Sentido del Bautismo de Jesús: La Epifanía de Dios y la aceptación de Jesús de su misión de siervo doliente

Jesús es bautizado por Juan; se somete al bautismo de Juan y así cumple «toda justicia», (Mt 3,15), es decir, como significa ese hebraísmo, todo el plan de Dios, todo lo que estaba ordenado por Dios. El Bautismo de Jesús en el Jordán anuncia y prepara su otro Bautismo «en la muerte» (Lc 12,50; Mc 10,38), encuadrando así entre dos Bautismo toda su vida pública.

Después, el Bautismo de Jesús por Juan es coronado por la bajada del Espíritu Santo y la proclamación por el Padre celestial de que Jesús de Nazaret es Hijo suyo muy amado (Mt 3,17); hay aquí dos cuestiones muy importantes: la venida del Espíritu Santo y la filiación divina de Jesús.

La venida del Espíritu Santo sobre Jesús es una investidura que responde a las profecías del AT (Is 11,2; 42,1; 61,1); es, al mismo tiempo, el anuncio de Pentecostés, que inaugurará el Bautismo en el Espíritu para la Iglesia (Act 1,15; 11,16) y para todos los que entran en ella (Eph 5, 25-32).

El reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios anuncia la filiación adoptiva de los creyentes, participación de la de Jesús y consecuencia del don del Espíritu (Gal 4,6).

3,17 Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»

Ciertamente, la frase de Mt 3,17 es de gran contenido teológico; está en función y dependencia del pasaje de Isaías 42,19 sobre el Siervo de Yahvé, pero Mt 3,17 tiene modificaciones fundamentales que lo enriquecen. Como el Siervo de Yahvé en Isaías, de igual modo en el Bautismo, al comienzo mismo de la obra mesiánica pública, Cristo aparece movido, poseído y dotado plenamente de los dones del Espíritu para su obra de Mesías.

En el Bautismo de Juan, Cristo recibe, por así decirlo, su investidura oficial mesiánica. Es la consagración y proclamación oficial de lo que Cristo ya es desde la Encarnación.

Jesús en el Bautismo de Juan recibe el reconocimiento formal de un profeta, es decir, la legitimación ante el pueblo como Mesías (y como rey de Israel; así había sido, por ejemplo, con David reconocido como rey legítimo por el profeta Samuel [1 Samuel 16]). Juan además era un profeta que procedía de clase sacerdotal (Lucas 1, 5-25). Si alguien debía reconocer al verdadero mesías tenía que ser él. Jesús recibe de Juan una clara confirmación en términos estrictamente judíos. Un profeta de Dios lo había reconocido como el Ungido de Dios.

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Un comentario en “Sentido del Bautismo de Jesús: La Epifanía de Dios y la aceptación de Jesús de su misión de siervo doliente”

  1. La verdad muy clarificadora el punto de vista respecto del bautismo de jesus. No tenia un punto de vista demasiado claro del porque y la necesidad de hacerse bautizar.
    Agradezco infinitamente.
    Dios bendiga su labor

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