Las tradiciones de Israel en el desierto

9 agosto, 2009

Una análisis superficial y no necesariamente exhaustivo confirma la existencia de estas tradiciones en la configuración histórica y cultural de Israel. Por ejemplo, en su forma de hablar, en la que por ej. “tienda” significa “casa”; en algunas costumbres, como la venganza de sangre y la importancia de la hospitalidad; en la misma estructura por tribus; y, sobre todo, en su religión centrada en el culto al Señor.

Por otra parte, muchas de las intervenciones divinas que se recuerdan en las tradiciones de Israel encajan en el ambiente de aquel desierto: la falta de agua; el maná como secreción de una planta (el terebinto?), las codornices que llegan exhaustas del mar, la serpiente de bronce en la zona minera de Esyon Gueber, la misma geografía subyacente, y las noticias sobre los pueblos que habitan el área en aquel tiempo. El testimonio, por tanto, de Números acerca de que Israel provenía del desierto, presenta rasgos de verosimilitud histórica, al menos en algunos aspectos generales. En las tradiciones quedan recogidos ciertamente antiguos recuerdos enraizados en el tiempo del desierto; pero con frecuencia son recuerdos anecdóticos que, en cierto modo se han desvinculado del grupo que los había transmitido, y se han generalizado aplicándolos a todo el pueblo.

No es de extrañar, por tanto, que en el libro queden aspectos oscuros desde el punto de vista histórico. Así se suscitan cuestiones como las siguientes:

  • ¿Cuál fue la ruta que siguieron desde el Sinaí hasta Moab? Según Números, desde el Sinaí, al sur de la península del mismo nombre fueron a Cadés situado en la parte nororiental, y desde allí, bajando de nuevo hacia el sur hasta cerca del golfo de Aqaba, rodearon Moab y subieron de nuevo dirección noreste hasta Transjordania. En el libro se dan explicaciones claras de este gran rodeo, y no hay razones de peso para pensar que, al menos algunos grupos conducidos por Moisés, no hicieran efectivamente este recorrido. Sin embargo, hay indicios, sobre todo en el libro de los Jueces, para suponer que algunos grupos, como Judá, entraron en Canaán por el sur, es decir, desde la zona de Cadés, y que las tradiciones en torno a este lugar parece que constituyen un grupo diferenciado de las del Sinaí. También es cierto que el camino del Sinaí a Cadés no tiene apenas relieve en el libro, y que un episodio como el de las codornices se explica mejor en la costa norte, junto al mar Mediterráneo. Asimismo es cierto también que en el mismo libro de Números discrepan los datos sobre la ruta seguida entre Cadés y las llanuras de Moab. Todo ello hace suponer que probablemente no fue un sólo grupo, el conducido por Moisés, el que hizo la ruta del desierto, sino, al menos dos: uno que iría por el norte de la península y entraría a Canaán desde Cadés, y otro que haría el recorrido descrito en Números. Ahora bien, parece lo más lógico pensar que estos grupos tuvieron contacto entre ellos en el desierto, quizá en Cadés, y así se explicaría su unión más tarde en Canaán, adorando todos al mismo Dios Yahweh, la personalidad de Moisés y la fuerza de espiritual de su grupo terminaría por asimilarlos.
  • Otra cuestión es el tiempo que emplearon en cruzar el desierto. La tradición común habla de cuarenta años. Pero viendo de cerca los datos ofrecidos por Números no es posible precisar a qué tiempo se refieren esos cuarenta años. En efecto, si partieron del Sinaí el año segundo (Cf. Num 10,11), habrían estado treinta y ocho años más por el desierto. Pero en Num 33,38 dice que los cuarenta años se cumplieron cuando murió Aarón, esto es, al iniciar el camino de Cadés a Moab. En cambio en Num 14,33 se prometen a los hijos de la generación que salió de Egipto cuarenta años todavía de peregrinación nómada por el desierto. Todo parece llevar a la conclusión de que los cuarenta años son un número genérico para expresar la duración de una generación, puesto que la que había salido de Egipto no había de entrar en la Tierra prometida.

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2 comentarios to “Las tradiciones de Israel en el desierto”


  1. [...] Aunque es cierto que de la estancia y el paso de los israelitas por el desierto no se ha encontrado ningún testimonio arqueológico, no es menos cierta la profunda y fuerte huella que han ejercido las tradiciones de Israel en el desierto en la misma configuración de este pueblo. [...]

  2. jazmin Says:

    jzmin y baldenebro


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