Motivo del trabajo

Este artículo forma una unidad con los del enfoque médico del evangelio de san Lucas.

Sería interesante ver cómo influye la vocación profesional médica de Lc y su especial forma de ser, su mentalidad, su temperamento en el estilo y en la redacción de su evangelio. En qué aspectos se fija, o cuáles son las escenas que le atraen. Cómo influye su vocación profesional en su interioridad. Hasta qué punto le marca y ‘focaliza’ su observación de la realidad y qué aporta su profesión al relato o mensaje evangélico. Y qué le hace distinto del relato de los otro dos sinópticos.

UN MÉDICO EN EL DÍA DE HOY

Con frecuencia se ha comentado la larga y duradera formación académica de la carrera de Medicina. Números clausus en el ingreso de la Facultad; seis años de carrera; preparación del exámen MIR, cinco o seis años de duración de especialidad. Congresos y Cursos de actualización en diversas facetas de la especialidad. Y muchas, muchas horas de estudio siempre.

Pienso que en Medicina siempre hemos tenido una gran preparación técnica. Se aprende a utilizar desde los comienzos, los principios del método científico: a discriminar síntomas, determinar los gérmenes específicos de una infección y así poder administrar el antibiótico preciso, o a diseñar un estudio precisando desde el tamaño de la muestra hasta el método estadístico adecuado y que tenga validez cientifica.

A realizar con orden, minuciosidad y exactitud una historia clínica:

  • Comenzando por una buena ‘anamnesis’ que es el término médico empleado para referirse a la información proporcionada por el propio paciente durante una entrevista clínica con el fin de incorporar dicha información a la historia y recoger todos los datos que nos puedan resultar interesantes de los antecedentes familiares, personales o sociales de un paciente.

Y seguir con una completa exploración. La exploración física puede realizarse por aparatos o sistemas de forma general, o especializarse más concretamente en los síntomas que refiere el paciente. Clásicamente la exploración física es percepción de los signos del paciente relacionados con un síndrome o enfermedad por los sentidos del médico. Se compone de:

o Inspección.

o Auscultación.

o Palpación.

o Percusión.

o En algunos casos, hasta la olfación.

· Y finalmente petición de estudios y pruebas de laboratorio

· Por último se pone la ‘impresión diagnóstica’

En muchas ocasiones la simple exploración física, acompañada de una buena anamnesis, establece un diagnóstico sin necesidad de la realización de pruebas clínicas o exploraciones complementarias más complejas y costosas.

Tambien se dice que el ser médico es algo ‘vocacional’. O ‘que no todo el mundo vale para eso’. Vocación, tal vez por lo completa, larga y específica formación. Sí que es cierto que el ser médico ‘hace’ ser de una manera especial. Tambien desde el punto de vista del componente humano. Te hace sensible al dolor, a la persona enferma, sufriente. Se va ‘viendo’ personas enfermas por la calle. Y esto es algo permanente. No puedes dejar de ‘ver’ y conmoverte ante quien sufre y no obtiene alivio. No puedes dejar dejar de ser médico. Siempre serás médico.

El ‘Juramento Hipocrático’, declaración de carácter ético doctoral, se toma históricamente a todos los licenciados de medicina antes del ejercicio de la misma, realizada en público ante otros médicos y la comunidad, generalmente en el Colegio de Médicos; que señalaba, entre otras cosas, que el médico debe contar con un carácter honesto, calmado, comprensivo y serio.

“…A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo..
Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.
Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no administraré a la mujer supositorios para provocarle aborto; mantendré puras mi vida y mi arte.
No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos.
Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.
Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.” Hipócrates de Cos (460-377 a.C.)

San Lucas conocería sin duda el Corpus hipocraticum (Obra compuesta por 53 escritos) y en concreto este Juramento.

Hobart ha trabajado con precisión en el Evangelio de San Lucas y los Hechos y señala numerosas palabras y frases idénticas a las empleadas por autores médicos como Hipócrates, Arteo, Galeno, y Dioscórides.

“Hay una chocante semejanza entre el prólogo del Evangelio y un prefacio escrito por Dioscórides, un escritor médico que estudió en Tarso en el Siglo I (ver Blass, “Philology of the Gospels”). Las palabras con las que Hipócrates comienza su tratado “Sobre la Medicina antigua” deben señalarse en relación con esto: “Okosoi epecheiresan peri ietrikes legein he graphein, K.T.L” (Plummer,4).

El prefacio de San Lucas tiene una semejanza mucho más estrecha con los de los escritores médicos griegos que con el de Josefo.

Un médico debe ser observador. Preciso, metódico y riguroso. Lo más objetivo posible. Prudente en los juicios, en los comentarios, en las actuaciones. Paciente con el enfermo, los familiares, el tratamiento…

Creo que San Lucas cumplía con todas estas características. Ya desde los dos párrafos introductorios de cada libro se resume toda una personalidad y mentalidad. Valor de la Verdad. Precisión. Cuidado. Orden. Seguro que fue un buen médico.

Posiblemente es precisamente su profesión previa de médico lo que le hace relatar su evangelio con unas características específicas. Y lo que le hace ser su evangelio distinto del de los otros dos sinópticos. A la vez esa distinción a veces es muy elocuente.

Vamos a intentar, partiendo de su formación humana y profesional técnica cómo iría relatando en su faceta de instrumento en manos y bajo inspiración del Espíritu Santo, todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio (Hch 1,1-2).

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