficie. Una estela o cipo co­locado verticalmente en la cabecera de la tumba contribuye a identifi­car el lugar del enterramiento.

Se dice que hay túmulo si se amontona la tierra sobrante de la ex­cavación, después de haber procedido al relleno de la tumba, sobre la superficie plana que así queda, moldeándola con la pala en forma de medio cilindro achatado por los extremos. El túmulo así construido puede bañarse con una o más lechadas de cal, formando un recubri­miento blanco y duro que protege la tumba. En África y España abun­dan los túmulos recubiertos con esta lechada de cal sobre la que se han dispuesto complicados y bellísimos dibujos de mosaico, figurativos o no, conteniendo muchas veces el nombre del difunto, la fecha de de­función e, incluso, su retrato.

El túmulo simple de tierra puede ser sustituido por una pequeña construcción de piedras, trabadas por argamasa de cal o de barro, en forma de pirámide truncada sobre un basamento. Todos estos ejemplos están enlucidos exteriormente.

Con el mismo tipo de construcción se realizaron también otras formas del túmulo: en sigma o de mesa, en forma de herradura, que recibe estos nombres por su semejanza a la sigma mayúscula griega o con el triclinium, y de cupa o tumbo, en forma de bóveda de me­dio cañón cerrada en sus caras anterior y posterior con dos planos inclinados.

La cubierta de acróteras que cubre una tumba consiste fundamen­talmente en una pieza de piedra tallada de una forma especial: una si­mulación de tejado a dos aguas central, situado sobre un plinto, cuyas esquinas se adornan con un cuarto de esfera. El nombre de acróteras procede de los adornos que decoraban las cuatro esquinas del tejado de los templos.

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