Manifestación de Jesús como Hombre y como Rey (Jn 18,28-19,16)

E-AQUI-EL-HOMBRE

Esta sección de Juan está cuidadosamente construida por el evangelista a través de una serie de escenas “dentro” y “fuera” que sirven para llevar adelante la trama del relato. A través de un constante “entrar” y “salir” de Pilato asistimos a uno de los momentos más ricos de la narración. La sección se puede estructurar así:

Fuera: (18,28-32)

    Dentro: (18,33-38a)

        Fuera: (18,38-40)

            La Coronación de espinas y el manto (19,1-3)

        Fuera: (19,4-8)

    Dentro: (19,9-12)

Fuera: (19,13-16a)

Jesús siempre aparece en las escenas descritas “dentro“, en las que hay un ambiente de diálogo y de serenidad. En las escenas descritas “fuera“, en cambio, están los judíos. Y la atmósfera predominante es de odio, rechazo y confusión. Pilato sale y entra. Pasa de un ambiente a otro. Cambia una y otra vez de posición. Es él el que verdaderamente está siendo juzgado. Jesús se mantiene soberano y libre, dominando en todo momento la situación. Lo que está en juego en toda la sección no es lo que ocurrirá con Jesús sino cómo acabará ese Pilato vacilante y cobarde, que si en algún momento “trataba de librarle” (19,12), se dejaba manipular ante los gritos de la turba que amenazaba con acusarlo de no ser amigo del César (19,12). Es Pilato el que tiene miedo (19,8). Jesús aparece dueño del drama. Sereno y soberano. Aunque Pilato piense que él, el procurador romano, tiene poder sobre Jesús, Jesús le advierte que su autoridad sobre él es recibida y relativa: “No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba” (19,11). Jesús es el que tiene el poder. Como todo un rey. Con razón hablará de su reino:

Mi reino no es de este mundo“, (en griego: e basileia e eme, ouk estin ek tou kosmou toutou: 19,36; cf. Jn 3,3.5). La expresión “no es de este mundo” no indica lugar donde se realiza ese reino, como si el reino de Jesús no tuviera que ver nada con la historia humana. Indica más bien proveniencia (eso indica la partícula griega ek), cualidad. Es decir, el reino de Jesús no surge del mundo, no tiene su fundamento en las estructuras tenebrosas de pecado de este mundo. No es como los reinos de la historia. Su reino se basa en “la verdad” (19,37) (aletheia que en Juan indica siempre la palabra reveladora de Jesús). Para entrar en su reino hay que aceptar su Palabra. “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (18,37). Jesús, como Rey, no sufre las humillaciones y burlas que narran los otros evangelistas. Juan sólo habla de azotes (19,1) y bofetadas (19,3). En cambio, aparece la coronación de espinas y la colocación del manto, como a un rey auténtico (19,1-3). De hecho así es saludado por los soldados: “Salve, rey de los judíos” (19,3). Pilato presenta a Jesús a la turba como “el Hombre” (19,5). Probablemente el título refleje un antiguo título cristológico, como el de “Hijo del hombre“, pero en el drama joánico tiene la función de ofrecer al lector del evangelio en el rechazo de Jesús un ejemplo de acto “inhumano”. El poder romano comete un acto inhumano por excelencia y los judíos, al preferir al Cesar (19,15), se cierran a toda esperanza mesiánica. Ambos son juzgados.

eccehomo

3 comentarios en “Manifestación de Jesús como Hombre y como Rey (Jn 18,28-19,16)”

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