5. PRECEPTOS DE PTAH‑HOTEP

Compilaciones sapienciales de Ptah‑hotep, visir del rey Izazi, de la quinta dinastía (hacia el 23oo a.C.).

Tienen el aire de instrucciones a su hijo para triunfar en la vida como funcionario estatal. Se hace un análisis de las pasiones de los hombres y de sus debilidades. Se yuxtaponen afirmaciones sentenciosas, sin estar agrupadas sistemáticamente; según le vienen a su espíritu y sin sacar conclusiones generales, al estilo del libro bíblico de los Proverbios. Se dan consejos sobre las diversas situaciones de la vida.

«… Entonces dijo a su hijo: ‘No seas altanero en tu corazón por tus conocimientos; ni seas confiado por considerarte varón prudente. Trata con el ignorante como con el sabio en busca de consejo. Las cimas de la habilidad son inasequibles, y no hay hombre tan hábil para sacar el provecho total. Las buenas palabras están más ocultas que la esmeralda pero pueden encontrarse entre las esclavas que están sentadas a la muela.

Prov 2,4: Si la buscas (a la prudencia) como se busca la plata, y la rebuscas como a un tesoro.

Si tienes un puesto de dirección sobre los asuntos de mucha gente, procura para ti el beneficio, pero sin que cometas cosas inicuas. La justicia (Maát: ideal egipcio de equidad y de verdad) es grande y permanente, pues no se ha cambiado desde los tiempos del que la hizo, la divinidad; en cambio, el castigo acecha al que desobedece a sus preceptos. Es el camino que ofrece al ignorante

Prov 2,1‑6: hijo mío… si invocas la inteligencia… entonces comprenderás el temor de Yahvé… Porque de Yahvé viene la sabiduría… Asiste a los justos… defiende las sendas del juicio.

Las malas obras nunca dieron fruto que llegara a buen puerto. Aunque el fraude produzca ganancias, lo que permanece es el vigor de la justicia, de modo que el hombre puede exclamar: ‘Es lo propio de mi padre’… Si te toca sentarte a la mesa del que es superior a ti, toma lo que se te ofrezca cuando se te ponga delante de las narices

Prov 23, 1‑3: Cuando te sientes a la mesa de un señor, mira bien a quién tienes delante. Y pon un cuchillo a tu garganta, si sientes mucho apetito. No codicies sus manjares deliciosos, porque es pan engañosos.

Debes ser circunspecto ante lo que tienes delante; no lo mires descaradamente, porque sería un insulto y abominable para el ka (el Ka significa la fuerza vital del hombre, su parte superior: su personalidad). Baja el rostro hasta que te dirija la palabra y háblale sólo cuando él lo haga. Ríe después que él ría; lo que será muy grato a su corazón. Pues lo que hagas agradará a su corazón. Porque nadie sabe lo que hay dentro del corazón. Porque los propósitos del magnate que come son conforme a los deseos de su Ka, y dará a quien quiera favorecer. Porque, aunque el magnate da al que tiene a su alcance, el Ka es el que alarga los brazos. Pues comer el pan forma parte de los designios divinos; sólo el necio se quejaría de ello. Si participas de la intimidad de un magnate que envía su mensajero, hazte digno de su confianza al enviarte. Y cumple su encargo conforme a su dictado. No seas reservado acerca de lo que te comunica y procura no ser olvidadizo.

Como frescor de nieve el día de la siega el mensajero leal, para el que lo envía: conforta el ánimo de su señor. (Prov, 25, 13)

Aférrate a la verdad y no salgas de ella… Esfuérzate por no tergiversar las palabras, no sea que un magnate se muestre hostil con otro a causa de un lenguaje inadecuado. Un magnate y un hombre plebeyo… abominación para el Ka (?). Si eres pobre en seguimiento de un magnate en buenas relaciones con dios (el término dios tiene un sentido amplio pues lo mismo designa a la divinidad como al rey, como a una fuerza secreta interior que mueve a la acción), no des a conocer su anterior significancia. No te engrías contra él por lo que conociste de él anteriormente. Ten consideración con él en conformidad con lo que ha prosperado, porque la hacienda no viene por sí misma. Es su ley para el que la desea. El que se sobrevalora es temido. Es el dios quien hace las cualidades (del hombre) y le defiende cuando está dormido… Si eres un hombre de posición, y fundas un hogar, y engendras un hijo agradable a dios ( ¿o al rey?), si es correcto e inclinado a los caminos (buenos) y escucha tu instrucción, mientras que sus modales en tu casa son convenientes, y tiene cuidado de tu hacienda, procúrale acciones provechosas. Es tu hijo al que tu ha ha engendrado para ti. No dejes alejar tu corazón de él. La semilla ( ¿veneno?) da origen a enemistades. Si se extravía y conculca tus planes y no cumple tus instrucciones, de forma que sus modales son torcidos en tu hogar y se rebela contra lo que dices, mientras que su boca se desborda en frases incorrectas, fuera de su experiencia, ya que no posee nada, entonces debes echarlo fuera, porque ya no es tu hijo en absoluto. No ha nacido para ti en realidad. Por ello debes someterlo a esclavitud conforme a su hablar… Es un hombre al que dios ha condenado en el mismo seno…

[12] Aplica tu corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia. [13] No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara. [14] Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol. [15] Hijo mío, si tu corazón es sabio, se alegrará también mi corazón, (Prov 23,12-15)

Si se te hace una petición, muéstrate calmoso mientras habla el demandante. No le des un desaire antes de que haya desahogado su cuerpo y de que diga aquello por lo que vino. Porque a los que piden les gusta que se les preste atención a sus palabras, más que al cumplimiento de aquello por lo que vinieron. Se complacen en ello más que cualquier peticionario aun antes de que tenga lugar lo que ha sido escuchado. Y del que causa desaire al que pide, la gente dice: ‘¿Por qué hace esto?’ No es necesario que dé cumplimiento a todo lo que pide; pero una acogida buena alivia el corazón.

Si deseas hacer una amistad duradera en una casa a la que tienes acceso como señor (¿como hijo?), como hermano o como amigo, en cualquier hogar en que puedas entrar, guárdate de acercarte a las mujeres porque no está bien hacer esto en dicho lugar. Porque el rostro no está vigilando al distraerse.

Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque. (Prov 6,13)

Mil hombres pueden distraerse de lo que es conveniente. Uno puede enloquecer por unos trozos de porcelana; mientras ella está allí se convierte en cornalina. Una bagatela ‑la semejanza de un sueño‑, y se alcanza la muerte al conocerla…

Su morada es camino del seol, que baja hacia las cámaras de la muerte. (Prov 7,27)

No obres así, porque ello es realmente una abominación, y estarás libre de la enfermedad del corazón cada día. Aquel que se libra de la glotonería le prosperan los asuntos… No codicies la división

[3] pues miel destilan los labios de la extraña, su paladar es más suave que el aceite; [4] pero al fin es amarga como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos. [5] Sus pies descienden a la muerte, sus pasos se dirigen al seol. [6] Por no seguir la senda de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo. (Prov 5,3-6)

No seas voraz, a no ser que sea de lo que te pertenece. No codicies contra tu propia parentela. Mayor es el respeto por el hombre de suaves modales que por el brusco. Es un hombre ruin el que pone en peligro a sus parientes; está vacío de los frutos de la conversación. Por poca cosa de éstas que se codicie, un hombre calmoso se transforma en pendenciero.

Si eres hombre de posición, debes fundar un hogar y amar en casa a tu mujer como conviene. Haz que su corazón esté alegre mientras vivas, porque ella es un campo provechoso para su marido

Mujer virtuosa, corona del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos. (Prov 12,4)

No debes disputar con ella ante los tribunales y guárdala de obtener preponderancia… Sus ojos son un torbellino. Que su corazón se apacigüe con lo que prosperas; esto implica que la vas a tener mucho tiempo en tu casa. Satisfaz a tus clientes con lo que has prosperado con el favor de los dioses. Y respecto al que evita satisfacer a sus clientes, la gente dice: ‘Tiene un Ka de ladrón’. Un Ka digno es un Ka con el que está satisfecho (sin robar). Nadie sabe lo que va a suceder, de modo que pueda comprender el mañana. Si vienen desgracias entre los ahora favorecidos, dicen los clientes: ‘¡Bien venidos!’ Nadie puede asegurarse satisfacción frente a los extraños; cada uno acude a un cliente cuando está en apuros…

Si eres hombre de posición y te sientas en los consejos de su señor, utiliza tus recursos para bien. Si te callas, eres mejor que las plantas de Teftef. Si hablas, tú sabrás cómo explicar (las dificultades). Hay que ser muy hábil para hablar en los consejos, porque el hablar es el trabajo más difícil, pues hay que explicar lo que se pone en el palo (a la vista).

Si eres un hombre de posición después de no haber tenido relieve, de modo que puedas hacer cosas después de haber sido indigente antes en la ciudad que tú conoces, en contraste con lo que fue tu suerte anterior, no seas roñoso con tus riquezas, que se te han acrecido como don de dios. Tú no estás en condición inferior a la de otros iguales a los que ha sucedido lo mismo…

Un hombre a quien Dios da riquezas, tesoros y honores; nada le falta de lo que desea, pero Dios no le deja disfrutar de ello, porque un extraño lo disfruta. Esto es vanidad y gran desgracia. (Ecl 6,2)

El hombre avisado se levanta temprano de mañana para mantenerse firme, un hijo obediente es un seguidor de Horus. Le va bien a aquel que escucha. Cuando llega a viejo y alcanza un estado venerable, conversa del mismo modo con los hijos, renovando la instrucción de su padre. Todo hombre está bien instruido cuando obra. Si conversa con (sus) hijos, ellos hablarán a sus hijos… Que tú puedas alcanzar (en el otro mundo) con tu cuerpo sano, y con el rey satisfecho, por todo lo que ha sucedido. Que tú puedas alcanzar (mis) años de vida. Lo que he hecho en la tierra no tiene importancia. He llegado a los ciento diez años de vida que el rey me dio con favor entre los antepasados, aunque haciendo lo recto para con el rey, hasta el punto de la veneración (la muerte) 137.

Y José murió a la edad de 110 años (Gn 50,26)

Texto en ANET 412‑14. Estas instrucciones constan en diversos papiros incompletos; pero, sobre todo, en el Papiro Prisse, llamado el «libro más antiguo del mundo»; parece trascrito durante la dinastía XVIII (s. XIII a.C.), pero su primitivo origen llega a las dinastías de la construcción de las pirámides. Parece que contiene dos autores: uno de la III dinastía y otro de la V dinastía. Faltan las primeras hojas; asimismo, la parte conservada comienza por el fin de un tratado moral. Luego seguía una obra perdida; las últimas páginas contienen los Preceptos de Ptah‑hotep. Cf. CH. JEAN, o.c., II 160‑64; SAO 277‑80. Y Ptah‑hotep se presenta como “hijo del rey” (pl. 5 lín. 6‑7). Al fin de su vida, a los ciento diez años (edad ideal entre los egipcios) es presentado al faraón Assi; y le ha pedido autorización para hacer partícipes de los tesoros de su sabiduría, que ha reunido de sus antepasados; y escoge a su hijo, por oyente; es un truco literario para dirigirse a todos los hombres, dándoles consejos de las diversas vicisitudes de la vida.

 


«Si tú te abajas obedeciendo a un superior, tu conducta es enteramente buena delante de dios. Sabiendo quién debe obedecer y quién debe mandar, no levantes tu corazón contra éste… Si eres prudente, forma un hijo que sea agradable a Dios. Si ajusta su conducta a tu modo de ser y se ocupa de tus asuntos como conviene, hazle todo el bien que puedas; es tu hijo, vinculado a ti, que ha engendrado tu persona. No separes tu corazón de él… Pero, si se porta mal y traspasa tu voluntad, si rechaza toda palabra, si su boca se deshace en malas palabras, golpéale…

[13] No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara. [14] Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol (Prov 23,13-14)

El hombre manso penetra los obstáculos. Es preciso ser moderado y saber poner límites en todo. El exceso de trabajo no vale nada; el exceso de placer no vale nada…

[10] De cuanto me pedían mis ojos, nada les negué ni rehusé a mi corazón ninguna alegría; toda vez que mi corazón se solazaba de todas mis fatigas, y esto me compensaba de todas mis fatigas. [11] Consideré entonces todas las obras de mis manos y el fatigoso afán de mi hacer y vi que todo es vanidad y atrapar vientos, y que ningún provecho se saca bajo el sol. (Ecl2,10-11)

Guárdate de descubrir lo que germina en ti; enseña según la palabra de los sabios.

Texto en VIREY, Études sur le Papyrus Prisse (1887); E. A. WALLIS BIJDGE, Egyptian reading Book (London 1896) 244‑74;

CH. JEAN, o.c., II 161‑66.

 


Comparar la vejez de Ecle 12,1-5 con las Máximas del egipcio Ptah-hotep, visir del rey Isesi (aprox. 2500 a.C.) se lee:

¡Señor, dueño mío! La vejez ha llegado, la edad mayor ha llegado, la desdicha está ahí: la debilidad reaparece y por ella hay que estar acostado todo el día; la vista baja, los oídos están sordos, la fuerza falla debido al cansancio; la oca está callada y ya no puede hablar, el espíritu tiene ausencias y no se acuerda de ayer; los huesos e hacen sufrir por todas partes, lo que era bueno se ha vuelto malo, todo sabor ha desaparecido; la nariz, obturada, ya no puede respirar; seguir en pie, sentarse: todo es fatigoso. ¡Lo que la vejez hace a los hombres es malo en todos los aspectos!

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