El libro de Qohélet en el Nuevo Testamento y en la Tradición cristiana.

En el Nuevo Testamento 

  • Sorprende que no haya una referencia directa en el NT al Eclesiastés. De todas formas, Jesús parece tener en cuenta ciertos elementos de la sabiduría humana expresados por Qohélet. Así Qo 3,1.4 parece resonar en Jesús cuando invita a reconocer a los oyentes qué es lo propio de cada momento, del momento de la preparación y del momento de la venida del Mesías (cfr. Mt 11,16-19). Jesús les reprocha el no haber sabido reconocer los planes salvíficos de la sabiduría de Dios, que se cumplirán a pesar de la incomprensión de algunos.

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Interpretación en la tradición cristiana.

  • Los comentarios más antiguos que se conservan están fragmentados:
    • Hipólito, Orígenes, Dionisio de Alejandría.
  • Comentarios que se conservan completos:
    • el de San Gregorio Taumaturgo (s.III) donde se afirma que “el propósito del Eclesiastés es mostrar que todos los negocios y búsquedas del hombre que se emprenden en cosas humanas son vanos e inútiles, con el fin de conducirnos a las cosas celestiales“.
    • En sus homilías San Gregorio de Nisa (s. IV) sigue la misma línea: “El propósito del libro es elevar la mente por encima de todo objeto material y aquietarla, para que pueda remontarse por encima de todo lo que parece grande y sublime en este mundo, hasta aquello que las percepciones de los sentidos no pueden alcanzar; y suscitar en ella un anhelo por lo supra-sensible“.
    • Su contemporáneo San Jerónimo dice que “pretende mostrar la completa vanidad de todo placer terreno y, por tanto, la necesidad de dedicarse a una vida ascética, consagrada enteramente al servicio de Dios
    • Uno de los mejores comentarios patrísticos es el de Gregorio de Agrigento (s. VI) que es partidario de una interpretación más literal.
  • Vemos por los comentarios de estos autores como la patrística, seguida por la tradición cristiana posterior, ha orientado en un sentido completamente distinto el mensaje de la obra. Por ejemplo, San Gregorio Magno en sus Diálogos reducía los pasajes escabrosos a otras tantas objeciones de adversarios descreídos, a los cuales Qohélet oponía la enseñanza ortodoxa del temor de Dios y de la observancia de los mandamientos (12,13). La Edad Media, siguiendo la intuición de San Gregorio Taumaturgo (270 d.C.), leyó el libro como una exhortación ascética a la huida del mundo y a la vida monástica. El desenlace de la obra es entonces casi místico. En realidad, la Imitación de Cristo completaba la “vanitas vanitatum” del Eclesiastés con una adición muy diferente y significativa: “conviene amar a Dios y a él solo servir“. El mensaje del libro se transforma en un canto del amor de Dios, superior a toda la alegría humana; es más, el desprendimiento, el descubrimiento de la inconsistencia de las cosas y de los afectos terrenos permiten vislumbrar cada vez mejor el esplendor de lo eterno y de lo infinito. Más, como es evidente, en Qohélet falta justamente la segunda parte de este aserto: la vida está vacía, pero Dios está en esta obra aún lejano y misterioso, y el hombre se halla prisionero de sus límites y de miseria. Tenía que esperar aún un poco.
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2 comentarios en “El libro de Qohélet en el Nuevo Testamento y en la Tradición cristiana.”

  1. Algunos teologos como san gregorio dicen que la busqueda de cosas materiales son inutiles, dice que primero esta la mente que cualquier cosa material. San jeronimo dice que es mas importante la busqueda de dios que otras cosas materiales.

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