La inspiración bíblica puede ser considerada terminativa, es decir, en cuanto que sus efectos aparecen en el libro sagrado, término de la acción inspirativa.

Pero un libro no puede existir como tal sin los signos externos: palabras, frases, figuras literarias, etc. La cuestión que planteamos ahora es ésta: en la propia Biblia, puesto que tanto Dios como el hagiógrafo, son verdaderos autores, ¿puede distinguirse lo que debe atribuirse peculiarmente a cada uno de ellos? O dicho de otro modo, la acción divina inspirativa, ¿se extiende a todas las partes del escrito sagrado, o sólo a algunas de ellas o de sus elementos? ¿Nos preguntamos si todos los elementos internos que se encuentran en los libros sagrados, caen dentro del influjo divino inspirativo? La respuesta es afirmativa: todos los elementos internos que constituyen el libro sagrado están incluidos en él por la inspiración, la cual se extiende a todos los elementos constitutivos del libro.

Entendemos por elementos internos los conceptos y palabras; ya que por ellos se construye todo el contenido intelectual del escrito. De aquí que hayan surgido las dos partes de la cuestión:

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.436 seguidores

%d personas les gusta esto: