Paisaje en torno al monte Sinai

Paisaje en torno al monte Sinaí

Los cuarenta años

Los cuarenta años de estancia en el desierto crean a la exégesis muchos problemas. Del mismo modo que la vida nómada de los patriarcas ha durado milenios, así también hoy en el Négueb y en el desierto del Sinaí, siguen viviendo grupos de beduinos con sus rebaños de un modo no muy diferente al que describe la Biblia que llevaron los israelitas en el desierto.

El dato de cuarenta años aparece en textos como Am 5,25; Ex 16,38; Nm 14,34; 33,38; Dt 1,3; 2,7; 8,2; Jos 5,6. De todas las formas hay que saber que la cifra cuarenta es frecuentemente simbólica en la Biblia.

Los milagros realizados en el desierto

Según parece el maná del que hablan Ex 16 y Nm 11 podría tratarse de un fenómeno común en estas zonas desérticas o semidesérticas. Existe una secreción de un insecto que se alimenta de la savia de un matorral, cuyo color blanco y sabor azucarado nos recuerda la descripción de Ex 16,14 y Nm 11,7-8 .

También es posible que el milagro del agua que sale de la roca (Ex 17,1-7 y Nm 20,1-13) haga referencia a un hecho que ocurre en determinados sitios. La humedad del aire, aunque escasa, se condensa durante la noche en lugares más frescos y se va acumulando poco a poco, en las grietas y en las hendiduras de la roca tras la puesta del sol. Allí se queda, realmente es poca agua, pero basta con dar un golpe sobre la hendidura para ver como si saliera esa agua de la roca. Estos lugares son pocos y hay que conocerlos.

En Ex 15,22-25 se describe cómo Moisés echando un trozo de madera volvió potable las “aguas amargas”, el fenómeno es conocido por las gentes del desierto que saben de cualidades de determinadas maderas capaces de hacer salubre aguas no potables.

La migración de codornices (Ex 16 y Nm 11) y de otros pájaros son bien conocidas por los habitantes de la costa tanto del Mediterranaeo como de la península del Sinaí. Además conviene saber que mientras sí son comestibles las codornices que vienen de Europa a final del verano para invernar en África, no así las que vienen de África en primavera para pasar el verano en Europa (existen varias explicaciones del hecho). esto explicaría que mientras en Ex 16 resultaron un plato exquisito, en Nm 11 tengan consecuencias letales para un número considerable de israelita.

La descripción de la teofanía del Sinaí recuerda en parte a una gran tormenta.

Todos estos elementos podrían proporcionar una base histórica que confirmaría lo narrado por el texto bíblico sobre la estancia de Israel en el desierto. Sus autores tenían un conocimiento experiencial y concreto de las condiciones de vida del desierto.

Sin embargo en la mentalidad moderna de milagro surge una duda al leer estos relatos, pues podrían no ser milagrosos según las explicaciones naturales que algunos pretenden. Efectivamente en la mentalidad moderna el milagro es un fenómeno que no puede tener explicación natural, racional o científica, y que requiere una explicación de orden sobrenatural. Ahora bien, esta distinción entre natural y sobrenatural es bastante reciente (procede del racionalismo y del positivismo del siglo XVIII). La mentalidad bíblica mantiene que el Dios de la Biblia es también el Dios de la naturaleza, y por tanto, todo fenómeno natural que hace la vida posible allí donde de hecho sería imposible sobrevivir es considerado acertadamente también un milagro o intervención divina.

La estancia propiamente dicha de Israel en el desierto

Según el arqueólogo italiano Emanuele Anati las excavaciones realizadas en el Négeb (especialmente en Har Karkom) muestran que hubo una población relativamente numerosa en este desierto durante el periodo que va del 4000 al 2000 a.C. Esta población probablemente debido a un cambio climático desapareció a partir de 2000-1900. Estas tribus se fueron probablemente a Egipto o bien hacia Palestina. Esto concuerda con las discusiones de Moisés por ir a establecerse a la tierra de Canaán y la del pueblo por volver a Egipto (Ex 14,11-12; 16,3; 13,3; Nm 11,18.20; 14,2-4; 16,13-14; 20,5-6; 21,5). Existe, por tanto, cierta convergencia entre los relatos bíblicos, y los aportados por la arqueología. Aunque las fechas no cuadran muy bien. Tendríamos que retrotraer muchos acontecimientos hasta el 2000 a.C. Quizás nos encontramos con el origen de algunas tradiciones bíblicas sobre la estancia en el desierto. Estudios recientes sobre la tradición oral muestran que los relatos populares pueden conservar elementos históricos precisos capaces de remontarse a más de mil años, pero que también la tradición oral permite cierta transformación y adaptación de los hechos y los colorea e interpreta según las circunstancias.

La situación de Israel en el desierto, bajo la guía de Moisés, es emblemática: el Israel postexílico vive en una situación semejante. Los textos bíblicos parecen más interesados en trasmitir este mensaje de esperanza que en esbozar un retrato histórico de Moisés o reconstruir un pasado ya superado de los antepasados de Israel en el desierto.

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