La reglamentación jurídica de Israel como la de otros pueblos de Oriente medio

Canaán

No se conoce ningún documento cananeo de carácter legislativo, previo al asentamiento de Israel en la tierra de Canaán. Los textos de Ugarit, tan ricos en alusiones mitológicas, son muy pobres en cuestiones jurídicas.

Mesopotamia

Las leyes más antiguas que se conocen son las de Ur‑Nammu fundador de la 3ª dinastía de Ur (hacia el 2000 a.C.). Un siglo posterior son las leyes de Bilalama, que tienen 60 artículos, y las de Lipit‑Istar, quinto rey de la dinastía de la ciudad de Isin en Mesopotamia, con 37 artículos. El texto legal más famoso es el llamado Código de Hammurabi, que es una recopilación de gran parte de legislación anterior compuesta en la primera mitad del siglo XVIII a.C. en Babilonia. Estos textos legales constan de tres partes distintas: un prólogo; una colección de leyes, que constituye la parte más amplia del documento, y un epílogo con bendiciones y maldiciones.

Egipto

Acerca de la sensibilidad ética de otros pueblos de la misma época, y en concreto de los egipcios puede resultar provechosa la lectura de la Confesión del difunto ante Osiris (S. XV-XII a.C.), que debía ser recitada, en nombre del difunto, por el sacerdote: «No he hecho nada de lo que detestan los dioses; / no he disminuido los panes destinados a los dioses; / no he atacado a los pájaros de los dioses,  /ni pesqué los peces de sus estanques, / ni robé los ingresos del templo, / no he dañado el ganado del templo, / no he cometido impurezas en los santuarios de mi dios, no he matado al toro sagrado, no calumnié a dios… / No he robado los alimentos del muerto; / yo no serví mal a nadie delante de su superior, / ni he hecho pasar hambre, ni le hice llorar; / no maté ni ordené matar, ni causé ningún mal; no he quitado la leche de la boca del niño, / ni el ganado de su pradería; / yo no saqueé, ni engañé, ni robé, no fomenté la querella, ni mentí; / no he roto la fidelidad conyugal; / yo no he insultado ni abusé de la palabra, / ni ultrajé al rey, ni levanté la voz demasiado alto… / No he disminuido la medida del grano, ni el codo, / ni falseé la medida agraria, ni aumenté el peso; / no falseé la aguja de la balanza; / no he puesto obstáculo al agua de la inundación, / ni detuve el agua corriente; / no fui sordo a la voz de la justicia; / no practiqué el vicio carnal…» (ANET 35). También es interesante el ritual babilónico “shurpu”, que es un cuestionario que se debe hacer sobre un enfermo para detectar la causa de sus males, que se atribuían a pecados personales: «¿Has ultrajado a un dios? / ¿Has despreciado a una diosa? / ¿Su pecado es contra un dios? / ¿Es contra una diosa su delito? / ¿Tiene odio a sus antepasados? / ¿Tiene rencor a su hermana mayor? / ¿Ha dicho “es” en vez de “no es”? / ¿Ha dicho “no es” en vez de “es”? / ¿Ha dicho cosas impuras? / ¿Ha cometido cosas indignas? / ¿Ha penetrado en casa de su prójimo? / ¿Ha andado demasiado cerca de la mujer de su prójimo? / ¿Ha vertido la sangre de su prójimo? / ¿Fue recta su boca y no fue leal su corazón? / ¿Afirmaba su boca y negaba su corazón?» (DBS I, 842‑843).

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