Cántico de Débora y Barac (Jue 5,1-31)

9 agosto, 2009

CÁNTICO DE DÉBORA Y BARAC

5, 1 Aquel día, Débora y Barac, hijo de Abinoán, entonaron este cántico:

2 Cuando Israel se suelta la cabellera,

cuando el pueblo se ofrece voluntario,

¡bendecid a Yahvé!

3 ¡Escuchad, reyes! ¡Prestad oídos, príncipes!

A Yahvé voy a cantar.

Tocaré el salterio para Yahvé, Dios de Israel.

4 Cuando saliste de Seír, Yahvé,

cuando avanzaste por los campos de Edom,

tembló la tierra, gotearon los cielos,

las nubes en agua se fundieron.

5 Los montes se licuaron

delante de Yahvé, el del Sinaí,

delante de Yahvé, el Dios de Israel.

6 En los días de Sangar, hijo de Anat, en los días de Yael,

no había caravanas;

los que hollaban calzadas

marchaban por senderos desviados.

7 Vacíos en Israel quedaron los poblados,

vacíos hasta tu despertar, oh Débora,

hasta tu despertar, oh madre de Israel.

8 Se elegían dioses nuevos;

la guerra les llegaba hasta las puertas;

¡ni un escudo se ve ni una lanza

para cuarenta mil en Israel!

9 Mi corazón con los jefes de Israel,

con los voluntarios del pueblo.

¡Bendecid a Yahvé!

10 Los que cabalgáis en blancas asnas,

los que os sentáis sobre tapices,

los que vais por el camino, cantad,

11 al clamor de los pregoneros del botín,

junto a los abrevaderos.

Allí se cantan los favores de Yahvé,

los favores a sus poblados de Israel.

(Entonces el pueblo de Yahvé bajó a las puertas).

12 ¡Despierta, Débora, despierta!

¡Despierta, despierta, entona un cantar!

¡Animo! ¡Arriba, Barac!

¡Apresa a los que te apresaron, hijo de Abinoán!

13 Entonces Israel bajó a las puertas,

el pueblo de Yahvé bajó por él,

como un héroe.

14 Los principales de Efraín en el valle.

Detrás de ti Benjamín entre tu gente.

De Maquir han bajado capitanes,

de Zabulón los que manejan cetro.

15 Los jefes de Isacar están con Débora,

y Neftalí, con Barac, en la llanura,

lanzado tras sus huellas.

En los arroyos de Rubén,

grandes son las intenciones.

16 ¿Por qué te has quedado en los corrales,

escuchando los silbidos entre los rebaños?

(En los arroyos de Rubén,

grandes son las intenciones.)

17 Allende el Jordán, Galaad se queda,

y Dan, ¿por qué vive en naves extranjeras?

Aser se ha quedado a orillas del mar,

tranquilo en sus puertos mora.

18 Zabulón es un pueblo que reta a la muerte,

y Neftalí, en las alturas del país.

19 Vinieron los reyes, combatieron,

combatieron entonces los reyes de Canaán,

en Tanac, en las aguas de Meguidó,

mas no lograron botín de plata.

20 Desde los cielos combatieron las estrellas,

desde sus órbitas combatieron contra Sísara.

21 El torrente Quisón los barrió,

¡el viejo torrente, el torrente Quisón!

¡Avanza, alma mía, con denuedo!

22 Cascos de caballos sacuden el suelo:

¡galopan, galopan sus corceles!

23 Maldecid a Meroz, dice el Ángel de Yahvé,

maldecid, maldecid a sus moradores:

pues no vinieron en ayuda de Yahvé,

en ayuda de Yahvé como los héroes.

24 ¡Bendita entre las mujeres Yael

(mujer de Jéber el quenita),

entre las mujeres que habitan en tiendas, bendita sea!

25 Pedía agua, le dio leche,

en la copa de los nobles le ofreció nata.

26 Tendió su mano a la clavija,

la diestra al martillo de los carpinteros.

Hirió a Sísara, le partió la cabeza,

le golpeó y le partió la sien;

27 a sus pies se desplomó, cayó, durmió,

a sus pies se desplomó, cayó;

donde se desplomó, allí cayó, deshecho.

28 A la ventana se asoma y atisba

la madre de Sísara, por las celosías:

«¿Por qué tarda en llegar su carro?;

¿por qué se retrasa el galopar de su carroza?

29 La más discreta de sus princesas le responde;

ella se lo repite a sí misma:

30 «¡Será que han cogido botín y lo reparten:

una doncella, dos doncellas para cada guerrero;

botín de paños de colores para Sísara,

botín de paños de colores;

un manto, dos mantos bordados para mi cuello!»

31 Así perezcan todos tus enemigos, ¡oh Yahvé!

¡Y sean los que te aman como el sol

cuando sale en todo su fulgor!

Y el país quedó tranquilo cuarenta años.

COMENTARIO EXEGÉTICO

Introducción (1)

Aquel día, alude al momento memorable de la derrota de Sísara y de la victoria de las tribus israelitas en la llanura de Esdrelón (cap. 4).

Salmodia (2-3)

Al estilo de una fórmula litúrgica se anima a los jefes y al pueblo a bendecir a Yahvé. Se evoca la generosa concurrencia de las tribus a la guerra santa. Israel significa aquí la liga santa constituida por las tribus confederadas. Cuando Israel se suelta la cabellera, según una posible traducción del verbo para`, sería una alusión a la costumbre de dejar los cabellos sueltos al viento al comienzo de la batalla, como hacen todavía actualmente los beduinos (cf. Deut 32,42).

En el v.3 se trata de advertir a los reyes y jefes paganos del poder del Dios de Israel. Se alternan litúrgicamente los coros como sucede en otros salmos.

Teofanía (4-5)

Ahora se hace una descripción grandiosa de Yahvé que viene en ayuda de la tribus oprimidas. Están elementos característicos de las teofanías como el huracán, la tempestad y el terremoto. Seir es el territorio que va desde el Mar Rojo, a lo largo de la Arabia y  llega hasta el golfo de Aqaba. En realidad se trata del país de Edom. Para Israel Yahvé mora en el Sinaí, desde allí avanza majestuoso  hacia los campos de batalla en Palestina.

Desolación (6-8)

Se describe la situación de desolación en que se encontraban las tribus a causa de la opresión enemiga (inseguridad, ausencia de jefes, de armas, etc.). Se va extendiendo la idolatría.

El apelativo de madre (7) que se da a Débora es singular. A falta de hombres, la profetisa viene a ser madre para las tribus carentes de Jefes. La falta de armar se describe con evidente hipérbole que subraya la desproporción existente entre el armamento enemigo y el de Israel (cf. 4,3; 5,22)

Alabanza a Yahvé (8-12)

Se quiere dejar claro a los protagonistas de la batalla que invoquen a Dios, pues Él es el verdadero caudillo de la guerra santa. Los que cabalgáis en blancas asnas, probablemente se refiera a los comandantes pues esa cabalgadura era signo de distinción; los que os sentáis sobre tapices quizá puestos sobre las mismas asnas; los que vais por el camino, cantad se refiere a la tropa.

El apostrofe (12) que el coro dirige a Débora debería situarse al final de la victoria más que ahora; al parecer Barac había sido apresado antes.

Participación de las tribus (13-18)

Se alaba y se mencionan a las tribus que tomaron parte en la guerra y son censuradas las otras. Las tres tribus mencionadas en el v. 14 ocupaban la zona central de Palestina (Efraín, Benjamín y Manasés que es Maquir, la parte cisjordánica de la tribu, en oposición a Galaad). Isacar, Zabulón y Neftalí ocupaban el norte de Galilea; Barac representa a la tribu de Neftalí (v.15ab).

Se censuran a las tribus transjordánicas, que no tomaron parte en la acción contra el enemigo. Rubén zona de pastos entre el río Arnón y Hesbón. Y Galaad es la otra media tribu de Manasés que se quedó al otro lado del Jordán (Jos 13,24-31). Dan emigró desde el oeste de Jerusalén (Jos 19,40-48) hacia el norte de Galilea (17) y se había entregado al comercio marítimo con los fenicios. Aser que ocupaba la costa mediterranea entre el Carmelo y Sidón, tampoco se interesaba gran cosa por el bien común (Jos 19,24-31).

En el v. 18 nuevamente son alabadas las tribus de Zabulón y Neftalí por haberse presentado generosamente a ayudar a sus hermanos. Resumiendo: son mencionadas 10 tribus en el canto; sólo seia acudieron a la llamada de Débora y cuatro se hicieron sordas; Judá y Simeón ni siquiera son recordadas.

Victoria (19-23)

Poética descripción de la victoriosa campaña contra los cananeos. La causa del éxito parece achacarse a una lluvia torrencial predispuesta por Dios que hizo que se desbordase el torrente Quisón.

Avanza, alma mía, con denuedo esta expresión refleja fielmente el espíritu del vencedor. La Fuga de los caballeros de Sísara; Meroz es maldecida porque no tomó parte o porque dejó escapar al vencido Sísara.

Muerte de Sísara (24-27)

Dramática y salvaje descripción  del gesto de Yael, que mata al fugitivo Sísara. Esta bendición a Yael contrasta con la maldición a Meroz. La generosa hospitalidad, característica de los nómadas, oculta una asechanza para Sísara. Con gran efecto psicológico se calla el nombre del huesped; a continuación viene la detallada descripción del hecho de romper la cabeza a Sísara, llevada a cabo por Yael con fría determinación; después casi nos deja ver el cuerpo cayendo lentamente, derrumbándose a sus pies. Para un jefe de ejército no había mayor vergüenza que la de sucumbir a manos de una mujer (9,52)

Vana espera (28-31)

Tras la escena anterior viene un cuadro que podría parecer inspirado en la piedad pero que en el contexto esconde un mordaz sarcasmo. La medre de Sísara está segura del triunfo de su hijo; incluso una de sus esposas aventura sus suposiciones de como estarán repartiendo el botín.

Grito final (31)

Se trata de una imprecación contra los enemigos y un augurio de vistoria y de seguridad para los fieles de Yahvé, a los que se definen como los que te aman; las batallas de israel son las batallas de Yahvé. Es sorprendente encontrar en este poema tan antiguo (anterior a las monarquías y al profetismo) la idea del amor a Dios.

Significado del canto

Este cántico es una mina de información sobre la situación de Israel antes de la monarquía, sobre el estado de las diversas tribus, que carecían de cohesión política y de organización unitaria pero poseían la conciencia de constituir un solo pueblo, gracias al culto de Yahvé.

El poema nos hace sentir el clima bélico y agresivo de las tribus, que van a la guerra santa en nombre de Yahvé. Los ideales de política y de religión se confunden. Las tribus se sienten héroes de Dios y la victoria se atribuye a Él. Aparece también un odio implacable contra el agresor, la crueldad, el engaño, la feroz alegría por la derrota del enemigo, parece como si todos estos sentimientos estuviesen enraizados en una fe de un Dios guerrero y nacional… Pero en este cuadro surge una luz, se trata de un Dios que debe ser amado, que es amable, digno de ser amado, esta novedad al final del poema ilumina todo el cuadro anterior con una luz nueva.

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4 comentarios to “Cántico de Débora y Barac (Jue 5,1-31)”


  1. [...] Canto de Débora (Jue 5,1-31) Escrito por rsanzcarrera Archivado en Libros Históricos Etiquetado: historia deuteronomista, jueces Dejar un comentario » [...]

  2. noemi p l Dice:

    gracias a Dios x esa informacion Dios les bendiga

  3. MARIA VAZQUEZ Dice:

    Que Hermoso ! como un canto elevado al todo poderoso nos da la VICTORIA……….


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