La persona del profeta Ezequiel

19 agosto, 2010

Datos personales y cronológicos:

El libro de Ezequiel poco nos dice del profeta: que era sacerdote e hijo del sacerdote Buzí, y que estaba casado con una mujer a la que amaba con ternura (Ez 24,16; al morir ella, Ezequiel aplicó la soledad que sentía como un símbolo de la desgracia que se cernía sobre Jerusalén). Sin embargo, ofrece muchos detalles cronológicos de sus visiones y sus oráculos: la visión de su vocación tiene lugar “a los treinta años”, el quinto de la deportación de Jeconías; es decir, el año 593. Al año siguiente tiene la visión del Templo (Ez 8,1-11); y sigue fechando su actividad: el año séptimo (Ez 20,1), el noveno (Ez 24,1), el décimo (Ez 29,1), el undécimo (Ez 26,1; 30,20; 31,1), el duodécimo (Ez 32,1; 33,21), el vigésimo quinto (Ez 40,1) y el vigésimo séptimo (Ez 29,17). Es decir, según los datos del libro, su actividad se desarrolló toda ella en el destierro desde el año 593 hasta el 572. A partir de entonces nada sabemos de su vida ni de la fecha de su muerte. Una tradición muy tardía, recogida por San Atanasio, dice que murió a manos de un jefe del pueblo cuya conducta idolátrica recriminaba (cfr PG 25,160).

La personalidad de Ezequiel

Su actividad y su libro sigue desconcertando a los comentaristas porque rompe los esquemas aplicables a los demás profetas y, a la vez, hay una gran coherencia en todo el libro. Quizá sea ésta la razón de que resulte un profeta enigmático y probablemente no estudiado en profundidad.

Sobre la personalidad de Ezequiel varias teorías han pretendido explicarla como enfermiza. Klostermann supone que refleja la curación de un enfermo hemipléjico. K. Jaspers, un poco exageradamente, lo considera esquizofrénico. Ciertamente realiza acciones simbólicas extrañas (en Ez 2 come el rollo escrito; bate palmas en Ez 6,11 y 21,9; baila en Ez 6,9, etc.; tiene éxtasis y múltiples visiones; se queda mudo; utiliza alegorías e imágenes atrevidas; etc.). Pero su “anormalidad” es coherente digamos con su teología; concretamente con su percepción de la trascendencia y santidad divinas. (Cfr Jaspers, J., Der prophet Ezechiel. Eine pathographichsche Studie, en “Homenaje a K. Schneider”, 1974, pp. 77-85.)

Puede decirse que es el más místico de los profetas. La personalidad de Ezequiel se explica por la complejidad de su misión: es profeta, y a la vez, sacerdote, pastor, “centinela” de su pueblo, arquitecto del nuevo Templo, y organizador de la nueva comunidad que se forja en el destierro generosa del Señor. El es el gran teólogo del destierro y de la religión yahwista.

Como los profetas que le han precedido, transmite el juicio divino sobre Israel, condenando apasionadamente sus pecados, especialmente la idolatría, la apostasía, la profanación, etc. Pero como sacerdote, refleja su intimidad con el Templo y apela una y otra vez a la autoridad de la Ley: está imbuido de la santidad del Señor y siente la oposición entre los agrado y lo profano, lo puro y lo impuro; en este sentido tiene muchos puntos de contacto con el “Código de Santidad” (Lev 17-27) y con la tradición Sacerdotal (cfr Ex 24-40; Lev 1-16).

Además, es un poeta, dotado de una excelente imaginación, con gran aprecio por los símbolos e imágenes literarias; utiliza la estructura de la lamentación (qinah) con destreza y versatilidad. Ezequiel, por otra parte, es considerado “centinela” de su pueblo: la crudeza de sus juicios hay que interpretarla como fruto de su convencimiento de la responsabilidad personal, de la esperanza de una edad nueva y de su fe en la gracia

Sobre el ámbito de su ministerio

La opinión tradicional afirma que fue Babilonia: allí recibió la llamada y allí pronunció los oráculos. Las primeras discrepancias sobre Ezequiel comienzan en 1924, cuando ya se habían aplicado los métodos histórico-críticos al resto de los libros proféticos.

Actualmente, la mayoría de los autores sigue manteniendo que únicamente predicó en Babilonia. El cambio de enfoque se debería a que antes de la deportación definitiva, los ya exilados seguían teniendo los ojos fijos en Jerusalén, y el profeta debe convencerles de que los pecados siguen siendo tan graves que el castigo será completo; no cabe pensar en un retorno inmediato (Ez 1-25); sin embargo, en un segundo momento y tras la destrucción de Jerusalén, el objetivo del profeta será fomentar la esperanza de salvación y del retorno.

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5 comentarios to “La persona del profeta Ezequiel”


  1. [...] Agosto, 2010 La opinión tradicional afirma que fue Babilonia: allí recibió la llamada y allí pronunció los o… Las primeras discrepancias sobre Ezequiel comienzan en 1924, cuando ya se habían aplicado los [...]


  2. [...] y tiempo de Ezequiel. Empezando por lo poco que sabemos acerca de la persona del profeta y las cuestiones que se han planteado acerca de su ministerio. Y terminando con la situación [...]


  3. [...] acerca de la persona del profeta y las cuestiones que se han planteado acerca de su ministerio. [...]


  4. QUE SIGNIFICA EN HEBREO (JOSE) ME GUSTARIA SABERLO,AMEN


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