El discurso del Buen Pastor (Jn 10, 1-21)

13 junio, 2011

Lo mismo que el episodio del ciego de nacimiento. Este pasaje debe situarse en los tres meses que median entre los Tabernáculos y la Dedicación del Templo, a continuación (Jn 10,21) del episodio del ciego de nacimiento (Jn 9,1-41). La fiesta de la Dedicación o Hanukká se llama también fiesta de los Tabernáculos de Kislev, y en ella se celebran las victorias de los Macabeos y la Dedicación del Templo tras la profanación de Antíoco Epífanes. (167-164 a.C.). La Fiesta de los Tabernáculos celebra la consagración del primer templo de Salomón, de modo que el tema común de ambas fiestas es la consagración del Templo. Según A. Guilding, en el ciclo de lecturas sinagogales, el sábado antes de la Dedicación se leían lecturas relacionadas con el tema del pastor y las ovejas.

Se usa en este pasaje el género literario parabólico. Veremos como Jesús sucesivamente se describe a sí mismo como “el que entra por la puerta”, la puerta”, “el pastor que saca las ovejas”, “el pastor que da su vida por las ovejas”, y finalmente “el que dará unidad al rebaño”. Se trata de varias parabólas, cada una tiene su valor propio y nos explica un aspecto de la relación de Jesús con los suyos. La imagen del pastor con las ovejas da unidad al discurso.

10,1a «En verdad, en verdad os digo:

El comienzo del discurso es un poco abrupto. La única indicación que abre el discurso es el solemne En verdad, en verdad (10,1). Por eso, conviene relacionarlo con la reciente curación del ciego de nacimiento (así lo hace el discurso al terminar en 10,31). El milagro crea una crisis con las autoridades judías que expulsan al ciego de la sinagoga. Jesús con esta parábola Jesús les dice a sus adversarios: ¿no habéis leído la palabra de Dios en Ezequiel? Yo sólo hago lo que Dios como verdadero pastor ha anunciado: buscaré las ovejas perdidas, traeré al redil a las descarriadas. Efectivamente, el texto que subyace en este pasaje es la profecía de Ezequiel en el capítulo 34. Allí se dirige a los malos pastores “que se apacientan a sí mismos” (Ez 34,2). “Habéis sacrificado a las ovejas más pingües” (v.3). “No habéis fortalecido a las ovejas débiles; no habéis cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida; no habéis tornado a la descarriada ni buscado a la que estaba perdida, sino que las habéis dominado con violencia y dureza” (v.4). Luego Dios promete que va a ser él mismo quien pastoreará su rebaño y quien buscará a la oveja perdida, curará la herida y confortará a la enferma (vv. 11.16). En este momento se introduce el tema del pastor escatológico, el descendiente de David.Yo suscitaré para ponérselo al frente a un solo pastor que las apacentará: mi siervo David. El las apacentará y será su pastor. Yo el Señor seré su Dios y mi siervo David será príncipe en medio de ellos” vv. 23-24). Cfr. También Jr 23,3.

La puerta (10, 1-10)

1b el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» 6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
7 Entonces Jesús les dijo de nuevo:
«En verdad, en verdad os digo:
yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos los que han venido delante de mí
son ladrones y salteadores;
pero las ovejas no les escucharon.
 9 Yo soy la puerta;
si uno entra por mí, estará a salvo;
entrará y saldrá
y encontrará pasto.
10 El ladrón no viene
más que a robar, matar y destruir.
Yo he venido
para que tengan vida
y la tengan en abundancia.

En la primera parte Jesús se identifica simultáneamente con la puerta y con el que entra por ella. Para entender esta parábola necesitamos recordar todo lo que hemos ido viendo a lo largo del evangelio. La tarea de Jesús es entrar donde están las ovejas para sacarlas de allí y llevarlas a los buenos pastos. El lugar donde están las ovejas redil se designa con una palabra que significa frecuentemente el atrio del Templo -auvlh.n., (cf. también Ap 11,2). Las ovejas que estaban en el atrio del templo destinadas al sacrificio recuerdan aquella masa de enfermos de la piscina junto a la puerta Ovejera.

La palabra puerta tampoco se usa para los rediles, sino para las casas humanas y sobre todo para las puertas del Templo. Frente a esta imagen de Jesús que entra por la puerta, están las de los ladrones y salteadores. De estos se nos dice que vienen a “robar, matar y destruir” (10,10). Nótese que se usa el verbo quvein = sacrificar y no habla simplemente de matar. La expresión sacrificar tiene connotaciones cúlticas y puede ser una manera de designar a los sacerdotes que sacrificaban las ovejas en el templo.

Por otra parte, el uso de la palabra “sacado fuera” -ejkbavllein- se utilizó para designar la expulsión de las ovejas de los mercaderes del templo. Y en 9,34, cuando expulsan al ciego de la sinagoga. Jesús vendría a decir que no hace falta esperar a que los judíos expulsen a los que creen en él. Es él mismo quien ha venido a sacarlas fuera para llevarlas a buenos pastos, esa hierba verde que había en el lugar donde Jesús multiplica los panes en la segunda pascua (6,16).

Los suyos conocen su voz. El ciego de nacimiento acaba de reconocerle y le ha seguido, mientras que no ha escuchado la voz de los fariseos (los extraños de 10,5). Jesús supone que hay una afinidad activa entre aquellos que le pertenecen y el mensaje que él proclama. “El que es de Dios escucha las palabras de Dios” (8,47). “Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz” (18,37). La imagen es la siguiente. En un mismo redil duermen rebaños de distintos pastores. Por la mañana se acerca un pastor, abre la puerta. El portero le deja entrar. Atrae con halagos a sus ovejas y las llama por sus nombres. Estas conocen su voz y le siguen, mientras que las que pertenecen a otros pastores se quedan quietas

El buen pastor (10,11-18)

11 Yo soy el buen pastor.
El buen pastor da su vida por las ovejas.
12 Pero el asalariado, que no es pastor,
a quien no pertenecen las ovejas,
ve venir al lobo,
abandona las ovejas y huye,
y el lobo hace presa en ellas y las dispersa,
13 porque es asalariado
y no le importan nada las ovejas.

a) El Pastor da la vida por las ovejas. El primer contraste no se establece entre el pastor y el ladrón, sino entre el pastor y el asalariado. El tema del pastor que da la vida por las ovejas es completamente nuevo y no tiene ningún antecedente en todos los textos bíblicos del AT que hemos citado hasta ahora. Jesús se va a definir a sí mismo como el pastor modelo, el pastor bueno, el pastor hermoso -kalov”- que “pone” la vida. Para comunicar vida abundante tiene que poner la suya. No hay vida comunicada sin vida entregada. Dar la vida por aquellos a quienes uno ama es el extremo del amor (15,13) y el extremo de la sobreabundancia de la vida comunicada es un eco de la acción de Dios.

14 Yo soy el buen pastor;
y conozco mis ovejas
y las mías me conocen a mí,
15 como me conoce el Padre
y yo conozco a mi Padre
y doy mi vida por las ovejas.

b) Conocimiento mutuo entre el Pastor y las ovejas. Como hemos visto, este tema ya estaba insinuado en la parábola anterior de la puerta. El pastor conoce a sus ovejas por sus nombres y las llama por sus nombres (10,3). Conocer a Jesús es primeramente sentirse conocido por él, sentirse uno llamado por su nombre. Por eso el pastor conoce a sus ovejas y correlativamente éstas le conocen a él (10,14). El conocimiento de Dios es una promesa de los profetas del AT para los últimos tiempos. “Yo te desposaré en fidelidad y tú conocerás a YHWH” (Os 2,22). “La tierra estará llena del conocimiento de YHWH como las aguas cubren el mar” (Is 11,9). Un conocimiento tan personal que este verbo es utilizado también para las relaciones sexuales de Adán y Eva (Gn 4,1), Judá y Tamar (Gn 35,26), Elqana y Ana (1 Sm 1,19)… Pero ahora se remonta el vuelo y compara el conocimiento mutuo entre Pastor y ovejas con el conocimiento mutuo entre el Padre y el Hijo: “Como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre” (10,15). Es un proceso que lleva a la inmanencia mutua, a la unidad profunda del ser.

16 También tengo otras ovejas,
que no son de este redil;
también a ésas las tengo que conducir
y escucharán mi voz;
y habrá un solo rebaño,
un solo pastor.

c) La unidad del rebaño. ¿Qué representan las ovejas que aún no pertenecen al redil? Preferimos pensar con la mayoría de los exegetas que se trata de personas que todavía no conocen a Jesús y que la referencia es a los gentiles y otras personas de buena voluntad, que ya pertenecen a Jesús pero todavía no pertenecen a su rebaño, a su comunidad.

La unidad del rebaño más que una tarea es un don a recibir de Dios y nace fundamentalmente de la unicidad del Pastor.

Necesariamente habría que interpretar estos textos con una referencia obligada al capítulo 21 en el que se concede a Pedro el pastoreo de las ovejas. Este ministerio es una de las formas como Jesús sigue dando unidad al rebaño (21,15-17). Otros símbolos de la unidad de la Iglesia que aparecen en Juan son el de la túnica inconsútil que no fue rasgada (19,23), y la red de peces que no se rasgó a pesar de ser tantos (21,11).

17 Por eso me ama el Padre,
porque doy mi vida,
para recobrarla de nuevo.
18 Nadie me la quita;
yo la doy voluntariamente.
Tengo poder para darla
y poder para recobrarla de nuevo;
esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

19 Se produjo otra vez una disensión entre los judíos por estas palabras.20 Muchos de ellos decían: «Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le escucháis?» 21 Pero otros decían: «Esas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?»

Hemos tenido en cuenta esta fuente para este estudio: /www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Juan/Pasajes escogidos/pastor.htm

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3 comentarios to “El discurso del Buen Pastor (Jn 10, 1-21)”

  1. Sos Jesus Says:

    excelente comentario!!!en el que se aprecian nuevas facetas a textos ya conocidos.sigan asi!!! suyo en Cristo.

    D.D. Juan meccia

  2. Jn | TagHall Says:

    [...] Corazón de María . Evangelio del 12 de Enero (Ciclo B / Jn 3, 22-30) « Animación … . El discurso del Buen Pastor (Jn 10, 1-21) « Escritura_Sagrada . Evangelio del 5 de Enero [...]


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