Juegos infantiles tradicionales del tiempo de Jesús

28 agosto, 2009

Los juegos más antiguos o tradicionales (originarios de Egipto, Babilonia, Creta  y Asía):

Fuente: http://www.tinet.org/%7Evne/juegos%2001.htm

CANICAS, 3000 a.C., Egipto

En su obra maestra del año 1560, titulada Juegos infantiles, el pintor flamenco Pieter Brueghel el Viejo representa a unos niños de su época entregados al juego: haciendo girar aros, moldeando con arcilla, lanzando bolas, vistiendo muñecas, andando sobre zancos y haciendo puntería con las canicas…, en total unas ochenta actividades. En este cuadro se revela perfectamente que muchos de los juegos hoy practicados los disfrutaban ya los niños hace quinientos años, y varios de ellos, uno de los cuales es el de las canicas, formaban parte del juego cotidiano de los pequeños egipcios hace nada menos que 4.500 años.

En el caso de las canicas, al igual que en el de muchos juegos de la Antigüedad, es importante diferenciar el destino que le daban los adultos, la adivinación, y el que se reservaba para los pequeños, la diversión. Y es que muchos juguetes tuvieron su origen en la práctica de los augurios de reyes y tribus, y sólo llegaron a manos de los niños a través de su abandono por los adultos.

Las canicas, en forma de huesecillos de perros y ovejas, se empleaban ya en el Próximo Oriente para propósitos adivinatorios más de mil años antes de que se convirtieran en juguetes. Los arqueólogos han deducido esta transformación de un objeto religioso en juguete basándose, en parte, en que se han desenterrado canicas muy antiguas en las ruinas de un templo y también en la sepultura de algún niño. Por consiguiente, se considera que las antiguas canicas para jugar son una serie de piedras semipreciosas y más o menos redondas enterradas con los restos de un niño egipcio alrededor de 3000 a.c., en Nagada.

En la isla de Creta, los niños minoicos jugaban con canicas pulimentadas de jaspe y ágata, ya en el año 1435 a.C. En el mundo antiguo, la materia prima de la canica reflejaba a menudo las posibilidades económicas y tecnológicas de una cultura. Para los minoicos, un pueblo avanzado y culto, las canicas de piedra semipreciosa eran corrientes, en tanto que las bolas de piedra corriente y de arcilla eran los materiales de las canicas de los austeros habitantes de las Islas británicas, incluso entre sus clases dirigentes. Otros pueblos todavía más primitivos utilizaban huesos de aceituna, avellanas, castañas y las agallas de los robles. Sin embargo, por toscas que fuesen muchas tribus celtas, sajonas y africanas, los pequeños no tenían límite en lo que se refería a las canicas, juego que se desarrolló independientemente en casi todas las culturas antiguas.

Las canicas eran un juego popularísimo entre los niños romanos. El primer emperador, César Augusto, bajaba de su litera para unirse al juego de canicas que practicaban los niños en la calle. En la antigua Roma, se fabricaban incluso canicas de vidrio transparente, obtenido a partir de sílice y cenizas. A pesar de los numerosos objetos de mármol encontrados en las ruinas y de las numerosas referencias textuales  este respecto, no se han podido encontrar las reglas de este juego.

PEONZA, 3000 a.C., Babilonia

Se requieren mentes muy modernas, avezadas en la cinemática de la rotación, para comprender las fuerzas complejas que se combinan para mantener en pie una peonza en plena rotación, pero no se requiere una mente muy aguda, ni un profundo conocimiento de la mecánica para descubrir que un objeto cónico al que se le imprime una rotación ejecuta un movimiento tan interesante como atractivo. Los niños de Babilonia ya hacían girar peonzas, esculpidas con formas animales y humanas, en el año 3000 a.C. Estos artefactos, encontrados en excavaciones, eran ya entonces juguetes, puesto que se han descubierto, junto con diversas series de canicas, en tumbas infantiles.

Resulta más interesante presenciar la rotación de una peonza debidamente decorada cuando disminuye su giro y sus imágenes empiezan a ser discernibles, y las peonzas más antiguas que se conocen estaban todas ellas debidamente decoradas. En la Antigüedad, los japoneses pintaban sus peonzas con minuciosos dibujos, y ellos fueron los primeros en crear unos orificios alrededor de la circunferencia de estos juguetes de arcilla para que zumbaran y silbaran.

MUÑECAS, hace 40.000 años, en África y Asia

Antes de que Barbie se convirtiera en la gran figura de la industria del juguete, algunas figuras femeninas creadas como símbolos de fertilidad hicieron las veces de muñecas en la antigüedad. Estas figuras de amplios vientres distendidos por la maternidad eran esculpidas ya en arcilla hace unos cuarenta mil años por los homo sapiens sapiens, los primeros humanos modernos.

A medida que el hombre desarrolló sus mitos y creó todo un panteón de dioses masculinos y femeninos, se empezaron a moldear figuras en cera, piedra, hierro y bronce a la imagen y semejanza de los dioses. En la India, por ejemplo, hacia el año 2.900 antes de Cristo, circulaban miniaturas de Brahma sobre un ganso; o de Shiva sobre un toro; o de su mujer, Durga, sobre un tigre. En la misma época, en Egipto se enterraba a las personas importantes con cajas de madera en las que iban muñecas. Se suponía que las reproducciones servirían a los señores como criados en la vida de ultratumba.

El paso de las muñecas-ídolos a las muñecas-juguetes empieza precisamente al otorgárseles funciones humanas. Al dejar de representar a figuras divinas, las muñecas pasaron a ser el entretenimiento ideal de niños que ya no podían temer el sacrilegio.

Tanto los romanos como los griegos tenían ya muñecas articuladas con las que los niños podían jugar. En el caso de los griegos, la mayor parte de las muñecas eran femeninas.

Es demostrable el hecho de que en el alba de la era cristiana los niños ya jugaban con muñecas articuladas y móviles a las que incluso podían vestir y para las cuales se construían casas de juguete.

HULA HOOP, 1000 a.C., Próximo Oriente

En el año 1958, se apoderó de la población de los Estados Unidos una afición inmensa al hula hoop. Éste consiste en un aro de plástico vistosamente coloreado, que se coloca alrededor de la cintura y se hace girar velozmente mediante un movimiento de las caderas. Los almacenes y las tiendas vendían sus remesas apenas llegaban éstas. A los seis meses de introducirse esta moda, los americanos habían comprado veinte millones de hula hoops, a 1,98 dólares la unidad. Por su parte, los médicos trataban a jóvenes y adultos por igual de sus lesiones en la espalda y el cuello, y advertían otros peligros derivados de la práctica de este juego.

No obstante, el hula hoop no era nuevo, ni tampoco las advertencias médicas. Uno y otras tenían siglos de antigüedad.

En Egipto, y más tarde en Grecia y Roma, los niños se fabricaban aros con ramas de parra, debidamente secada y limpias de hojas. Estos juguetes circulares se unían en sus extremos, se impulsaban mediante una varilla, se lanzaban al aire y se recogían alrededor del cuerpo, momento en el cual se hacían girar alrededor de la cintura. En ciertas culturas sudamericanas existían aros similares, fabricados con caña de azúcar.

Los historiadores de los juegos infantiles registran un rebrote de esta afición en la Inglaterra del siglo XIV. Niños y adultos hacían girar aros de madera o metálicos alrededor de sus cinturas, y los médicos se veían obligados a tratar dolores, lesiones y dislocaciones. Al igual que hoy, muchos fallecimientos de adultos por fallos cardíacos fueron atribuidos a excesos en este juego, y los médicos británicos advirtieron que “los aros pueden matar”. El nombre de “hula” se adoptó en el siglo XVIII. Hasta entonces, el hula era una danza hawaiana sensual y mimética, que se practicaba de pie o en posición sentada, con unos movimientos ondulantes de las caderas. En su origen danza religiosa destinada a promover la fecundidad, honrar a los dioses hawaianos y ensalzar al jefe tribal, el hula, con su explícita sensualidad, acentuada por bailarinas con los pechos desnudos y ataviadas con sus cortas faldas, y por hombres con un atuendo todavía más sucinto escandalizó a los misioneros procedentes de Gran Bretaña y Nueva Inglaterra. Éstos convencieron a los hombres para que dejaran de bailar el hula y obligaron a las mujeres nativas a sustituir sus breves faldas, los pa’us por los largos holokus de hierbas. Los giros imprimidos a las caderas en esta danza se ajustaban tan perfectamente a los movimientos requeridos para hacer girar un aro de juguete, que se dio el nombre de «hula» a esta diversión.

(Del libro “Las cosas nuestras de cada dís” de Charles Panati)

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Una respuesta to “Juegos infantiles tradicionales del tiempo de Jesús”


  1. [...] Los juegos infantiles tradicionales del tiempo de Jesúsmás (de Egipto, Babilonia, Africa  y Asía… [...]


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