Presentación el powerpoint del profeta Daniel

12 junio, 2010

A continuación te transcribo el texto de la presentación:

El profeta Daniel y su libro

Contenidos

  1. La persona de Daniel y su época
  2. El bilingüismo del libro
  3. Autor y fecha de composición
  4. Género literario de Daniel
  5. Unidad y estructura del libro
  6. Contenido doctrinal:
  • 1º) La salvación gratuita;
  • 2º) El Reino de Dios;
  • 3º) La figura del Hijo del Hombre.

La persona de Daniel y su época histórica

Daniel es un nombre frecuente en la Biblia: así se llamaba uno de los hijos de David (Cfr 1 Chr 3,1); aparece en la lista de los repatriados en tiempos de Esdras y Nehemías (Esd 8,2; Neh 10,7), Ezequiel (Ez 14,14-20; 28,3) menciona a Dan’el o Daniel entre los sabios, junto a Noé y Job. Pero con ninguno de ellos puede identificarse el personaje famoso, a quien se le atribuían sucesos como los que cuenta el libro profético, y otras más. Etimológicamente (de la raíz “dn”) significa “Dios me juzga” o “mi juez es Dios”.

Algunos autores identifican a este personaje con un antiguo héroe del siglo XIV a.C. (de nombre Dan’el, defensor de los derechos de las viudas y huérfanos), mencionado en un relato ugarítico (Cfr ANET, pp. 140-155).

El libro de los Macabeos (1 Mach 2,59-60) cita a tres jóvenes que fueron milagrosamente salvados de las llamas y a Daniel “que por su rectitud escapó de las fauces de los leones”. Por tanto, su autor (hacia el año 100 a.C.) conocía el libro de Daniel o, al menos, el relato de Dan 6,17-25. En Qumrán se han encontrado fragmentos de la oración de Nabonido, con muchas semejanzas con el libro de Daniel.- Cfr Delcor, M ., Le livre de Daniel , Paris 1971, pp. 120-124.

El libro lleva el nombre del protagonista, no del autor, que aparece viviendo durante la dominación de los últimos reyes del imperio neobabilónico y de los primeros reyes persas; es decir, durante buena parte del siglo VI. A pesar de tantas concreciones cronológicas como aporta es “uno de los libros más polémicos del AT. Se discute sobre la existencia de Daniel, el género literario de la obra, la fecha de composición, la lengua y el autor.

Relatos y reyes

  • 1º) Cuatro relatos se desarrollan durante el reinado de Nabucodonosor (Dan 1,1ss; 2,1ss; 3,1ss y 4,1ss);
  • 2º) tres durante el de Baltasar (Dan 5,1; 5,11; 7,1; 8,1);
  • 3º) finalmente, en dos se menciona a Darío “el Medo” (Dan 6,1; 9,1)
  • 4º) y en otros dos a Ciro (Dan 10,1; 14,1). Cfr García de la Fuente , O., voz Daniel , en GER 7 (1979) 149

Según la opinión común, las visiones del libro reflejan la historia desde Nabucodonosor hasta Antíoco IV Epífanes.

Simultáneo al movimiento militar macabeo surgió una corriente de pensamiento, opuesta también al helenismo, pero pacífica. Son los hasdiim (piadosos) que con el correr del tiempo darán origen a los fariseos y a los esenios. Su mayor empeño fue mantener incólume la religiosidad y tradiciones judías frente al influjo materialista del helenismo, pero hay que tener en cuenta que no es un libro de historia, sino de contenido religioso.

Nabucodonosor (605-562) consigue el máximo esplendor del imperio neobabilónico; es quien llevó a cabo la deportación de los judíos. Pero los persas van adquiriendo poco a poco mayor poder y terminan apoderándose de Babilonia. El año 539 Ciro permite, mediante un edicto la repatriación de los exilados y la reconstrucción del Templo, llevada a cabo por el impulso de Zorobabel.

Al poco tiempo (año 334) Alejandro Magno invade la zona y la anexiona su gran imperio. Comienza así el período helenístico, durante el cual más importante que el dominio político es la influencia cultural, no exenta de materialismo y de sincretismo religioso.

A la muerte de Alejandro, palestina queda como tierra de disputa entre los Seléucidas (grecosirios) y los Lágidas (siroegipcios), que se habían repartido Asia Menor; fueron años de luchas constantes entre unos y otros hasta el año 198 en que los Seléucidas dominaron plenamente Palestina.

También hay que recordar que tras el Exilio muchos judíos se sitúan en diversas poblaciones formando el nutrido grupo de la diáspora.

A la muerte de Alejandro Magno, su Imperio se reparte entre sus generales.

Entre los Seléucidas, el reinado de Antíoco IV Epífanes (175-164) fue crucial en Judea. Este rey, en su afán de fortalecer el reino ante un eventual enfrentamiento con la insurgente Roma, quiso imponer violentamente la unificación de costumbres, de derecho y de cultos religiosos, intensificando el proceso de helenización.

Ante tales pretensiones surgió en Palestina un fuerte movimiento religioso, que derivó en el enfrentamiento militar de los Macabeos, que consiguieron la independencia por unos años (dinastía hasmonea).

Nunca fue una autonomía plena, pero se mantuvo un cierto gobierno propio hasta la invasión de Judea por Pompeyo el año 63 a.C.- Cfr González Echegaray, J., El Creciente fértil y la Biblia, Estella 1991, pp. 231-257.

¿Cuál es la situación de Palestina en esta época?

Conquistas de Hircano en Samaría

El bilingüismo del libro de Daniel

El texto ha llegado hasta nosotros en la Biblia hebrea (TM) y en las versiones griegas (LXX y Teodoción). En la primera está colocado entre los “Escritos” o Ketubim , mientras que las versiones griegas lo colocan entre los libros proféticos, después del libro de Ezequiel. Además, las versiones griegas añaden los capítulos 13 y 14 (relatos de Susana y de la destrucción del ídolo de Bel y del Dragón) y el cántico de los tres jóvenes en el horno (Dan 3,24-90). El hecho de que la Biblia hebrea lo incluya entre los Escritos puede ser porque no se consideraba como propiamente profético; o porque cuando se terminó de redactar, estuviera ya cerrado el canon de los Profetas. Cfr Delcor, M., op. cit., pp. 9-10.

Por otra parte, el TM es bilingüe: transmite en hebreo la narración introductoria (Dan 1,1-2,4a) y el final de las visiones (Dan 8-12), mientras que están en arameo la sección Dan 2,4b-7. Este bilingüismo ha suscitado diversas hipótesis:

1)      Todo el libro fue escrito originariamente en hebreo, pero en su trasmisión una parte, que se perdió, fue sustituida por una versión aramea ya existente. También el libro de Esdras tiene una parte en arameo (Esd 4,17b-6,18), pero es más explicable porque se trata de la cita de un documento oficial. De todas maneras, a partir del siglo VIII las personas cultas de Judá eran capaces de expresarse en hebreo y en arameo (Cfr 2 Reg 18,26-29). Poco a poco el hebreo fue quedando reducido a lengua litúrgica o de libros cultos. Ahora bien, es extraño que se perdiera la parte central y no el comienzo o el final.

2)      Originariamente fue escrito en arameo, pero se tradujo el principio y el final para que pudiera tener cabida en el canon (Hartman, De Lella) o para darle un aire de libro culto . Esta tesis tampoco es probable; no se explica por qué no se tradujeron todos los capítulos.

3)      El bilingüismo refleja el texto original , bien porque el autor pretendiendo dirigirse al pueblo llano (en arameo) quisiera también tener en cuenta a los más cultos (en hebreo) (Porteon, Delcor); bien porque la parte aramea refleja el núcleo más antiguo, mientras que el hebreo habría sido escrito por el último redactor que asumió el arameo ya redactado (C.C. Torrey).

OBSERVACIONES Cfr García Martínez, F., Estudios Qumránicos 1975-1985. Panorama crítico, en “Estudios Bíblicos” 57 (1989) 264-265.- Los fragmentos hallados en Qumrán reflejan el mismo bilingüismo que el TM. Existen ocho textos de Daniel; de ellos han sido publicados seis y permanecen inéditos otros dos.

Ninguna de estas hipótesis resulta convincente del todo, aunque lo más probable es que la redacción última fuera ya bilingüe. Por otra parte el uso del arameo no es un argumento definitivo para datar el libro en el siglo II, si bien en esa época era más frecuente el uso literario de ambas lenguas.

El arameo de Daniel y de Esdras suele denominarse arameo imperial, o bien arameo oficial, porque era usado en los documentos de la corte (edictos, etc.). A principios de este siglo (Driver) se pensaba que era una lengua occidental y, por tanto, desconocida en Babilonia, donde los judíos exilados hablarían sólo hebreo. Pero algunos textos encontrados en Elefantina (Egipto) pertenecientes a la época preexílica, han demostrado que el “arameo imperial” era usado en todo el Medio Oriente desde el siglo VII hasta el siglo II a.C.; más aún, parece que comenzó a usarse en la cancillería persa en el Este y más tarde se extendió hasta Palestina.

Tampoco el hebreo de Daniel, menos literario que el de otros libros bíblicos, puede decirse con certeza que perteneciera al siglo II; únicamente el uso de algunos términos persas y griegos se explican mejor si el libro ha sido escrito durante el reinado de Antíoco Epífanes. Con todo, son muy pocas las palabras extranjeras para que las conclusiones sean definitivas.

Las lenguas de la Biblia

  1. En Hebreo está escrito casi todo lo que los cristianos conocen como Antiguo Testamento, es decir, la Biblia de los Judíos o Biblia Hebraica o El Hebreo es una lengua antigua, ya de los cananeos que ocupaban el país antes que surgiera Israel en torno al s. XII a.C. Isaías la llama significativamente “La Lengua de Canaán” (Is 19,18)
  2. En Arameo está escrito parte del libro de Daniel y parte del libro de Esdras, además de algunas frases y palabras sueltas o         Son dos libros relativamente tardíos: Esdras puede proceder del s. IV a.C y Daniel es del s. II a.C. o         Es una época en que la lengua Aramea se ha impuesto como lengua popular en todo el Oriente Medio.
  3. En Griego está escrito todo el NT y algunos libros judíos que no entraron en el canon judío (llamados por eso Deuterocanónicos )

Rasgos de la Biblia

  1. Podemos usar la lengua como criterio cronológico para datar algunos libros o partes de la Biblia. Probablemente lo que podamos conseguir será un minimum, pero un minimum muy seguro
  2. Podemos contemplar la Biblia como un lugar de encuentro y fusión de culturas : lo semítico oriental con lo helenístico occidental
  3. Podemos advertir el talante humanista del investigador que estudia la Biblia: al menos, hombre trilingüe

El criterio cronológico

  1. Los cambios en las lenguas nunca son bruscos y toman su tiempo para consolidarse. Pero se pueden señalar fechas claves que marcan una inflexión:
    1. 586 a.C. : la clase dirigente de Israel es deportada a Babilonia, región ya de lengua aramea, y los nuevos dominadores babilonios imponen su lengua también en Palestina
    2. 539-330 : el subsiguiente imperio persa impone formalmente el arameo como lengua oficial de su cancillería. Consiguientemente el arameo se hace progresivamente la lengua del pueblo.
    3. 333 a.C .: Alejandro Magno irrumpe en Asia y comienza el fenómeno cultural que llamamos helenización; afecta especialmente a las ciudades y ambientes urbanos y se manifiesta notablemente en el uso de la lengua griega por parte de las élites cultas

El Hebreo nunca dejó de hablarse del todo en Palestina, y continuó existiendo como lengua literaria. Pero es cierto que: 1º) en la lengua hablada el Hebreo fue siendo reemplazado por el Arameo; 2º) en la lengua literaria sufrió una fuerte influencia aramea en su léxico, morfología y sintaxis.

Conclusiones:

  • 1ª) Todos los libros de la Biblia escritos en Griego son posteriores al s. IV a.C.
  • 2ª) Las obras escritas en Arameo deben ser posteriores al s. VI a.C ., al igual que las obras escritas en Hebreo muy arameizado
  • 3ª) Los libros bíblicos escritos en Hebreo pueden ser de cualquier época . El especialista sabrá distinguir. Por una parte, el Hebreo clásico, preexílico (anterior al s. VI a.C.) y por otra, e l Hebreo postexílico , influenciado por el Arameo y afectado por la evolución normal de la lengua.

Las tres lenguas bíblicas

  1. Lengua hebrea
  2. Lengua aramea
  3. Lengua griega

La lengua hebrea

El árbol de las lenguas semíticas

El esquema tradicional supone un semítico primitivo o protosemítico del que derivarían las lenguas nororientales (Acadio), noroccidentales (Cananeas y Arameas) y meridionales (Árabe y Etiópico). Pero este esquema hoy es cuestionado por los descubrimientos de Ugarit y Ebla No es necesario suponer una lengua primitiva de la que derivarían las demás, como es el caso de las lenguas románicas, todas procedentes del latín. El hecho incontestable es la existencia de diversas lenguas con isoglosas y esquemas lingüísticos comunes .

La teoría de que diversas oleadas desde la península arábiga dan lugar al nacimiento de diversos pueblos con lenguas diversas es absolutamente inverosímil. Hay que contar con la formación autóctona de las lenguas por la diversificación geográfica, por su evolución interna y por los inevitable influjos exteriores La relación de estas lenguas con los camitas del Norte de África es un dato que hoy se estudia con interés y puede llevar a considerar algún tipo de contacto entre las dos regiones en tiempos muy remotos El Hebreo sería, pues, una lengua semítica del tronco noroccidental costero, también llamado cananeo, muy emparentado con el fenicio El Arameo es una lengua noroccidental del interior

Nos interesa ubicar el Hebreo y el Arameo en el conjunto de las lenguas semíticas por dos simples razones: 1ª) Lingüísticamente interesa la semitística comparada para conocer con precisión lo que la Biblia dice 2ª) Filológicamente, la Biblia nos revela una cultura y las culturas emparentadas.

La proximidad de las lenguas supone la interconexión cultural.

Nadie puede ser experto del AT sin conocer la historia y la cultura del Próximo Oriente Antiguo:

1º) Los sumerios no son un pueblo semita. Están en el Sur de Mesopotamia ya en el cuarto milenio;

2º) Los Acadios , a comienzos del tercer milenio, ya hablan una lengua semita, que con el tiempo se diferenciará en Babilónico y Asirio;

3º) Por el mismo tiempo en el Noroeste, en Ebla , se habla una lengua semita emparentada: el Eblaíta .

4º) Los Amorreos (“occidentales”) son así llamados por los semitas orientales. Aparecen al comienzo del segundo milenio. Aparentemente dejan pocas señales de su presencia y su lengua;

5º) Los Arameos dejan ya constancia de su presencia a mitad del segundo milenio por los desiertos de Siria y Transjordania, con una lengua que acabará imponiéndose en toda la región siromersopotámica;

6º) Ugarit en el Noroeste conoce su esplendor por el mismo tiempo, con una lengua cananea como la de fenicios y hebreos;

7º) Los Árabes , en el sur, tienen una lengua que mantiene rasgos muy arcaicos, próximos a las reconstrucciones del protosemítico.

Presentamos ahora un esquema que nos muestra el carácter vivo de la lengua Hebrea . Desde el s. X hasta hoy mismo se puede testimoniar su existencia. Pero a lo largo de estos 3000 años la lengua, sin dejar de ser la misma, cambia.

La lengua aramea

El Arameo es importante para: 1º) Conocer los textos bíblicos escritos en Arameo 2º) Conocer una de las versiones más antiguas de la Biblia con sus interpretaciones y significativas añadiduras y/u omisiones 3º) Conocer la lengua popular que está detrás de los dichos de Jesús del NT

1º) Las primeras inscripciones arameas proceden del s. X a.C.;

2º) En el s. VIII a.C. , cuando Senaquerib sitia Jerusalén, el Arameo es ya la lengua de los sitiadores. Lea sin falta 2Rey 18,26-28;

3º) El Arameo se impone con el dominio babilonio y persa en toda la región siropalestina;

4º) Ya en el s. I d.C . en las Sinagogas la Biblia tiene que traducirse al Arameo para ser entendida; a) Ello da origen a la literatura que conocemos como “Targumim“; b) Incluso el Talmud , entre los ss. V y VIII d.C. se escribe en su mayor parte en Arameo.

La lengua griega

Característica singular del Griego Bíblico: los semitismos

Porque es lengua de traducción del Hebreo (LXX) o del Arameo (NT, palabras de Jesús); Porque tiene que transmitir conceptos y simbología semítica, para lo cual necesita adaptar la terminología usual o inventar una nueva.

Libro de Daniel: autor y fecha de composición

Tal como se ha transmitido en el TM, el libro se divide en dos partes bastante bien diferenciadas: La primera (Dan 1-6) abarca las narraciones en las que el protagonista es Daniel; contienen las visiones y sueños de Nabucodonosor (Dan 3-4) y las de Baltasar (Dan 5); en todas ellas el sabio-intérprete es Daniel. En la segunda parte (Dan 7-12) es Daniel quien tiene las visiones, redactadas en primera persona: un ángel las interpreta.

Ahora bien, la divergencia de las dos partes ha planteado la cuestión de la unidad literaria y de la unidad de autor; ambas cuestiones incluyen la de la datación del libro. Conviene recordar que la primera visión (Dan 7) está en arameo y, por tanto, el último redactor no consideró necesario diferenciar las dos partes por el idioma. Tampoco hay unanimidad y se ha propuesto varias hipótesis posibles:

1º) La opinión tradicional y casi unánime hasta el siglo XIX atribuye el libro entero a Daniel, un judío deportado en la corte de Babilonia durante el siglo VI . Además de que así ha sido considerado entre judíos y cristianos, se aducen, como razones internas, el ambiente babilónico que refleja el libro, los nombres cananeos de los amigos de Daniel, y la unidad de contenido. En el siglo IV d.C. se sabe por la refutación de San Jerónimo en el Prefacio de su Comentario a Daniel, que Porfirio “escribió en el duodécimo libro (contra los cristianos) que el libro de Daniel no fue compuesto por aquél bajo cuyo nombre figura, sino por uno que en los tiempos de Antíoco IV Epífanes estuvo en Judea” (PL 25,491).

2) Desde finales del siglo XVIII y durante el XIX los críticos liberales negaron sistemáticamente la autenticidad del libro, atribuyéndolo a un autor anónimo de la época de Antíoco Epífanes y negándole todo carácter profético . Hoy son muchos los que, sin la virulencia inicial, siguen defendiendo que todo el libro fue compuesto en tiempos de los macabeos, hacia el 167, poco antes de la muerte de Antíoco Epífanes.

Los argumentos que avalan esta hipótesis son los siguientes: Ben Sira (Dan 48-49) no menciona entre los grandes profetas a Daniel, señal de que no se conocía la existencia del libro a principios del siglo II (entre el 200 y el 170 a.C.); el libro de Daniel no refleja un conocimiento exacto de la época babilónica: no es correcta la fecha de la conquista de Jerusalén “el año tercero del reinado de Joaquín” (Dan 1,1); no consta que Nabucodonosor estuviera loco durante siete años, sino en todo caso Nabonido (Dan 4,22); Baltasar no era hijo y sucesor de Nabucodonosor, sino Nabonido (Cfr Dan 5,2.11.13.-18.22); Darío el Medo (Dan 6,1.2.29; 9,1) no fue el invasor de Babilonia, sino Ciro.

Los primeros en revitalizar la hipótesis de Porfirio fueron el deísta inglés Anthony, los protestantes liberales Collins, Corrodi y Michaelis. En los primeros momentos la polémica fue casi visceral, llegándose a afirmar que “si el autor no fue Daniel, mintió atribuyendo a Dios profecías o milagros que nunca fueron realizados. En una palabra, todo el libro es una mentira en nombre de Dios” (Pussey, E.B., Daniel the prophet, Oxford 1876).- Tuvieron que pasar muchos años hasta que se serenaran los ánimos y se planteara la investigación sin animosidades perniciosas.

En cambio, refleja mejor la época macabea: Antíoco Epífanes está representado en el cuerno pequeño de Dan 8,9-14 y Dan 8,23-25; él mismo llevó a cabo los desmanes narrados en Dan 11,21-30. Por otra parte, la doctrina sobre los ángeles y su división en categorías (Dan 8,16; 9,21; 10,13.21; 21,1) pertenece a la última época del AT, así como la enseñanza expresa de la resurrección (Dan 12,2.3).

3º) En los últimos años los comentaristas se inclinan por aceptar la redacción definitiva en el siglo II , hacia el 165 a.C., pero aceptando que muchos materiales son bastante más antiguos, incluso anteriores al destierro . Se han aclarado mucho las tendencias al encuadrar el libro de Daniel dentro del género apocalíptico. Entre los críticos que defienden la época macabea de la composición del libro estan: Driver, König, Von Gal, Marti, Charless; y autores católicos como Steimann y Lusean.

Muchos suponen que las visiones han sido redactadas en la época macabea, mientras que la primera parte ya existía en la tradición oral, y probablemente algunos de los relatos estaban ya puestos por escrito (Noth, Baumgathner, Montgomery, Bentzen, Eissfeld, Cazelles). Otros, como Rinaldi, piensan que las visiones son más antiguas.

Libro de Daniel: género literario

La literatura apocalíptica ha suscitado innumerables trabajos sobre las características de la misma y sobre los libros, la mayoría apócrifos, que abarca. Tarea difícil porque no todos los que pueden considerarse apocalípticos abordan los mismos temas ni tienen la misma estructura literaria. Con todo, en el aspecto formal, la seudonimia y el estilo repetitivo con predominio de símbolos numéricos y de animales, que son específicos de este género literario.

Pero lo más peculiar es el mensaje de esperanza que transmite: la creencia en la vida futura, la venida de una etapa de salvación, que sucederá a la inminente catástrofe cósmica, la intervención frecuente de los ángeles, etc. Este mensaje convenía especialmente a las épocas de crisis, como la de las persecuciones de Antíoco Epífanes (168-164 a.C.), la invasión de Pompeyo (63 a.C.) o las persecuciones de Vespasiano y Tito (66-70 d.C.). El desarrollo máximo de la apocalíptica hay que situarlo, por tanto, entre el siglo II a.C. y el siglo II d.C

OBSERVACIONES

Cfr Díez Macho, A., Los Apócrifos del AT, vol. 1, Madrid 1983, pp. 45-48 y 53-58, con bibliografía selecta y actualizada. La apocalíptica no es propia de una secta cerrada, sino que abarca todas las corrientes de pensamiento de la época y se refleja especialmente en los apócrifos veterotestamentarios. El Prof. Díez Macho señala como propiamente apocalípticos los siguientes: I y II de Henoc, Oráculos Sibilinos, Tratado de Sem, Apócrifo de Ezequiel, Apocalipsis de Sofonías, de Esdras, de Sedrac, de Abrahán, de Adán, de Elías, II Baruc (siríaco), III Baruc (griego) y IV Esdras.- Cfr Díez Macho, A., Los apócrifos del AT, vol. 1, p. 44.

El nombre de Apocalipsis está tomado del Apocalipsis de San Juan; etimológicamente significa revelación; suelen abordar los temas especialmente desconocidos, como el anuncio de los últimos tiempos, la escatología, entendida en sentido religioso y absoluto. Desde el punto de vista formal suele señalarse que los libros apocalípticos usan seudónimos (atribución del libro a personajes importantes) y acuden a las visiones, a los animales simbólicos, a los números, etc.

El género apocalíptico, sin embargo, no nació espontáneamente. Aunque el exponente máximo está en los libros apócrifos, ya en los libros proféticos hay fragmentos que pueden encuadrarse en este género. Es lógico, por tanto, plantearse si Daniel es un libro apocalíptico y si, como muchos afirman, es el “punto de arranque de gran parte de la apocalíptica”.

El género apocalíptico no deriva de la acción de los sabios y escribas, cuya misión era explicar el mensaje recibido en la Ley, sino de los profetas, cuya función de portavoces de Dios estaba en declive. De hecho, entre los libros proféticos hay bastantes pasajes que pueden considerarse como de carácter apocalíptico: Ez 38-39 (a Ezequiel se le llama “padre de la apocalíptica”); Is 24-27; Zach 9-14; Joel; etc. Cfr Díez Macho, A., op. cit., p. 46.

Sobre los seis primeros capítulos, se ha desechado la opinión de que fueran relatos históricos más o menos concordes con los hechos acaecidos; no parece que el autor sagrado pretendiera relatar unos acontecimientos concretos, sino fundamentar una historia religiosa; en concreto, el dominio de Dios sobre la historia y el premio a la fidelidad de los hombres.

Hoy la mayoría de los autores hablan del midrásh haggadico o haggadáh ; es decir, relatos que con alguna base histórica pretenden consolar y adoctrinar a los lectores atormentados por las circunstancias; el autor de la haggadáh tiene en cuenta la historia, pero descuida los detalles, para hacer hincapié en lo que contribuye más a su finalidad didáctica.

Son muchos los datos de estos capítulos que, como se ha señalado, contradicen la historia atestiguada en documentos extrabíblicos fiables. Por eso, los autores que consideraban los relatos como históricos, hablaban de leyendas (Eissfeld, p. 652), de novelas religiosas con fondo histórico (Montgomery, p. 75); o de narraciones históricas con apariencia de novela (Schneider).

Midrásh (de la raíz “drsh” = investigar) es la interpretación de un hecho o de un texto bíblico con el fin de que el lector reconozca en su entorno concreto los designios de Dios. Cuando la interpretación se expresa en forma normativa, se denomina “midrásh halákico” o halakáh (de la raíz “hlk” = caminar, comportarse); cuando se expresa en forma narrativa, se denomina “midrásh haggádico” o haggadáh (de la raíz “hgd” = transmitir, narrar). Conviene señalar que la “haggadáh” puede estar muy próxima a la apocalíptica, que también usa de narraciones, aunque con tendencia a las visiones y a personajes simbólicos.

La segunda parte del TM (Dan 7-12) es más claramente apocalíptica: las visiones se refieren a acontecimientos futuros; hay una intervención más directa de los ángeles; se revelan hechos venideros, sin mayores preocupaciones por la fecha exacta de su cumplimiento; y, sobre todo, se anuncia el triunfo definitivo de Dios y de sus fieles.

Por todo ello, los comentaristas actuales, tanto católicos como no católicos consideran el libro de Daniel como el primero y más genuino de los apocalípticos. Es fácil comprobar la influencia que tuvo en los apocalípticos apócrifos, que derivaron en exageraciones de visiones y símbolos. También el NT hace múltiples alusiones al libro de Daniel, no sólo en cuanto a la figura del Hijo del Hombre, sino también en otros muchos puntos: la resurrección y retribución (Cfr Mt 25,46; Ioh 5,29; Act 24,15); la mención del “ídolo abominable” (Dan 9,27; 11,31; 12,11) en varios pasajes evangélicos (Mt 24,15; Mc 13,14, etc.).

Libro de Daniel: unidad y estructura

Partes del libro de Daniel

  1. 1. Primera Parte: Historias de Daniel y sus compañeros en la corte de Babilonia (1,1-21)
  2. 2. Segunda Parte: Sueños y visiones de Daniel (7,1-12,13)
  3. 3. Tercera Parte: Otras historias de Daniel (13,1-14,42)

Historias de Daniel en Babilonia (1,1-6,29)

  • Daniel y sus compañeros al servicio de Nabucodonosor (1,1-21)
  • Daniel interpreta el sueño de la estatua (2,1-49)
  • Los tres jóvenes judíos arrojados al horno (3,1-100)
  • Daniel interpreta el sueño del árbol derribado a tierra (4,1-34)
  • La visión del rey Baltasar (5,1-30)
  • Daniel en el foso de los leones (6,1-29)

Daniel y sus compañeros al servicio de Nabucodonosor (1,1-21)

  • Llegada a la corte (1,1-7) La prueba de la comida real (1,8-16) La sabiduría de los jóvenes judíos (1,17-21)

Daniel interpreta el sueño de la estatua (2,1-49)

  • Petición imposible del rey (2,1-12) Dios revela a Daniel el sueño del rey (2,13-24) Daniel expone el sueño al rey (2,25-35) Daniel interpreta el sueño (2,36-45) El rey reconoce al verdadero Dios (2,46-49)

Los tres jóvenes judíos arrojados al horno (3,1-100)

  • Condena por no adorar la estatua de oro (3,1-23) Oraciones de los tres jóvenes en el horno (3,24-90) Nabucodonosor reconoce al Dios de los judíos (3,91-100)

Daniel interpreta el sueño del árbol derribado a tierra (4,1-34)

  • El sueño del rey (4,1-15) Interpretación del sueño (4,16-24) El sueño y la interpretación se cumplen (4,25-34)

La visión del rey Baltasar (5,1-30)

  • La mano que escribe en la pared (5,1-12) Daniel lee e interpreta el escrito (5,13-28) Cumplimiento de la interpretación (5,29-30)

Daniel en el foso de los leones (6,1-29)

  • Daniel condenado a ser arrojado al foso (6,1-19) Liberación milagrosa de Daniel (6,20-25) Reconocimiento de Dios por parte del rey (6,26-29)

Sueños y visiones de Daniel (7,1-12,13)

  • Visión de las cuatro bestias y del Hijo del Hombre (7,1-28)
  • Visión del carnero y del macho cabrío (8,1-27)
  • Interpretación de las setenta semanas (9,1-27)
  • Última visión (10,1-11,1)
  • Revelación de guerras y del fin (11,2-12,13)

Visión de las cuatro bestias y del Hijo del Hombre (7,1-28)

  • Visión de Daniel (7,1-14) Significado de la visión (7,15-27) Silencio de Daniel (7,28)

Visión del carnero y del macho cabrío (8,1-27)

  • Visión de Daniel (8,1-14) Interpretación de la visión (8,15-26) Reacción de Daniel (8,27)

Interpretación de las setenta semanas (9,1-27)

  • La profecía de Jeremías (9,1-3) Oración penitencial de Daniel (9,4-19) Revelación por medio de Gabriel (9,20-27)

Ultima visión (10,1-11,1)

  • Visión del hombre vestido de lino (10,1-9) Saludo del ángel (10,10-11,1)

Revelación de guerras y del fin (11,2-12,13)

  • Guerras entre persas y griegos, lágidas y seléucidas (11,2-20) Antíoco IV Epífanes (11,21-39) Desenlace final y definitivo (11,40-12,4) El tiempo del fin (12,5-13)

Otras historias de Daniel (13,1-14,42)

  • Historia de Susana (13,1-64)
  • Dos historias sobre los ídolos (14,1-42)
  • Historia de Susana (13,1-64) Perversión de los dos ancianos (13,1-14) Condena de Susana (13,15-44) Intervención de Daniel (13,45-64)
  • Dos historias sobre los ídolos (14,1-42) El ídolo Bel (14,1-22) El dragón tenido por Dios vivo (14,23-27) Salvación de Daniel (14,28-42)

Nadie duda de la unidad temática de todo el libro: los relatos y las visiones van encaminados a enseñar que Dios rige la historia y triunfa sobre los poderes humanos, contingentes y efímeros, como triunfa en otros episodios menos importantes (Susana, Bel, Dragón). Con la llegada del reino definitivo de Dios, también triunfarán los justos, “los santos”. Este mensaje de esperanza da unidad a todo el conjunto. Desde el punto de vista formal no han faltado intentos de poner de relieve una especial unidad, intentada por el último redactor No hay duda que el autor de la época macabea ha elaborado una obra bien construida, buscando incluso la unidad formal. Al menos hay que reconocer que pretendió unificar incluso los relatos que muy posiblemente ya existían independientes unos de otros.

Cfr Lenglet, E., La structure littéraire de Dan 2-7, en “Biblica 53 (1972) 169-190.- Un estudio sobre la primera parte del libro descubre una estructura concéntrica muy elaborada de los capítulos escritos en arameo:Dan 2: sueño de los cuatro reinos Dan 3: acta de mártires Dan 4-5: juicio sobre los reyes Dan 6: acta de mártiresDan 7: sueño/visión de los cuatro reinos. Todavía puede ampliarse esta estructura concéntrica (cfr Monod, Ph., La intervención salvadora de Dios en el libro de Daniel, (pro manuscripto), Pamplona 1989, pp. 49-64) si se tiene en cuenta el uso de las tres lenguas en la versión del Teodoción: griego: relato de Susana (Dan 13) hebreo: narración introductoria (Dan 1,1-2,4a) arameo: narraciones haggádicas (Dan 2,4b-7) hebreo: visiones apocalípticas (Dan 8-12) griego: relato de Bel y del Dragón (Dan 14).

El TM, como se ha indicado, tiene dos partes: narraciones (Dan 1-6) y visiones (Dan 7-12). Y la versión griega termina con tres relatos haggadicos de gran interés (Dan 14).

Dan 1-6: Primera parte

La prueba de los alimentos (1,1-21)

La visión de Nabucodonosor (2,1-49)

Los jóvenes amigos de Daniel en el horno (3,1-30)

El sueño de Nabucodonosor sobre el árbol y su enfermedad (3,31-4,34)

El festín de Baltasar (5,1-30)

Daniel en la cueva de los leones (6,1-29)

PRIMERA PARTE: Dan 1-6 La primera parte del libro contiene seis relatos orientados a reconocer la soberanía de Dios y la recompensa definitiva de la fidelidad a la Ley:

1) La prueba de los alimentos (Dan 1,1-21). Es a modo de introducción, una enseñanza sobre el triunfo israelita en la corte pagana, gracias a su fidelidad (recuerda la historia de José, la de Ester, etc.).

2) La visión de Nabucodonosor (Dan 2,1-49). Sobre la estatua de diferentes materiales hace una reflexión sobre la historia reciente. Desde Nabucodonosor a los Seléucidas muestra el esplendor, contingencia y degradación de los imperios humanos y el triunfo definitivo del poder divino (Tiene una íntima conexión con Dan 7, en el que la misma idea se expresa en la visión apocalíptica).

3. Los jóvenes amigos de Daniel en el horno (Dan 3,1-30). Estos amigos de Daniel acaban en el horno de fuego por no querer adorar una estatua. La enseñanza es que Dios está por encima de los ídolos y de los reyes de la tierra; que recompensa la fidelidad; que hay que resistir ante el ambiente pagano; que al final Dios será reconocido (Dan 3,29). En los LXX se intercala la oración de Azarías (Dan 3,24-25) y el cántico de los tres jóvenes (Dan 3,51-90).

4) El sueño de Nabucodonosor sobre el árbol y su enfermedad (Dan 3,31-4,34). Nueva reflexión histórica que pone de relieve la contingencia del poder humano. Sólo habrá salvación definitiva cuando se reconozca la soberanía de Dios (Dan 3,32-34).

5) El festín de Baltasar (Dan 5,1-30). También aquí se subraya lo efímero del poderío humano, y que Dios tiene la última palabra en la historia.

6) Daniel en la cueva de los leones (Dan 6,1-29). Narración similar a la de Dan 3, en la que se enseña que la salvación viene sólo de Dios (Dan 6,27-28) y que la perseverancia ante las pruebas tiene su recompensa (Dan 6,29).

Dan 7-12: Segunda parte

Las cuatro bestias y el Hijo del Hombre (7,1-28)

El carnero y el macho cabrío (8,1-27)

La interpretación de las setenta semanas (9,1-27)

Las guerras helenísticas o anuncio de la gran catástrofe (10,1-12,13)

SEGUNDA PARTE: Dan 7-12 En la segunda parte, las visiones apocalípticas contienen también una interpretación de la historia y un mensaje doctrinal. Destacamos las cuatro importantes:

7) Las cuatro bestias y el Hijo del Hombre (Dan 7,1-28). Como en Dan 2 se exalta el dominio de Dios sobre la historia; el triunfo-salvación definitivos vendrán mediante el Hijo del Hombre, figura que merece un comentario más detenido.

8) El carnero y el macho cabrío (Dan 8,1-27). Reflexión sobre la historia reciente en la que también el último rey (Antíoco Epífanes) fracasará sin intervención humana (Dan 8,27). En esta visión se subraya, una vez más, la debilidad del poderío político de los hombres.

9) La interpretación de las setenta semanas (Dan 9,1-27). Comprende la oración penitencial (Dan 9,4-19) y el sentido de los setenta años de cautiverio anunciados por Jeremías (Cfr Ier 25,11-12 y 29,10). Con un método peculiar (deráshico) el autor interpreta y actualiza una antigua profecía.

10) Las guerras helenísticas o el anuncio de la gran catástrofe (Dan 10,1-12,13). La secuencia tiene como introducción a la visión que aterroriza a Daniel (Dan 10), siguen las guerras entre los reyes griegos que se suceden unos a otros (Dan 11) y termina con el triunfo de “todos los inscritos en el libro” (Dan 12).

Dan 13-14: Apéndice griego

La historia de Susana (13,1-64)

Daniel y los sacerdotes de Bel (14,1-22)

La muerte del dragón (14,23-42)

LA VERSION GRIEGA: Dan 13-14 La versión griega, como hemos dicho, añade tres relatos haggadicos de enorme interés:

11) La historia de Susana (Dan 13,1-64). Una narración cargada de simbolismo, en la que se condena la lascivia y el falso testimonio. Pero, sobre todo, es un relato de consuelo y aliento para la comunidad israelita, representada en Susana, que se ve asediada por poderosos sin escrúpulos, los dos ancianos: al final Dios suscitará un instrumento, Daniel, que juzgará la maldad de los poderosos paganos y salvará a Israel por su fidelidad.

12) Daniel y los sacerdotes de Bel (Dan 14,1-22). Relato irónico para desautorizar el culto pagano. La simplicidad del relato es una advertencia a los israelitas para que no dejen engañar; supone unos lectores para quienes lo más importante es la sabiduría; ellos pueden comprender que la idolatría, además de un pecado, es una necedad porque supone el más burdo embuste.

13) La muerte del Dragón (Dan 14,23-42). En el mismo tono irónico el autor ridiculiza el poder dragónídolo y se entretiene imaginándose los pequeños prodigios que Dios puede llevar a cabo para salvar a su fiel servidor, Daniel. La comunidad israelita ha de poner su confianza en Dios que le ayudará en las grandes empresas políticas y en los pequeños peligros de cada persona.

Libro de Daniel: contenido doctrinal

El tema central del libro es que Dios, conductor de la historia, la guía hasta el final de los tiempos, cuando resplandecerá la soberanía de Dios y de los suyos. Por su especial interés nos fijaremos en tres temas: ¤ la salvación gratuita, ¤ el reino de Dios ¤ y la figura del Hijo del Hombre.

a) La salvación gratuita .- Dios, soberano de la historia, otorga la salvación, no por los méritos de los destinatarios, sino por generosa liberalidad. Dios interviene salvando al protagonista, Daniel, a las personas relacionadas con él, sean o no pertenecientes al pueblo elegido, y prometiendo la salvación universal de los justos en el tiempo futuro. En la parte narrativa la salvación se cumple inmediatamente: Dios actúa para premiar la fidelidad de Daniel y para conseguir la conversión de sus perseguidores. Con frecuencia “Dios envía un ángel” que comunica la salvación. La acción de intermediarios celestes es específica de este libro.

En la segunda parte, más propiamente apocalíptica , la venida salvadora del reino, no será fruto del esfuerzo humano, sino donde Dios; no es inmediata, sino en el futuro, al menos tras la muerte de Antíoco, el rey blasfemo; en la última visión se menciona el tiempo de la resurrección para el juicio y se asegura que “ se salvarán todos los inscritos en el libro “ (Dan 12,2).

b) El Reino de Dios .- Se presentan dos perspectivas, la actual y la escatológica: 1) El señorío actual de Dios se refleja en los asuntos privados y en los públicos: en pleno ambiente pagano, Daniel y sus compañeros manifiestan la sabiduría que les viene de Dios (Dan 1,17-20); los caldeos reconocen que Daniel es uno en quien reside “un espíritu de los dioses santos” (Dan 4,5-6; 5,11-14).

El reino de Dios se manifiesta en el presente porque dirige los destinos de los imperios (Dan 2,21); Nabucodonosor tiene poder sólo provisorio (Dan 3,4.7; 5,18) y debe reconocer que el Dios Altísimo domina sobre el reino y da el poder a los hombres según le place (Dan 4,14.22.29). A Baltasar se le reprocha no haber glorificado a Dios, que tiene en sus manos el aliento y el dominio sobre todos sus caminos (Dan 5,23). 2)

El dominio definitivo es el reino escatológico . La sucesión dramática de los imperios es señal del carácter efímero del poder humano.

La estatua compuesta de diversos metales (Dan 2), los imperios simbolizados en las bestias (Dan 7) y, finalmente, las visiones (Dan 8-12) que anuncian la llegada de “un reino universal y eterno”. Tres características que distinguen al reino de Dios del reino de los hombres.

Los principales pasajes que aluden al reino escatológico son: 2,34-35; 2,44-45; 3,38-100; 4,31-34; 6,26-28; 7,13-14; 7,18.22.27.: el reino de Dios es eterno e indestructible ; nadie podrá arrancarlo de Dios y de sus servidores; el reino de Dios llega misteriosamente , sin espectáculo, pero con una dinamicidad sin precedentes, como la piedra desprendida de la montaña (Dan 2); el reino de Dios es universal ; la piedra se convierte en una montaña que abarca toda la tierra.

La figura del Hijo del Hombre La mención del Hijo del Hombre en Daniel ha suscitado en la historia de la exégesis tres cuestiones fundamentales: el carácter trascendente; el simbolismo individual o colectivo; su carácter mesiánico .

a) El Hijo del Hombre un ser trascendente .- El texto fundamental es: «Proseguí mirando en las visiones nocturnas y he aquí que en/con las nubes del cielo venía como un hijo de hombre y llegó hasta el Anciano y fue llevado hasta él» (Dan 7,13). i) en/con las nubes . El TM lee “con” y así traducen la Vulgata y la Neovulgata; en cambio, los LXX y Peshita leen “en”; ésta versión es recogida en Mt 2,30; 26,64 y Apc 14,16. En cambio Mc 14,62 y Apc 1,7 siguen el TM. La lectura “sobre las nubes” refleja con más claridad que se trata de un ser divino, pues caminar sobre las nubes es atributo divino. Sin embargo, aunque se lea “con las nubes” se está indicando que es un ser superior al puro hombre, por más que el lenguaje sea apocalíptico, pues las nubes aparecen casi siempre en la Biblia en contexto de teofanía.

Hijo del hombre . Al menos es un símbolo de una realidad humana, como lo son las cuatro bestias de los reinos terrenos. Es decir, tiene que ver con los hombres tanto o más que con Dios: simboliza el reino de Israel y a su rey. Ahora bien, decir que es un ser trascendente no significa que abiertamente se indique que es un ser divino; basta saber que no es un ángel ni un ser intermedio entre Dios y el hombre. Es “un hombre” que recibe de Dios (“El Anciano de los días”) una investidura peculiar, un imperio eterno, un reino que no será destruido jamás. Es decir, al menos se nos indica que su misión es trascendente y que su relación con Dios también lo es.

El origen de la figura del Hijo del Hombre ha dado lugar a seis hipótesis, más importantes, dos basadas en textos extrabíblicos y las cuatro restantes en textos bíblicos.

a) Procede de un mito babilónico (Gunkel) sobre el origen del mundo, llamado “Enuma Elish”. El océano primordial, denominado “Tiamat” ha dado origen a los monstruos marinos; pero son suplantados por el dios Marduk que se presenta con forma humana; al final de los tiempos ocurrirá lo mismo: contra las bestias surgirá una figura de origen divino que volverá a poner todo en orden. Pero en el mito, las bestias no son derrotadas por esa “figura humana”, sino por el propio Marduk.

b ) Procede de un mito iraní (Bossuet): el hombre primordial es el cosmos mismo pensado en una forma humana. A lo largo de la historia todo se va degenerando, y al final aquel hombre primero llegará de nuevo a establecer el orden perturbado. Es la conocida teoría del devenir cíclico o del retorno continuo. No hay datos, sin embargo, de que los israelitas conocieran el mito del hombre primordial: el Adán bíblico nada tiene que ver con el del mito iraní.

c) Procede de los textos mesiánicos de los profetas . Es decir, según Is 9,5 y Mich 5,2 se espera un salvador de carácter sobrenatural, quizá con atributos divinos. Hay, según esto, una continuidad conceptual, pero no verbal. La trascendencia está subrayada más en los profetas, mientras que en Daniel se acentúa el carácter humano del intermediario. d) Procede de la presentación escatológica del Ps 2 (Bentzen). Siguiendo la teoría de Mowinckel, según la cual, en Dan 7 se refleja una fiesta de entronización de Yahwéh , aquí se describiría en visión escatológica lo mismo que describe el Ps 2 en un marco histórico-litúrgico : los cuatro animales corresponden a los “reyes de la tierra” que se rebelan contra Dios y contra su ungido. Dios nombra hijo suyo al ungido, lo mismo que en Daniel el Hijo del hombre recibe el poder.

e) Procede de la Sabiduría (Feuillet). El origen habría que buscarlo en Prv 1-9 y más concretamente en Prv 8, donde la Sabiduría declara poseer la investidura real; en este texto (Cfr Sir 1,1-10 y Prv 3,9-4,4) se describe la preexistencia de la Sabiduría.

f) Procede del profeta Ezequiel (Eichroodt). Se basa en que el profeta Ezequiel usa esat expresión para referirse a sí mismo o a los ángeles (Ez 1,26), mientras que en Daniel no refleja al protagonista. Ciertamente, el libro de Daniel es muy sobrio al describir la figura del Hijo del Hombre. En los libros apocalípticos posteriores se subraya con múltiples imágenes su carácter trascendente, y es más claro en el uso que de esta figura hace el NT.

b) El Hijo del Hombre, figura colectiva o individual

A pesar de Dan 7,18 y del conjunto del capítulo (Dan 15-27) hoy es unánime la opinión de que los conceptos de rey y reino están indisolublemente unidos, porque no hay reino sin rey y viceversa. Es un problema análogo al que plantea el Siervo de Yahwéh, que tiene simultáneamente un valor colectivo y un valor personal.

En su conjunto Dan 7 anuncia a la venida de una comunidad mesiánica, “los santos del Altísimo”, “el pueblo de los santos del Altísimo” (Dan 7,18.22.27). Pero la comunidad de los consagrados (Cfr Ex 19) es inconcebible sin su Cabeza, como es inconcebible reino sin rey. Si las fieras de la visión simbolizan a los distintos reinos y a sus reyes, la figura del Hijo del Hombre simboliza a los santos y al Santo, al Salvador futuro.

c) Carácter mesiánico del Hijo del Hombre .- Es indudable que tiene carácter mesiánico, por la frecuente imagen del Reino y del dominio universal y eterno; pero con una perspectiva nueva. Ya no es el hijo de David que reinará a lo humano. Es un personaje misterioso que viene en/con las nubes del cielo, y establece un reino que funciona con unas coordenadas diferentes a las del reino humano. La figura del Hijo del Hombre pone de relieve la sencillez y la humildad en su presentación, como uno de tantos, sin los esplendores de David que reinará a lo humano.

Es un personaje misterioso que viene en/con las nubes del cielo, y establece un reino que funciona con unas coordenadas diferentes a las de un reino humano. La figura del Hijo del Hombre pone de relieve la sencillez y la humildad en su presentación, como uno de tantos, sin los esplendores de un monarca terreno; pero con origen y misión que transciende todo lo humano.

De este modo se va preparando la plenitud que supone el NT; Jesucristo tenía predilección por este título, porque en su sen c illez reflejaba el carácter trascendente de su persona y de su misión

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Una respuesta to “Presentación el powerpoint del profeta Daniel”


  1. [...] Aquí encontrarás una presentación en powerpoint del profeta Daniel [...]


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