Discurso de Dios y respuesta de Job (38,1-42,6)

11 junio, 2007

· Dios interviene. Tras la frase: aquí está mi firma que responda el Todopoderoso (31,35) le tocaba hablar a Dios. Dios tiene que intervenir porque sino la doctrina de la retribución quedaría desacreditada y porque Job saldría vencedor al poder acusar impunemente a Dios y dejarle sin palabra. La expectación está servida ¿Qué dirá Dios? La respuesta es imprevisible; es una genialidad más del libro.

· Esta sección es clave en la obra, por eso nos vamos a centrar en ella. Después del relato del prólogo sobre la escena que se desarrolla en los cielos, y el complicado diálogo que tiene lugar en la tierra, es ahora Dios mismo el que pronuncia su palabra en los cielos para que sea escuchada en la tierra. Habla el Dios del prólogo dirigiéndose al Job del diálogo que ha exigido a Dios que justifique su manera de actuar con los hombres. El discurso divino va descartando una tras otra todas las inconsecuencias y las falsas cuestiones en que la argumentación con los amigos había enredado a Job. Se sitúa el problema de Job en una nueva perspectiva y abre un debate en el que no se cesa de pedir una respuesta, respuesta que por otra parte no llega a darse. En el discurso Yahvé no hace ninguna afirmación; se limita a plantearle a Job, majestuosa, paciente e irónicamente, una serie de preguntas sin posible respuesta. Es como si le dijera el que pretende corregir a Dios debería poseer un conocimiento divino para poder criticar aquello de lo que habla. Si Job es incapaz de dar la más simple de las respuestas ¿cómo va a entablar un debate con Yahvé? ¿Podría acaso Dios explicarle siquiera el profundísimo misterio de su providencia para con los hombres y la forma en que trata a los que ama?.

· Se destacan dos puntos claros: uno es el cuidado amoroso de Dios por todas sus criaturas, especialmente por las más alejadas del hombre; el otro, la infinita variedad y riqueza de la creación. Todos los seres, aún los que nos parecen más grotescos tienen un lugar en la sabiduría divina, y Dios se complace en ellos. Es como si nos dijera: pues lo mismo vale para el orden moral en el que los caminos de Dios a veces no coinciden con los caminos de los hombres, pero siempre sobrevuela el cuidado amoroso de Dios con todos y en su sabiduría todo, hasta los más grotesco, tiene un sentido en su providencia.

· Sin embargo, Dios parece ignorar el problema concreto de Job y el mismo Job no dice que haya entendido la enseñanza sino te he visto. Lo importante es que Dios se ha revelado. La experiencia de Job es la de una teofanía, un encuentro con Dios en su dolor. Dios se le ha revelado desde dentro de su problema; no lo soluciona sino que se le revela.

· Pero hemos de dejar claro que el discurso no añade nada substancialmente nuevo a lo ya dicho. Quizás sea nuevo la desmoralización de la creación y de la naturaleza en cuanto a que tiene sus reglas propias y no todo es moral; Dios puede servirse de ella o contar con ella para sus planes pero la mantiene en su propio orden respetándola ordinariamente.

A) Habla Dios (38,1):

· Desde 3,2 hasta 26,1 y también en 32,6; 34,1; 35,1 se ha venido utilizando invariablemente la misma fórmula para introducir cada uno de los discursos: “Entonces X habló, y dijo:..”. Ahora se emplea con cierto efecto dramático la misma fórmula:

Job 38

1 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:

B) ¿Acaso comprende Job el consejo de Dios? (38,2-38).

1. La primera parte del discurso se refiere a la naturaleza inanimada. La división se establece en pasado, presente y futuro con referencia a Job. ¿Qué sabe Job de la historia y de cómo empezó? ¿Estuvo acaso presente en el momento de la creación? ¿Podría gobernar todas las cosas y dar las órdenes oportunas?.

o La estructura estrófica es cuidadosamente simétrica: 11 estrofas, de 2; 4, 4, 4; 3, 3, 3; 3, 3, 3; 4 versos.

· 1) ¿Quién es este?

Con esta aguda observación comienza este tremendo interrogatorio. Todo lo que ha conseguido es oscurecer, empañar…

2 ¿Quién es éste que empaña el Consejo

con razones sin sentido?

3 Ciñe tus lomos como un bravo:

voy a interrogarte, y tú me instruirás.

· 2) ¿Acaso estaba Job presente durante la creación?

Se describen (en orden inverso a Gen 1, 3-10) sucesivamente:

– el origen de la tierra (esta vista como una construcción)

4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra?

Indícalo, si sabes la verdad.

- un arquitecto la planeó

5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías?

- un aparejador midió el emplazamiento:

¿quién tiró el cordel sobre ella?

- se ponen los cimientos

6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases?

- finalmente la piedra angular

¿quién asentó su piedra angular,

- con aclamaciones

7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba

y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?

– el origen del mar (se presenta como un niño que necesita cuidados)

8 ¿Quién encerró el mar con doble puerta,

cuando del seno materno salía borbotando;

9 cuando le puse una nube por vestido

y del nubarrón hice sus pañales;

10 cuando le tracé sus linderos

y coloqué puertas y cerrojos?

11 «¡Llegarás hasta aquí, no más allá – le dije -,

aquí se romperá el orgullo de tus olas!»

– el origen de la luz

12 ¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana,

has asignado a la aurora su lugar,

13 para que agarre a la tierra por los bordes

y de ella sacuda a los malvados?

14 Ella se trueca en arcilla de sello,

se tiñe lo mismo que un vestido.

15 Se quita entonces su luz a los malvados,

y queda roto el brazo que se alzaba.

· 3) ¿Qué sabe Job acerca del cosmos?

· Dios lo conoce perfectamente:

– Dios conoce el abismo que lleva al mundo subterráneo:

16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar?

¿has circulado por el fondo del Abismo?

17 ¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte?

¿has visto las puertas del país de la Sombra?

18 ¿Has calculado las anchuras de la tierra?

Cuenta, si es que sabes, todo esto.

los lugares donde la luz y las tinieblas se guardan:

19 ¿Por dónde se va a la morada de la luz?

y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?,

20 para que puedas llevarlas a su término,

guiarlas por los senderos de su casa.

21 Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces,

y bien larga es la cuenta de tus días!

- los almacenes de donde se sacan la nieve, el viento…

22 ¿Has llegado a los depósitos de nieve?

¿Has visto las reservas de granizo,

23 que yo guardo para el tiempo de angustia,

para el día de batalla y de combate?

24 ¿Por qué camino se reparte la luz,

o se despliega el solano por la tierra?

· 4) ¿Sabría Job cómo hacerlo funcionar?

· Dios tiene sus planes con respecto a todo ello

– y no únicamente con vistas al bienestar del hombre (26-27)

25 ¿Quién abre un canal al aguacero,

a los giros de los truenos un camino,

26 para llover sobre tierra sin hombre,

sobre el desierto donde no hay un alma,

27 para abrevar a las soledades desoladas

y hacer brotar en la estepa hierba verde?

- respecto al tiempo atmosférico y al clima

28 ¿Tiene padre la lluvia?

¿quién engendra las gotas de rocío?

29 ¿De qué seno sale el hielo?

¿quién da a luz la escarcha del cielo,

30 cuando las aguas se aglutinan como piedra

y se congela la superficie del abismo?

- se pensaba que los astros ejercían influjo en el clima, por eso se traen a colación

31 ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades

o desatar las cuerdas de Orión?

32 ¿Haces salir la Corona a su tiempo?

¿conduces a la Osa con sus crías?

33 ¿Conoces las leyes de los Cielos?

¿aplicas su fuero en la tierra?

· 5) ¿Tiene Job poder y autoridad suficientes?

Aunque acertara a dar las órdenes oportunas ¿serían puestas en práctica?

34 ¿Levantas tu voz hasta las nubes?,

la masa de las aguas, ¿te obedece?

35 A tu orden, ¿los relámpagos parten,

diciéndote: «Aquí estamos»?

36* ¿Quién puso en el ibis la sabiduría?

¿quién dio al gallo inteligencia?

37 ¿Quién tiene pericia para contar las nubes?

¿quién inclina los odres de los cielos,

38 cuando se aglutina el polvo en una masa

y los terrones se pegan entre sí?

C) ¿Sería Job capaz de proveer al sustentos de los animales y pájaros? (38,39-39,30).

· Se describen ocho criaturas, cada vez más detalladamente (dos versos para la primera, dos estrofas para la última): el león; el cuervo, el halcón, el águila; el rebeco, el onagro, el uro; el caballo de combate. Las siete primeras viven libres e independientes del hombre, pero Dios las cuida y alimenta; el caballo es la más asombrosa de todas las criaturas.

1) ¿Podría alimentar Job a los más pequeños? (38,39-41)

Hasta los animales más feroces y aves más grandes dependen de Dios en cuanto al alimento para sus crías

- el león:

39 ¿Cazas tú acaso la presa a la leona?

¿calmas el hambre de los leoncillos,

40 cuando en sus guaridas están acurrucados,

o en los matorrales al acecho?

- Descripción de tres aves:

- el cuervo:

41 ¿Quién prepara su provisión al cuervo,

cuando sus crías gritan hacia Dios,

cuando se estiran faltos de comida?

(Aquí es el lugar lógico de 39,26-30; es el tema común de las crías, las tres aves van juntas, simétricas a los tres animales que siguen).

- el halcón:

39,26 ¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo,

despliega sus alas hacia el sur?

- el águila

27 ¿Por orden tuya se remonta el águila

y coloca su nido en las alturas?

28 Pone en la roca su mansión nocturna,

su fortaleza en un picacho.

29 Desde allí acecha a su presa,

desde lejos la divisan sus ojos.

30 Sus crías lamen sangre;

donde hay muertos, allí está.

2) ¿Tiene Job sometidos a su control los animales salvajes?

Descripción de tres animales: 39,1-4.5-8.9-12

- el rebeco: aunque no necesite de la ayuda del hombre para a dar a luz sin embargo Dios conoce hasta la fecha en que tendrá las crías

Job 39

1 ¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías?

¿has observado el parto de las ciervas?

2 ¿has contado los meses de su gestación?

¿sabes la época de su alumbramiento?

3 Entonces se acurrucan y paren a sus crías,

echan fuera su camada.

4 Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes,

salen al desierto y no vuelven más a ellas.

- el onagro: Dios se ocupa de que encuentre los pastos que necesita.

5 ¿Quién dejó al onagro en libertad

y soltó las amarras del asno salvaje?

6 Yo le he dado la estepa por morada,

por mansión la tierra salitrosa.

7 Se ríe del tumulto de las ciudades,

no oye los gritos del arriero;

8 explora las montañas, pasto suyo,

en busca de toda hierba verde.

- el buey salvaje: es una especie de búfalo muy peligroso pare el hombre

9 ¿Querrá acaso servirte el buey salvaje,

pasar la noche junto a tu pesebre?

10 ¿Atarás a su cuello la coyunda?

¿rastrillará los surcos tras de ti?

11 ¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza?

¿le confiarás tu menester?

12 ¿Estás seguro de que vuelva,

de que en tu era allegue el grano?

3) El avestruz (39,13-18).

· Este fragmento sapiencial no viene en los LXX. Puede ser un añadido algo más tardío. Se limita a subrayar la aparente falta de sentimientos y la notable velocidad de esta ave. La alusión al caballo en el v. 18b explicaría su inserción aquí:

13 El ala del avestruz, ¿se puede comparar

al plumaje de la cigüeña y del halcón?

14 Ella en tierra abandona sus huevos,

en el suelo los deja calentarse;

15 se olvida de que puede aplastarlos algún pie,

o cascarlos una fiera salvaje.

16 Dura para sus hijos cual si no fueran suyos,

por un afán inútil no se inquieta.

17 Es que Dios la privó de sabiduría,

y no le dotó de inteligencia.

18 Pero en cuanto se alza y se remonta,

se ríe del caballo y su jinete.

4) ¿Ha hecho algo Job para que el caballo sea belicoso?

· Estamos en el clímax. En el Oriente antiguo el asno era el animal de carga; el buey servía para las labores del campo; las mulas o los asnos eran las monturas acostumbradas. . El caballo se reservaba para la guerra o la caza, primero para tirar del carro y después como cabalgadura. Estamos ante el caballo de combate.

19 ¿Das tú al caballo la bravura?

¿revistes su cuello de tremolante crin?

20 ¿Le haces brincar como langosta?

¡Terror infunde su relincho altanero!

21 Piafa de júbilo en el valle,

con brío se lanza al encuentro de las armas.

22 Se ríe del miedo y de nada se asusta,

no retrocede ante la espada.

23 Va resonando sobre él la aljaba,

la llama de la lanza y el dardo.

24 Hirviendo de impaciencia la tierra devora,

no se contiene cuando suena la trompeta.

25 A cada toque de trompeta dice: «¡Aah!»

olfatea de lejos el combate,

las voces de mando y los clamores.

D) Resumen y primera respuesta de Job (40, 1-5).

· La Palabra de Dios ha convertido a Job en aventurero por su propio reino… Con pasmo y sorpresa ha ido descubriendo su propia ignorancia, su limitado poder. A pesar de la tensión del interrogatorio Job se encuentra ahora en una situación ventajosa: si Job es ignorante, aunque no puede ganar el pleito, tampoco lo pierde porque su ignorancia es eximente o atenuante. Su confesión será victoria de Dios sin ser derrota de Job, efectivamente será también victoria de Job, en la humildad de la verdad todos ganan.

1) El desafío de Dios:

Job 40

1 Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo:

2 ¿Cederá el adversario de Sadday?

¿El censor de Dios va a replicar aún?

2) Respuesta de Job:

· Job había insistido a sus amigos en que la explicación de su problema había que buscarla en Dios y no en él mismo (19,28). Ahora que ha hablado Dios queda evidenciada su absoluta incapacidad para entender los caminos de Dios y por tanto es inútil que Dios le explique la solución de su problema.

3 Y Job respondió a Yahveh:

4 ¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder?

Me taparé la boca con mi mano.

5 Hablé una vez…, no he de repetir;

dos veces…, ya no insistiré.

E) Habla de nuevo Dios (40,6-41,26)

· En esta 1ª parte de nuevo se le hace ver a Job su incapacidad en relación al orden moral y al mundo humano:

1) ¿Es capaz Job de administrar la justicia divina?

· Job había pedido respuesta a Dios, ahora es Dios quien pide respuestas a Job: el que acusa se expone: la crítica es responsable: ¿Te atreves Job a violar mi derecho o a condenarme, para salir tu absuelto? (40,8) Este verso enuncia con precisión los términos del pleito tal como lo ve Job. Según Job uno de los dos contendientes tiene que salir condenado para que el otro resulte absuelto. En esto se equivoca Job: en querer justificarse aun a costa de acusar a Dios. Se pasó. Por eso Dios le abre el camino correcto: por medio de la alabanza de la creación y del reconocimiento humilde de la verdad de su ignorancia e incapacidad para entender a Dios, Job quedará justificado; reconociendo y alabando la justicia y la grandeza de Job se salva (c. 42). Así los dos ganan.

6 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:

7 Ciñe tus lomos como un bravo:

voy a preguntarte y tú me instruirás.

8 ¿De verdad quieres anular mi juicio?,

para afirmar tu derecho, ¿me vas a condenar?

9 ¿Tienes un brazo tú como el de Dios?

¿truena tu voz como la suya?

10 ¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza,

revístete de gloria y de esplendor!

11 ¡Derrama la explosión de tu cólera,

con una mirada humilla al arrogante!

12 ¡Con una mirada abate al orgulloso,

aplasta en el sitio a los malvados!

13 ¡Húndelos juntos en el suelo,

cierra sus rostros en el calabozo!

14 ¡Y yo mismo te rendiré homenaje,

por la victoria que te da tu diestra!

· En esta segunda sección el tema se complica y el estilo es diferente. Se describen dos animales muy extraños. Serían estos dos seres símbolos de los poderes caóticos, monstruosos y amenazadores e incomprensibles para el hombre. Sin embargo también ellos son criaturas de Dios. A su modo estos seres manifiestan ciertos aspectos del ser divino.

– ¡contempla a Behemot!: parece que habla del hipopótamo

15 Mira a Behemot, creatura mía, como tú.

Se alimenta de hierba como el buey.

16 Mira su fuerza en sus riñones,

en los músculos del vientre su vigor.

17 Atiesa su cola igual que un cedro,

los nervios de sus muslos se entrelazan.

18 Tubos de bronce son sus vértebras;

sus huesos, como barras de hierro.

19 Es la primera de las obras de Dios:

su autor le procuró su espada;

20 los montes le aportan un tributo,

y todas las fieras que retozan en ellos.

21 Bajo los lotos se recuesta,

en escondite de cañas y marismas.

22 Los lotos le recubren con su sombra,

los sauces del torrente le rodean.

23 Si el río va bravo, no se inquieta,

firme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca.

24 ¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos,

taladrar su nariz con punzones?

– ¡Contempla a Leviatán! Se trata de un monstruo marino que podría ser un cocodrilo gigante o así?

+ ¿serías Job capaz de domesticarlo?

25 Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo,

sujetarás con un cordel su lengua?

26 ¿Harás pasar por su nariz un junco?

¿taladrarás con un gancho su quijada?

27 ¿Te hará por ventura largas súplicas?

te hablará con timidez?

28 ¿Pactará contigo un contrato

de ser tu siervo para siempre?

29 ¿Jugarás con él como con un pájaro,

o lo atarás para juguete de tus niñas?

30 ¿traficarán con él los asociados?

¿se le disputarán los mercaderes?

31 ¿Acribillarás su piel de dardos?

¿clavarás con el arpón su cabeza?

32 Pon sobre él tu mano:

¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver!

+ ¿Hay algo capaz de vencerle? Se describe su ferocidad y la dureza de su piel

Job 41

1 ¡Sería vana tu esperanza

porque su vista sola aterra!

2 No hay audaz que lo despierte,

¿y quién podrá resistir ante él?

3 ¿Quién le hizo frente y quedó salvo?

¡Ninguno bajo la capa de los cielos!

4 Mencionaré también sus miembros,

hablaré de su fuerza incomparable.

5 ¿Quién rasgó la delantera de su túnica

y penetró en su coraza doble?

6 ¿Quién abrió las hojas de sus fauces?

¡Reina el terror entre sus dientes!

7 Su dorso son hileras de escudos,

que cierra un sello de piedra.

8 Están apretados uno a otro,

y ni un soplo puede pasar entre ellos.

9 Están pegados entre sí

y quedan unidos sin fisura.

+ parece como si fuera un dragón que echa fuego por la nariz

10 Echa luz su estornudo,

sus ojos son como los párpados de la aurora.

11 Salen antorchas de sus fauces,

chispas de fuego saltan.

12 De sus narices sale humo,

como de un caldero que hierve junto al fuego.

13 Su soplo enciende carbones,

una llama sale de su boca.

14 En su cuello se asienta la fuerza,

y ante él cunde el espanto.

15 Son compactas las papadas de su carne:

están pegadas a ella, inseparables.

16 Su corazón es duro como roca,

resistente como piedra de molino.

17 Cuando se yergue, se amedrentan las olas,

y las ondas del mar se retiran.

18 Le alcanza la espada sin clavarse,

lo mismo la lanza, jabalina o dardo.

19 Para él e hierro es sólo paja,

el bronce, madera carcomida.

20 No le ahuyentan los disparos del arco,

cual polvillo le llegan las piedras de la honda.

21 Una paja le parece la maza,

se ríe del venablo que silba.

22 Debajo de él tejas puntiagudas:

un trillo que va pasando por el lodo.

23 Hace del abismo una olla borbotante,

cambia el mar en pebetero.

24 Deja tras sí una estela luminosa,

el abismo diríase una melena blanca.

25 No hay en la tierra semejante a él,

que ha sido hecho intrépido.

26 Mira a la cara a los más altos,

es rey de todos los hijos del orgullo.

F) Respuesta final de Job (42,1-6).

Job 42

· A fin de cuentas, vemos que Dios no responde a Job, ni el autor responde al lector. No olvidemos que el autor no tenía aún la solución. Pero Dios comprende la situación y el punto de vista de Job (esto era lo más importante para Job y lo que le llenó de consuelo). Es un Dios comprensivo el que ha hablado. Dios le dice ¿quieres ocupar el puesto de Dios? Ánimo y ponte a ello haber si puedes. No puedes, entonces ¿Quieres aceptar tu puesto de hombre? Si. Pues acéptalo con todas sus consecuencias. Y a esas preguntas de fondo: ¿por qué nos conviene el dolor para crecer, para madurar? ¿por qué el dolor? Este libro no da respuesta y pide la respuesta viva de Cristo, pero los acepta como realidades que forman parte del plan providencial de Dios.

· En la teofanía Job se encuentra con Dios y esa profunda experiencia de Dios supera toda la tradición teológica de las escuelas sobre la retribución. Dios: relación personal encontrada.

1 Y Job respondió a Yahveh:

- Job acepta la lección:

2 Sé que eres todopoderoso:

ningún proyecto te es irrealizable.

3 Era yo el que empañaba el Consejo

con razones sin sentido.

– Job renuncia a la hybris (soberbia) en que había incurrido:

Sí, he hablado de grandezas que no entiendo,

de maravillas que me superan y que ignoro.

4 (Escucha, deja que yo hable:

voy a interrogarte y tú me instruirás.)

- Este versículo es el verdaderamente importante y quizá la clave de todo. Job antes le servía por la fe, fe lo suficientemente fuerte como para resistir; muy distinto es ahora tras la experiencia de la contemplación y del encuentro cara a cara con Dios. La noche oscura ha pasado.

5 Yo te conocía sólo de oídas,

mas ahora te han visto mis ojos.

- Job se desprende ya de todo, hasta de su famoso punto de apoyo, su integridad, no puede comprar a Dios su justificación ha de aceptarla como un regalo. Es una actitud de profunda adoración.

6 Por eso me retracto y me arrepiento

en el polvo y la ceniza.

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Una respuesta to “Discurso de Dios y respuesta de Job (38,1-42,6)”

  1. Pablo Dice:

    Que verga es esto?? No entendí nada.


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