Historia del canon del Nuevo Testamento

28 mayo, 2007

A los textos del AT, la Iglesia ha unido estrechamente los escritos que a su juicio nos transmiten el testimonio de los apóstoles sobre los hechos y enseñanzas de Jesús, y aquellos otros escritos que recogen las instrucciones dadas por los mismos apóstoles para la constitución de la Iglesia naciente. «Esta doble serie de escritos ha recibido, seguidamente, el nombre de Nuevo Testamento. En este proceso, numerosos factores han jugado un papel: la certeza de que Jesús -y los apóstoles con Él- habían reconocido el AT como Escritura inspirada, y de que el misterio pascual constituía su cumplimiento; la convicción de que los escritos del NT provienen auténticamente de la predicación apostólica -lo cual no implica que hayan sido todos ellos compuestos por los apóstoles mismos-; la constatación de su conformidad con la regla de fe, y de su uso en la liturgia cristiana; en fin, la de su acuerdo con la vida eclesial de las comunidades y de su capacidad de nutrir esa vida» (La Interpretación de la Biblia…, 3, B,1).

El proceso de la colección de los libros inspirados del Nuevo Testamento se terminó en breve respecto a la mayoría de los libros, puesto que constaba suficientemente por la tradición apostólica el origen divino de los libros, p.e. respecto a los cuatro Evangelios. Son inicios de estas colecciones en cuanto a las epístolas de San Pablo lo que refiere San Pedro en la 2 Pe 3,15s. En cuanto a que el evangelio de San Lucas fue tenido como inspirado, se deduce probablemente de la 1 Tim 5,18 donde se citan igualmente Deut 25,4 y Lc 10,7, bajo la fórmula «dice la Escritura».

Acerca de otros libros, hubo dudas en algunas iglesias, hasta que a finales del siglo IV desaparecieron prácticamente de toda la Iglesia.

 

EVOLUCIÓN EN EL TIEMPO

SIGLO I

Los libros del NT, como ya expusimos, se escribieron entre los años 50 y 100 de nuestra era y sobre su canon ha habido siempre una tradición constante y firme. Después de la muerte del último apóstol, san Juan, cesó toda revelación pública y no aparece ya ningún otro libro inspirado o canónico.

Sobre el canon neotestamentario no hay declaraciones directas de la Iglesia apostólica. El siglo I no ofrece, pues, enseñanzas magisteriales sobre el carácter sagrado de todos los libros del NT, porque los Apóstoles y san Pablo eran el canon viviente, que había plasmado la fe y la vida personal y comunitaria de la Iglesia primitiva.

SIGLO II

Los testimonios históricos muestran que entre finales del siglo I y finales del siglo II se hizo paulatinamente la selección y el catálogo de los libros inspirados.

En la segunda mitad del siglo II, se llega a formar un «corpus» de cuatro Evangelios y otro paulino de, al menos, 10 cartas; los demás escritos del canon del NT aún no se consideraban importantes. Donde primero se llevó a cabo esta codificación fue al parecer en Roma, como lo atestigua el famoso Canon de Muratori, de fines del siglo II, descubierto en 1740.

SIGLO III-IV

Aparecen los libros “deuterocanónicos” del Nuevo Testamento:

Entre los siglos III al V surgieron, sin embargo, dudas, limitadas geográficamente, sobre la inspiración de siete de ellos: la Carta a los Hebreos -especialmente en Occidente-, el Apocalipsis y la mayor parte de las llamadas «Cartas católicas»: la de Santiago, la segunda de san Pedro, la segunda y tercera de san Juan y la de san Judas. Son los libros deuterocanónicos del Nuevo Testamento. Las dudas se prolongaron hasta el siglo V y en Siria entrado ya el siglo VI, pero conviene precisar cuántas y cuáles eran estas dudas.

· En primer lugar, hay que decir que no se trata de dudas importantes en número y referidas todas a los mismos libros, sino que, unas veces, se refieren a un escrito y, otras veces, a otro.

· Como segundo factor, hay que considerar las dificultades de comunicación de la época:

- los escritos sagrados no se podían difundir rápida y fácilmente por todas las iglesias;

- además, en un primer momento, algunos libros habían sido dirigidos a sólo una persona o a una comunidad de fieles, y es lógico pensar que pasó un tiempo hasta que otras comunidades tuvieran conocimiento de ellos.

· Un tercer factor es la difusión de los llamados «libros apócrifos» por los herejes; propalaban falsas doctrinas, pero los presentaban como libros sagrados e inspirados

En suma, son dudas atribuibles al hecho de que la Iglesia todavía no había hecho una declaración definitiva y universal acerca del canon, si bien son numerosos ya los escritores que explícitamente reconocen la canonicidad de todos los libros del NT, incluidos los “deuterocanónicos”, como Clemente de Alejandría, san Ambrosio, san Agustín, san Jerónimo, etc.

DEL SIGLO V EN ADELANTE:

Todas estas dudas no tardaron en ser absorbidas por el peso de la Tradición.

En Occidente, los sínodos africanos de Hipona y Cartago, y la Carta del Papa Inocencio I al Obispo de Tolosa (405), señalaron definitivamente con su autoridad el canon bíblico.

En Oriente, en Alejandría, la lista completa de los 27 libros del NT aparece ya en la Epístola Pascual XXXIX de San Atanasio (367). En Antioquía y Siria el reconocimiento fue algo más lento, pero todas las dudas se disiparon definitivamente en el llamado Concilio de Trulano o Quinisexto (692) que establece el canon completo tanto del AT como del NT.

A partir del año 450 la unanimidad acerca del canon del NT es absoluta y es explicitada y ratificada por el Magisterio, como hemos dicho, en los concilios de Hipona (particular), de Florencia y de Trento.

El Conc. Tridentino el año 1546 sancionó dogmáticamente la fe y la práctica de la Iglesia universal describiendo el Canon de las Sagradas Escrituras y enumerando los «cuatro Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan», cfr. Denz. 784. La Iglesia realiza este Magisterio, asistido por la promesa divina, con esa connaturalidad por la cual ella reconoce objetivada su fe en esos cuatro evangelios y no en otros.

El Vaticano I (1870) renovó y confirmó la definición de Trento (Cfr. Vaticano I, Const. dogm. Dei Filius: Dz 17877), lo mismo que hará finalmente el Vaticano II.

About these ads

Una respuesta to “Historia del canon del Nuevo Testamento”


  1. [...] estudio de la historia del canon del Nuevo Testamento nos permite entender mejor los criterios de canonicidad y también de los llamados libros [...]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.436 seguidores

%d personas les gusta esto: