Los patriarcas en la historia de la Salvación

gunkel[1]
Hermann Gunkel (1862-1932)

Antes de hacer la interpretación de un relato patriarcal (y de cualquier otro relato bíblico) conviene acercarse lo más posible a la intención de dicho relato. Pero esto es especialmente importante en los relatos patriarcales porque según H. Gunkel los relatos patriarcales son semejantes en muchos aspectos a las “leyendas” y a “los relatos populares”. Según él, las leyendas suelen ser relatos populares que tienen por finalidad primera poner de relieve las cualidades o las acciones de un personaje ilustre o explicar el origen de una ciudad, de un monumento o de un lugar de culto y de peregrinación célebres. El método consiste en hacer admirar a esos personajes o convencer de lo excepcional de aquel lugar, etc. Los personajes y los hechos relatados suelen tener una base real histórica pero otros muchos elementos han sido incorporados al relato para darle más relieve. Por eso conviene ser prudente a la hora de estudiar los relatos patriarcales y no hacerles decir más o menos de lo que pretenden decir. 

Efectivamente, la diferencia entre la documentación histórica que tiene un investigador moderno y los relatos bíblicos patriarcales consiste en que mientras la documentación histórica solo pretende “informar”, el relato patriarcal pretende más bien “formar” la conciencia religiosa de Israel. Este segundo objetivo, evidentemente, no excluye la presencia de elementos históricos pero su manera de contarlos es diferente pues lo que interesa no es tanto la objetividad de los datos como la significación de los acontecimientos para sus destinatarios. El estilo y el género literario de los relatos patriarcales han sido elegidos en función de este objetivo.

Todo esto no sitúa ante la pregunta ¿Por qué fueron escritos los relatos patriarcales? ¿Por qué se recopilaron estos antiguos relatos y fueron situados al comienzo de la historia de Israel?

La respuesta es compleja pero nos ayudará a leer e interpretar estos textos mejor. La finalidad primera es doble: por una parte definen al pueblo de Israel a partir de las “genealogías” que era la forma más eficaz y sencilla de afirmar la identidad de un pueblo: los israelitas se distinguen así de los amonitas, los moabitas, los filisteos, los ismaelitas, los arameos y los edomitas, porque tienen antepasados diferentes. Esta genealogía además fundamenta los “derechos del pueblo” a un territorio, pozos de agua, etc. Por eso solo los descendientes de Abrahán, Isaac y Jacob tienen derecho a la tierra de Canaán y a las demás bendiciones prometidas por Dios a estos antepasados (Gn 17; Ex 6,2-8).

Además de esta primera finalidad, los relatos patriarcales tienen una dimensión “paradigmática” o “ejemplar”. Se presenta a los antepasados como a modelos a seguir. En este sentido especialmente Abrahán es un modelo de fe, de confianza y de obediencia (Gn 12, 1-4, la vocación de Abrahán, o la “prueba” en Gn 22,1-19). Así mismo Jacob es presentado como modelo de todos aquellos que están invitados a volver del exilio a la tierra de Israel para cumplir el plan de Dios.

Como ya se ha dicho, es muy probable que la última redacción de estos relatos sea postexílica. En estos momentos Israel ya no poseía su tierra; tierra que había perdido según el Deuteronomio porque no observó la Ley y “rompió” la alianza con su Dios (Dt 28). Si la causa del exilio fue la infidelidad de Israel ¿queda ya alguna esperanza a Israel? Sí, responden los relatos patriarcales, porque la promesa de la tierra está ligada a una promesa “más antigua”, anterior a la promesa del Sinaí con Moisés. La promesa de la tierra prometida está ligada a una promesa UNILATERAL e INCONDICIONAL que Dios ha establecido con Abrahán (Gn 15 y 17). Además, Dios prometió a Abrahán una tierra y una descendencia pero no le pidió nada a cambio, por eso esta Alianza depende solo de la fidelidad de Dios a sus promesas; la infidelidad de Israel no puede por tanto invalidarla. La esperanza de Israel se fundamentará en la gracia de Dios a la que responde la fe de Abrahán (Gn 15,6): esta será la roca sobre la que se reconstruyó Israel tras el exilio y es en gran parte lo que explica porqué estos relatos tienen tanta importancia en la historia de la salvación.

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