La justificación

San-Paolo_San-Clemente.jpgLa justificación del cristiano es otra de las formas con que Pablo expresa los efectos de la acción salvífica de Cristo. Jesús… resucitó para nuestra justificación (Rm 4,25). Este efecto del acontecimiento Cristo no es en realidad tan importante en la teología de san Pablo como se creyó en las controversias de la Reforma y en la interpretación agustiniana. Tiene para él un carácter secundario. La justificación es el aspecto de la salvación que surgió en el contexto polémico de la controversia de Pablo con los judaizantes.

La justificación, en cuanto metáfora aplicada a la salvación, tiene su origen en el procedimiento judicial por el que se emite un veredicto de absolución y constituye una perspectiva de la salvación casi exclusiva de Pablo.

El AT enseñaba que ningún ser viviente es justo ante Dios (Sal 143,2), es decir, nadie alcanza por sí mismo el perdón en la presencia de Dios (cfr. 1 Re 8,46; Job 9,2; Sal 130,3­4; Is 64,6). Se esperaba que la justicia fuera realizada por un redentor futuro (Is 59,15-20). Si embargo, Pablo subraya que la justificación ya ha tenido lugar por la fe en el acontecimiento Cristo: fue para manifestar ahora, en el tiempo presente, que Dios es justo e incluso justificador del hombre que cree en Jesús (Rm 3,26; cfr. 5,1). Y no sólo pone de relieve Pablo que la justificación del hombre ya se ha efectuado, sino que insiste en su completa gratuidad. Viene exclusivamente de Dios. Por su parte, los hombres pecaron y se privaron de la gloria de Dios (Rm 3,23) pero Dios por pura gracia la ha llevado a cabo en Cristo, por quien el hombre queda justificado ante Dios.

Pero ¿significa esto que el hombre es simplemente declarado justo mediante una ficción legal, siendo realmente pecador? No. La justificación consiste en que el hombre queda situado en un estado de justicia ante Dios por su vinculación a la actividad salvífica de Cristo Jesús: por su incorporación a Cristo y a su Iglesia mediante la fe y el bautismo. El efecto de esta justificación es que el cristiano se hace dikaios (justo); no es que sea declarado justo, sino que realmente queda constituido como tal (katastathesontai, Rm 5,19). Pablo reconoce que como cristiano no tiene ya una justicia propia, fundada en la ley, sino una justicia adquirida por medio de la fe en Cristo, una justicia de Dios (Flp 3,8-9). E incluso afirma que el cristiano unido a Cristo es la justicia de Dios (2 Cor 5,21).

2 comentarios en “La justificación”

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s