Lección 12: El libro de Josué

9 agosto, 2009

El libro de Josué es la culminación natural del Pentateuco. En él se narra la toma de posesión por parte de Israel de la tierra prometida bajo la guía de Josué. El pueblo elegido, aunque constituido por tribus, es un solo pueblo, que adquiere unido la propiedad de esa tierra con el auxilio de Dios, que cumple así las promesas hechas a los Patriarcas. Las tribus israelitas no conquistaron Canaán gracias a su Poderío militar sino que Dios puso esa tierra en sus manos, y él mismo la repartió entre ellos para que cada uno pudiera gozar de paz y prosperidad en la tierra asignada a su familia. Como correspondencia a la fidelidad de Dios que ha cumplido sus promesas, se reclama la fidelidad de todo el pueblo a la Alianza establecida con el Señor.

La estructura del libro de Josué tiene una estructura sencilla. Podemos distinguir dos partes extensas, precedidas por un prólogo y culminadas por un epílogo que enmarcan adecuadamente el núcleo del contenido teológico de todo el libro:

  • Prólogo (1,1‑18). Sirve de unión con el Pentateuco, y enuncia los principales temas del libro. De una parte, la continuidad entre la misión de Josué y la de Moisés en cuanto mediador entre Dios y el pueblo. De otra, la unidad de ese pueblo cuyas tribus realizan juntas la conquista de todo el país.
  • 1. Toma de posesión de la tierra (2,1‑12,24). La narración comienza con el envío de unos exploradores para inspeccionar Jericó, la primera ciudad que tomarán los israelitas. Sigue una serie de episodios relacionados con Guilgal, el primer campamento establecido en la tierra prometida. A continuación se narra con detalle la conquista de las dos primeras ciudades: Jericó y Ai. Una vez que se ha tratado con detenimiento de las primeras conquistas de Israel en la tierra que Dios les entrega se habla del acto de culto realizado mediante la ofrenda de sacrificios y la lectura de la Ley que tuvo lugar junto a Siquén. Seguidamente se trata, con menor detenimiento que en los episodios anteriores, de la conquista del resto del territorio.
  • 2. Repartición de la tierra (13,1‑21,45). El reparto se realiza en tres etapas. La primera de ellas ya había tenido lugar en las campiñas de Moab, y en ella Moisés había adjudicado las tierras de Transjordania a las tribus de Rubén, Gad y a media tribu de Manasés. La segunda fase se sitúa en Guilgal, y en ella se adjudican los territorios a las tribus más importantes: Judá, Efraim y el resto de la tribu de Manasés. En un tercer momento los israelitas se reúnen en Siló para distribuir el resto del territorio entre las demás tribus. Como colofón del reparto se enumeran las ciudades de refugio así como las adjudicadas a los levitas.
  • Epilogo (22,1‑24,33). El libro concluye insistiendo en los dos grandes temas del prólogo. Primero se hace notar de nuevo que todo el pueblo ha realizado unido, sin que faltase nadie, la conquista del país. Para terminar, Josué el sucesor de Moisés exhorta a todo el pueblo antes de morir a mantenerse fiel al Señor y a cumplir la Alianza que el Señor hizo con sus antepasados y que ahora ellos renuevan en Siquén.

En la actualidad es un tema de discusión el modo en el que se llevó a cabo el asentamiento de Israel en Canaán. El libro de Josué presenta lo que podríamos denominar las tradiciones acerca del asentamiento de Israel en Canaán. Pero es evidente que El libro de Josué ofrece una narración estilizada de unos acontecimientos históricos. Por ejemplo, es evidente que en el modo de redactar los relatos se utilizan con frecuencia los recursos literarios propios de la épica. La intención es clara: resaltar la importancia de la intervención divina en la Conquista de la tierra, que no es fruto del esfuerzo humano y guerrero del pueblo, sino un don de Dios. De este modo podemos concluir que lo que nos encontramos en este libro es un conjunto de relatos teológicos con una base histórica. Para hacerse cargo de los hechos realmente acontecidos es necesario tener en cuenta las aportaciones de la arqueología y de la crítica literaria del propio texto bíblico.

Como siempre, terminamos poniendo un breve resumen del significado teológico del Libro de Josué:

  • Sentido teológico del libro de Josué.  La idea de que Dios es siempre fiel a sus promesas está presente en toda la obra. La conquista de la tierra de Canaán es un don que Dios puso en manos de su pueblo. Un hombre fiel, Josué fue el instrumento de Dios para la donación de la tierra y la renovación de la Alianza. La conquista común debe ayudar a constituir la unidad del pueblo, por encima de la diversidad de las tribus.
  • Significación del libro de Josué en la fe de la Iglesia. Josué aparece así como figura de Jesús. El nombre de ambos Yehošu‘a es “el Señor salva”. Además, en la salvación de algunos que no eran del pueblo (Rajab y su familia) se anticipa la dimensión universal de la salvación. Jesús en el Sermón de la Montaña dejará bien claro que la promesa de la tierra se abre definitivamente a una perspectiva escatológica y se dirige a todos los pueblos.

EXÉGESIS

Hemos podido hacer la exégesis de un fragmento de este libro y que presentamos aquí:

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