Las Catacumbas de san Calixto
27 Julio, 2008
El cementerio de San Calixto se formó por fusión de catacumbas anteriores independientes y de diferentes fechas, que fueron uniéndose unas a otras entre los siglos II y IV. Hoy quedan diferenciadas en regiones, no siempre fáciles de delimitar.
El nombre lo recibe de San Calixto, un diácono que administró el cementerio en tiempos del papa Ceferino, y a quien sucedió en el trono pontificio (217-222). Murió mártir y fue enterrado en la catacumba de Caledopio.
En esquema, estas zonas o regiones de san Calixto son las siguientes:
- 1) la cripta de Lucina;
- 2) la llamada Área prima, correspondiente a la cripta Papal;
- 3) de San Milciades;
- 4) de San Gaio y de San Eugenio;
- 5) occidental;
- 6) Liberiana;
- 7) norte o noroeste. Muy extensa, es toda de excavación tardía, con algunas entradas propias.
Todo el terreno estuvo ocupado por sepulturas al aire libre, mausoleos y los demás elementos funerarios normales en esta época. De todo esto hoy solo quedan dos pequeños edificios llamados tricoras por poseer cada uno de ellos tres ábsides. Se denominan según su situación: oriental, junto a la entrada actual, y occidental.
La tricora occidental fue restaurada a comienzos de siglo XX. Conserva los muros primitivos hasta la altura superior de los arcos. Contuvo sin ninguna duda un sepulcro martirial situado en un túmulo central con fenestrella confessionis y rodeada de otras sepulturas. Durante las excavaciones (1979-1980) se encontraron ocho mausoleos adosados al edificio, seguramente por el deseo de gozar de la protección del mártir allí venerado.
La tricora oriental fue restaurada por el papa León III, y a este periodo deben de pertenecer las pinturas que la decoran y que hoy se conservan en mal estado. Contuvo enterramientos y sarcófagos, de los que sólo existen fragmentos.
Este sarcófago (que se encuentra en el museo de la trícora occidental) se puede considerar un pequeño catecismo ilustrado. Las escenas representadas en este sarcófago dejan transparentar un profundo simbolismo, y el sucederse de las escenas no es casual. El cristiano nace a la vida divina mediante el Bautismo (Noé). Nutre esta vida divina con el pan (Abacuc) y el vino (Caná) consagrados en la Misa, es decir, con la Comunión. La Eucaristía le ofrece como prenda la resurrección final (Lázaro). Así el cristiano (niño) vivirá en el paraíso (orante). Hallamos aquí el eco de las palabras de Jesús: “Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 54). (Cfr. catacumbas de Roma)



27 Julio, 2008 a las 9:36 pm
[...] Catacumba de San Calixto [...]
13 Mayo, 2009 a las 9:43 pm
esquema dedibujo no deresumen