La humanidad santísima de Jesucristo en los evangelios sinópticos

Dibujo del rostro del Señor
Dibujo del rostro del Señor

El presente trabajo ha sido realizado por Javier Burguillo. Me ha parecido especialmente interesante la selección de referencias que ha realizado en torno a los rasgos humanos que podemos encontrar en cada uno de los evangelios sinópticos y por eso lo he incluido en el blog. Evidentemente este trabajo no ha querido ser más que un apunte de metodología de trabajo que se podría desarrollar mucho más en cada uno de los aspectos indicados. Desde aquí mi agradecimiento y mi enhorabuena.

Presentación

Para la religión católica, Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre y esta realidad viene a ser una cuestión central para el contenido de la propia fe y por tanto para el vivir diario de los fieles. Tanto la divinidad del Señor como los rasgos que atienden a su humanidad se desprenden de la lectura de los evangelios. En estos pocos folios se pretende elaborar un acercamiento al estudio de la Humanidad Santísima de Jesucristo en el evangelio de san Mateo, san Marcos y san Lucas, los evangelios sinópticos.

El asunto no es fácil por varios motivos. En primer lugar porque la profundidad del asunto necesitaría un estudio más amplio y una mayor capacidad de análisis y en segundo lugar porque la Humanidad de Cristo se manifiesta de muchos modos, desde el mismo momento de su nacimiento, sus acciones, su vivir en un tiempo determinado, etc. Para este trabajo voy a centrar mi interés en tres tipos de elementos: a) en las referencias directas, literales a la corporeidad de Cristo, b) a estas referencias se suman también las de la ropa y c) por último se recogerán aquellas citas en las que se exprese de un modo literal algún sentimiento propiamente humano.

La cuestión es difícil porque algunas de estas referencias, como se verá, operan a veces en un campo dudoso donde no se sabe si se manifiesta más lo humano o lo divino. Este sistema resulta también insuficiente porque hay algunas referencias a la humanidad de Cristo que se advierten por la reacción de los oyentes (p. ej. Mt 7, 28-29 «Cuando terminó Jesús estos discursos las multitudes quedaron admiradas de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas»), o de un modo narrativo, como el pasaje de Cristo enseñando a los doctores del templo y su vuelta al hogar y su vida oculta, pero su estudio nos llevaría más lejos de planteamiento que se ofrece en estas páginas.

Referencias evangélicas a la Humanidad de Jesucristo en:

  1. El Evangelio de san Mateo
  2. El Evangelio de san Marcos
  3. Evangelio según san Lucas

Reflexión sobre las referencias anteriores

Después de una lectura de los tres evangelios rastreando los datos que se ofrecen en el apartado anterior, se pueden indicar varias reflexiones generales.
A primera vista se puede apreciar la vinculación que existe entre Mt y Mc frente a Lc. Lc, por ejemplo, no cita que Jesús tocó a la suegra de Pedro para curarla. Además Lc tiene muchos discursos de Jesús y es menos narrativo.
En sentido general las referencias a la persona de Jesús se pueden dividir en dos tipos: 1) las que aparecen durante su pasión y muerte y 2) las anteriores. El Cristo de la vida pública habla y actúa y, como veremos, el escritor no nos indica muchos rasgos sobre su persona. Durante el Vía Crucis que sufre desde el Huerto de los Olivos cambia algo la perspectiva, aumenta el ritmo narrativo frente al expositivo y dentro de la narración la figura de Jesús muestra algunos rasgos que antes nunca se nombraban: cara, sangre, angustia, la referencias a la ropa-desnudez-corporeidad es constante, etc.
A lo largo de los evangelios sinópticos, pocas veces se alude a los rasgos físico de Cristo, y cuando se alude a ellos (manos, ropa, mirada, etc.) nunca tiene un sentido descriptivo, esto es, no sirven para calificar o para describir su persona (si era alto/bajo, fuerte/débil, moreno o castaño) sino que están cargados siempre de un sentido simbólico que apoya el mensaje de la narración. Los evangelios buscan transmitir una experiencia y un mensaje, y la figura de Cristo, que no atiende solamente a unos rasgos físicos, se entrevé al unir todas las narraciones y nunca se describe, por ejemplo, al uso de una novela realista decimonónica. Veamos algunos de los rasgos más recurrentes.
Con respecto a los sentimientos, los tres nos muestran a Cristo con hambre, con sueño, con pena. Solo san Lucas, el médico, indica que en el huerto sintió «angustia».
La mirada y los ojos se citan casi siempre dentro de una bendición en la que Cristo mira al cielo. Dos famosas miradas se salen de este esquema, la mirada paternal de Cristo a la hemorroisa que solo recoge Mt (Mc es muy parecido pero no indica que fuera una mirada personal, como hace Mt), y la mirada que recibe el joven rico.
Las manos es sin duda la referencia a la corporeidad del Señor que más se repite en los textos, en las gran mayoría de las curaciones Jesús toca o coge con sus manos al enfermo, toca el féretro del hijo de la viuda de Naín, toca los ojos, las manos y las cabezas de la gente. En ocasiones en vez de «tocar» dice «imponer». Otras veces utiliza además su propia saliva. La figura del Señor es como la de un padre-médico que pasa atendiendo a la gente que busca tocarle y que le pide que les toce con sus manos, que les imponga las manos. Como es evidente este rasgo no sirve para describir a Jesús (no se dice si eran manos fuertes o pequeñas o suaves) sino que son el vehículo o el icono del poder curativo del Mesías. Más significativos son los pasajes en los que se indica que Cristo «abrazaba» a los niños, a pesar del enfado de sus discípulos. Sin duda es uno de los rasgos de la humanidad de Cristo más expresivos, junto con las miradas y los sentimientos a los que me he referido antes.
Del mismo modo que las manos, aunque en menor número, las referencias a los pies y a la cabeza están acompañadas de un sentido reverencial y de adoración más que de un sentido descriptivo.
Durante los años de ministerio público de Cristo son muy pocas las referencias a su ropa. Su intervención tiene un sentido curativo, que amplía la idea popular de ir a tocarle para ser curados y también para manifestar su divinidad en el monte Tabor. En la pasión y muerte, las abundantes referencias a la ropa (túnica roja, vestido blanco, desnudez, subasta, etc.) tiene de nuevo un sentido más de mensaje que descriptivo.

Javier Burguillo | jburguillo@usal.es

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