El Diluvio y el mundo renovado (Gen 6,5-9,17)

Arca-de-Noé-en-el-monte-Ararat5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, 6 le pesó a Yahvé de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. 7 Y dijo Yahvé: «Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado -desde el hombre hasta los ganados, los reptiles, y hasta las aves del cielo-, porque me pesa haberlos hecho.» 8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé. 

9 Ésta es la historia de Noé:

Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios. 10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.11 La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias. 12 Dios miró a la tierra y vio que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.

Preparativos para el diluvio.

13 Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con todo viviente, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he decidido exterminarlos de la tierra. 14 Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún. 15 Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos. 16 Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.

17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar todo viviente que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá. 18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. 19 Y de todo ser viviente meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.20 De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de reptiles entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir. 21 Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.» 22 Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.

7, 1 Yahvé dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu familia, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación. 2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra. 3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la faz de toda la tierra. 4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la faz del suelo todos los seres que hice.» 5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahvé.

6 Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.

7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.8 (De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que repta, 9 sendas parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.) 10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron, 12 y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

13 En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos; 14 y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, los reptiles de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados; 15 entraron con Noé en el arca sendas parejas de todos los vivientes en los que hay aliento de vida, 16 y los que iban entrando eran macho y hembra de cada especie, como Dios se lo había mandado.

Y Yahvé cerró la puerta detrás de Noé.

La inundación.

17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca, que se alzó de encima de la tierra. 18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo. 20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas, quedando cubiertos los montes. 21 Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad. 22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió. 23 Yahvé exterminó todo ser que había sobre la faz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta los reptiles y hasta las aves del cielo: todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca. 24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Retroceden las aguas.

8, 1 Acordóse Dios de Noé y de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron. 2 Se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo. 3 Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de ciento cincuenta días, las aguas habían menguado, 4 y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat. 5 Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes.

6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca 7 y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. 8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie terrestre. 9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la tomó y la metió consigo en el arca. 10 Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca. 11 La paloma vino al atardecer trayendo en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la tierra. 12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.

13 El año seiscientos uno de la vida de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra.

Noé retiró la cubierta del arca, miró y vio que estaba seca la superficie del suelo.

14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.

Noé sale del arca.

15 Habló entonces Dios a Noé en estos términos: 16 «Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17 Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todos los reptiles que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.» 18 Salió, pues, Noé con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 19 Todos los animales, todos los ganados, todas las aves y todos los reptiles que reptan sobre la tierra salieron por familias del arca.

20 Noé construyó un altar a Yahvé, y tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar. 21 Al aspirar Yahvé el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.

22 «Mientras dure la tierra,
sementera y siega,
frío y calor,
verano e invierno,
día y noche
no cesarán.»

El orden nuevo del mundo. 

9, 1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra. 2 Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.3 Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde. 4 Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre, 5 y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.

6 Quien vertiere sangre de hombre,
por otro hombre será su sangre vertida,
porque a imagen de Dios
hizo Él al hombre.

7 Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; extendeos por la tierra y dominad en ella.»

8 Dijo Dios a Noé y a sus hijos: 9 «He pensado establecer mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia, 10 y con todo ser vivo que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra. 11 Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.»

12 Dijo Dios: «Ésta es la señal de la alianza que para las generaciones perpertuas pongo entre yo y vosotros y todo ser vivo que os acompaña: 13 Pongo mi arco en las nubes, que servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. 14 Cuando yo anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes, 15 y me acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y todo ser vivo, y no habrá más aguas diluviales para exterminar la vida.16 Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua entre Dios y todo ser vivo, toda la vida que existe sobre la tierra.»

17 Y dijo Dios a Noé: «Ésta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y toda la vida que existe sobre la tierra.»

El arca

El nombre de Noé (Noah) tal vez derive de una raíz semítica (conservada en etiópico) que significa prolongarse; en este caso Noé sería un apelativo que en el ambiente semítico se dio al héroe del diluvio que sobrevivió a él. En 6, 14s se describe el arca con la palabra hebrea tebâ que solo se utiliza en el relato del diluvio y en Ex 2,3.5 para significar la cesta flotante en que fue expuesto Moisés niño. No expresa la idea de una nave sino la de una caja; en este caso se trata de una flotador de maderas resinosas (madera de gofer, tal vez cipres que se hace impermeable mediante betúm).

Duración del diluvio

Hay dos datos distintos que son indicio de dos fuentes distintas.

La primera serie:

  1. Empieza en 7,4: la lluvía comenzó 7 días después del aviso

  2. duró 40 días

  3. después de los cuales (o de otros cuarenta días) Noé abrió la ventana y soltó el cuervo que no volvió

  4. 7 días después soltó la paloma que volvió sin nada

  5. 7 días después soltó a la paloma de nuevo que llegó con un ramo de olivo

  6. 7 días después soltó a la paloma que ya no volvió (termina en 8,12)

  7. total = 61 días (o 101 días si se cuenta dos veces 40)

La segunda serie se concibe a modo de boletín:

  1. Empieza en 7,11: comienza el diluvió el año 600 de Noé, el mes 2º día 17y el agua crece y permanece estacionada durante 150 días (7,14)

  2. Mes 7º, día 17 (cinco meses después = 150 días): el arca se posa sobre el monte (8,4)

  3. Mes 10º día 1 (unos 70 días después): aparecen las cimas de los montes.

  4. Año 601 de Noé, mes 1º día 1 (tres meses después = 90 días): el agua se ha retirado del todo

  5. Mes 2º, día 27 (casi dos meses después): Noé sale del arca (8,14)

  6. total =  un año y 10 días desde el principio.

Los datos no se excluyen pues pueden combinarse los datos: los 40 días de lluvia (7.12.17) quedan incluidos en los tres meses en que las aguas lo ocupan todo. Y la otra serie (40 +7 +7 +7) deben incluirse entre los tres meses que que pasan desde la aparición de las cimas de los montes y la total desaparición de las aguas. Sin embargo existe cierta incongruencia que nos permite afirmar la existencia de dos relatos distintos y fusionados en uno.

La alianza después del diluvio

Del permiso que Dios da a los hombres para alimentarse con la carne de los animales (9,2s) no es necesario deducir que hasta entonces los hombres no comían carne (CF. sacrificio de Abel 4,4). Lo que se quiere indicar es que mientras en la época paradisíaca no era necesario matar a los animales para comer (1,29) ahora se aprovecha la ocasión de esta nueva alianza de Dios con Noé para dejar claro que el hecho de comer carne no es contrario al plan de Dios, aunque se quiere poner de nuevo una restricción divina respecto al comer como se hizo en el paraíso para expresar el dominio de Dios sobre todo lo que tiene vida y que está simbolizada por la sangre: sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre (9,4).

La alianza no tiene aquí carácter bilateral, sino que parece ser una manifestación de la solemne promesa divina, como ocurre también en la alianza con Abraham (17,1.21) y en la alianza sinaítica (Ex 31,12-17) la iniciativa siempre la lleva Dios mismo. Toda alianza iba conectada con un signo que se consideraba como un testimonio o memorial (Cf. Gen 31,43-54; Jos 24,26) y que en los casos anteriores era la circuncisión y la observancia del sábado y aquí es el arco iris. El arco iris recordará que la obra de la creación no será ya interrumpida (hasta el fin del mundo) como se dice en 8,22.

La narración babilónica del diluvio

En Babilonia se relataba el diluvio de manera bastante parecida a la narración bíblica. El relato más largo y mejor conservado, contenido en la tabla XI del poema de Gilgamés, se puede resumir así: los dioses, instigados por En-lil, deciden en asamblea enviar el diluvio, pero el dios Ea, fingiendo hablar a una pared, revela a su protegido Utnapistín el proyecto divino y le exhorta a que construya una nave para ponerse a salvo. Se trata de una nave, no de un arca: sus dimensiones son dadas con precisión y se menciona el asfalto, ambos elementos parecidos a lo que se dice en la Biblia. Los dioses asustados por la tormenta se van como perros a lo más alto del cielo. Tras el diluvio se ofrece un sacrificio, al que acuden los dioses por el olor como moscas, y tras una disputa entre los dioses, se bendice a Utnapistín y a su familia haciéndoles inmortales y llevándoselos a habitar a la boca de los ríos.

La narración bíblica hace que resalte el monoteísmo por vía de contraste y se advierte el tono de burla del relato babilónico contrario al respeto a Dios del Bíblico. Además el diluvio babilónico no tiene carácter moral, éste aparece como una medida caprichosa y desproporcionada mientras que en la Biblia adquiere una tremenda lección de moralidad: Dios no puede soportar ya más el mal moral: la humanidad se ha corrompido tan irremediablemente que es necesario destruirla para volver a empezar de nuevo.

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