El pecado original (Gen 3,1-24)

Este párrafo es continuación del precedente, que encierra las premisas indispensables para comprender la nueva narración, en particular la mención de los dos árboles del jardín (2,9) y la prohibición de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal (2,17).

El relato sigue una peculiaridad literaria: el orden de la presentación de los personajes (3,1-7: serpiente, mujer y hombre) se invierte en el interrogatorio que Dios les hace (3,8-13: hombre, mujer y serpiente); viene seguidamente otra terna: la sentencia del castigo en la que se vuelve a invertir el orden (3,14-19: serpiente, mujer y hombre). Todo lo que sigue (3,20-24) es una sucesión de actos de ejecución de la sentencia: expulsión del paraíso. Sin embargo en 3,21 se destaca algo muy importante: a pesar del pecado Dios sigue interesándose por el ser humano: Dios sigue creyendo posible su proyecto sobre el hombre; el Señor no los abandona sino que sigue cuidándolos, como simbólicamente revela el gesto de las túnicas con les viste.

La caída.

3,1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?» 2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. 3 Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» 4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.» 6 Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. 7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y, cosiendo hojas de higuera, se hicieron unos ceñidores.

8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los árboles del jardín.9 Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» 10 Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.» 11 Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» 12 Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» 13 Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»

14 Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente:

«Por haber hecho esto,

maldita seas entre todas las bestias

y entre todos los animales del campo.

Sobre tu vientre caminarás,

y polvo comerás

todos los días de tu vida.

15 Enemistad pondré entre ti y la mujer,

entre tu linaje y su linaje:

él te pisará la cabeza

mientras acechas tú su calcañar.»

16 A la mujer le dijo:

«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos:

con dolor parirás los hijos.

Hacia tu marido irá tu apetencia,

y él te dominará.»

17 Al hombre le dijo:

«Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer,

maldito sea el suelo por tu causa:

con fatiga sacarás de él el alimento

todos los días de tu vida.

18 Espinas y abrojos te producirá,

y comerás la hierba del campo.

19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan,

hasta que vuelvas al suelo,

pues de él fuiste tomado.

Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

20 El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes. 21 Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió. 22 Y dijo Yahvé Dios: «¡Resulta que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.» 23 Y lo echó Yahvé Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado. 24 Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.

El pecado (1-7)

¿Qué se ha roto entre nosotros para que las relaciones del hombre con el mundo, con la vida, los semejantes, los animales, etc sean causa de sufrimiento y muerte? ¿Por qué la muerte si anhelamos la inmortalidad? La respuesta a esta difícil pregunta es la historia de la Caída.

Se introduce a la serpiente tentadora que aparece como de improviso enlazando con la creación de los animales de 2,19: de todos los animales del campo que Yahvé había hecho y se añade que era el más astutos de todos ellos (cf. Mt 10, 16: astutos como serpientes). Una serpiente que habla no es normal y se sobreentiende que dicho animal era portador de un demonio, según una idea admitida en el antiguo Oriente. Da la impresión de que el autor no quiere deliberadamente presentar un ser superior perteneciente a otro mundo, sino que lo presenta como un animal más creado por Dios, para evitar la tentación de ver un ser sobrenatural en competición con Dios. En la epopeya babilónica de Gilgamés se relata como un muchacho tras muchas peripecias consiguió la flor de la inmortalidad y el un descuido una serpiente se la comió y le privó de la inmortalidad. La maldad de la serpiente del relato bíblico se manifiesta entre otras cosas con el hecho de que aunque nombra tres veces a Dios no lo llama por su nombre: Señor, esto es, no tiene una relación personal con Dios, no es amigo de Dios. Sabemos por la revelación posterior que esta serpiente es el diablo (diaboloj, acusador. calumniador), que por envidia ha introducido en el mundo la muerte (Sab 2,24) y al que Jesús denomina homicida desde el principio (Jn 8,44), mientras que el Apocalipsis (12,9) lo define como: fue arrojado aquel gran dragón, la serpiente antigua, llamado diablo y satanás, que seduce a todo el universo (aquí satanás del hebreo satan, sembrador de insidias, acusador, es el equivalente semítico de diaboloj).

La serpiente empieza (1-6) interpretando dubitativamente, realmente miente, lo que Dios les ha dicho: ¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?… En la respuesta de Eva se encuentra una exageración como si quisiera acentuar la prohibición: no comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte. La respuesta de la serpiente contiene una triple tentación:

    1. contra la bondad de Dios (parece que está celoso de sus prerrogativas y teme que se igualen a Él, por eso les mantiene en la ignorancia: es que Dios sabe muy bien que el día que comiereis de él, se os abrirán los ojos…).
    2. contra el centro vertebrador de todo el paraíso (ellos en lugar de Dios) finalmente se les propone algo imposible: ser semejantes a Dios por medio de una ciencia sobrehumana (no se trata de un simple conocimiento intelectual), una especie de magia: y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal. Se les propone un cambio de piedra angular (ellos en cuanto dioses  por Dios; Cristo piedra angular y el mismo mandamiento: el Dios amigo-amor).
    3. contra la fe-confianza (se hace desconfiar: de ninguna manera moriréis) se insinúa que Dios ha mentido y que no se le debe creer;

    Se pasa ahora (6) a la mujer, describiendo el proceso psicológico tentador por el que transcurre… A renglón seguido se dice que el hombre también comió, es decir también perdió la confianza en la palabra de Dios, negó la bondad divina y pretendió llegar, por un camino independiente de Dios, a una dignidad sobrehumana.

    Después en el v.7 se describe el primer efecto de su desobediencia: el pudor. Encierran una fina ironía el comienzo: entonces se les abrieron los ojos a ambos… pero el efecto es bien distinto al de la promesa del tentador: se dieron cuenta de que estaban desnudos. Sensación de pérdida de la confianza anterior (si hemos hecho esto con Dios ahora entre nosotros seremos capaces de hacerlo también, si perdemos la confianza en Dios podemos perderla entre nosotros con más motivo).

    El autor sagrado ha presentado poéticamente una respuesta a la pregunta de siempre: ¿por qué si Dios es bueno existe el mal en el mundo? Existe el dolor y el sufrimiento porque el ser humano ha sustituido la columna del amor de Dios por la columna de la mentira, del engaño del amor así mismos. Y esta sustitución engañosa se denomina pecado. Todo el proceso psicológico de la tentación radica el pasar de la verdad a la mentira. La verdad como condición fundamental para la Vida y la mentira como causa de muerte:

    1. El árbol del amor por la idolatría vacía y falsa
    2. El temor entre los hombres que comienzan a ocultarse y a no ser sinceros entre sí.
    3. El mundo se ha vuelto árido, lleno de espinas y cardos, un lugar duro. Se ha vuelto hostil (al sustituir la relación de amor con él por la de egoísmo) porque el hombre lo contempla como si fuera un adversario (San Francisco de Asís: hermana lluvia). El hombre caído es el centro de ese mundo hostil no del mundo del paraíso cuyo centro es Dios.
    4. La relación de amistad con Dios se ha cambiado por parte del hombre en miedo. El hombre es incapaz de ser la columna del paraíso y ha cambiado (en realidad lo ha perdido) su centro sagrado y vital… ¿Donde estás? ¿Por qué has perdido tu centro vital? El miedo delata la desconfianza ante Dios.

    El interrogatorio (8-13)

    La llegada de Dios al jardín parece presuponer otras visitas similares a ésta (en Palestina aun en los días sofocantes del largo verano, avanzada la tarde, sopla un aire fresco que viene del mar y esto despierta a la gente de la pesadez e invita a pasear); el rumor de los pasos de Creador es ya conocido de los primeros padres: lo distinguen inmediatamente, pero en vez de correr gozosos al encuentro de su Dios amigo, se esconden por miedo de lo que han hecho: es la segunda nueva sensación que el pecado ha desencadenado.

    El interrogatorio está descrito con gran arte: Yahvé habla como si no supiera nada, pero en realidad quiere provocar una confesión. Es significativo en este primer dialogo tras la caída Dios llamó al hombre así: ¿Dónde estás? (estas palabras encierran un gran misterio de lo que debe ser-estar el hombre). La respuesta del hombre es un rodeo para evadir dar explicaciones de su comportamiento: excusas. Pero implícitamente da a entender que ha desobedecido pues no debía sentir vergüenza ni miedo: tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí. La segunda pregunta de Dios da a entender esto. La segunda respuesta del hombre revela el egoísmo que empieza ya a envenenar el amor conyugal: el hombre, para excusarse a sí mismo, está dispuesto a acusar a su mujer (comienza la desconfianza mutua entre ellos) y lo que es pero parece culpar a Dios mismo por habérsela dado como compañera: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol… y comí.

    A la tercera pregunta de Dios, dirigida esta vez a la mujer, esta, a su vez parece culpar a la serpiente: la serpiente me sedujo… y comí. La idea es que fue engañada o seducida, pues lo que prometió la serpiente no se cumplió. Se supone que ahora tocaría el interrogatorio a la serpiente, pero no, se pasa directamente a la sentencia del castigo. No hay discusión de la causa, ni se buscan atenuantes, porque se da por supuesto que la serpiente esa es un ser especial, que no es necesario convencer de su culpa ni siquiera interrogar a cerca de la razón de un acto tan perverso.

    El animal que se arrastra por el suelo ha desbancado al ser humano del trono en el que Dios le había instalado

    El castigo de la serpiente y el protoevangelio (14-15)

    La maldición de la serpiente que la relega al último puesto en el orden de los animales: maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo, como signo externo de esta maldición se dice: sobre tu vientre caminarás y comerás polvo todos los días de tu vida, todo lo cual se adapta muy bien al tentador o satanás porque en la SE se emplean estos términos para significar la suprema humillación y la derrota (Sal 72,9; Miq 7,17). Es esta la primera maldición que aparece en la SE tras las bendiciones de la creación, y en realidad se trata de emitir un juicio que no crea el mal, sino que lo declara y revela sus consecuencias externas; pero conviene advertir de que se trata de un contrapunto, es como el eco invertido de la bendición, de la palabra divina que crea y que salva.

    Más que una maldición para el hombre lo que se plantea es una promesa de redención: el  protoevangelio. Se maldice a la serpiente pero se procura evitar al hombre una maldición directa: se maldice la tierra (por su causa). Parece como si Dios se pusiera de parte del hombre para vengar su desventura en el seductor que consciente y voluntariamente les ha engañado.

    15a Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo:

    En la primera parte de esta sentencia-oráculo se expresa claramente el comienzo de una enemistad que Dios mismo establece o pone (el tiempo verbal puede ser pondré o pongo). Esta enemistad durará un tiempo indefinido, porque los protagonistas de esta hostilidad no son sólo Eva y esa serpiente sino también sus respectivos linajes: la raza de la serpiente (Cf. raza de víboras: Juan el Bautista) y los descendientes de la mujer por otra.

    15b Él te pisará la cabeza mientras tú le acechas el talón

    En la segunda parte existe paralelismo claro por la correlación de los pronombres él-te y tu-le, por la repetición del mismo verbo hebreo: sûf (pisar o aplastar y acechar) y en los dos términos correlativos cabeza-talón. En hebreo está fuera de dudas que el sujeto de pisará es el linaje al que se refiere el pronombre masculino (él). En griego los LXX tradujeron por él (autos), masculino, que concuerda en cuanto al sentido con el neutro linaje (sperma) con evidente sentido mesiánico: ese “linaje” es un individuo masculino (él). La Vetus Latina (vl) sigue en esto como de ordinario a los LXX, traduciendo ipse, masculino, concordando con el neutro semen. Únicamente la Vulgata (Vg), en sus mejores códices, tiene por el contrario ipsa (ella).

    De todas formas la verdadera dificultad de la frase está en el verdadero sentido que hay que dar al verbo sûf, que expresa la acción del linaje contra la serpiente y viceversa. Entran en juego dos posibles significados: pisar o aplastar (Job 9,17; Sal 139,11, análogo al acádico sâpu del que proviene también sêpu: pie) y espiar o acechar, de poner acechanzas o atentar (análogo a la raiz s’f de Ez 36,3; Am 8,4; Sal 56,2s que se corresponden con el ugarítico s’b que tiene también el sentido de pisotear (Am 2,7)). Lo más probable es que nos encontremos ante un juego de palabras; el verbo sûf se utiliza en dos sentidos distintos: aplastar (la primera) y acechar (la segunda).

    La lucha terminará cuando el tentador sea vencido y no habrá logrado otra cosa que perjudicar levemente al linaje de la mujer.

    Castigo de la mujer (16)

    La mujer habrá de sufrir en su condición de madre (literalmente: haré bastante numerosos tus sufrimientos y tus preñeces, con lo que apuntan los peligros de la maternidad a los cuales se añaden los dolores del parto: con dolores habrás de parir hijos). Aunque se trata de dolores naturales se da a entender que se los hubieran ahorrado, por el privilegio de habitar el paraíso, si hubieran sido fieles a Dios.

    Y también va a sufrir en su condición de esposa. La irrupción de las pasiones hará que las relaciones conyugales se enturbien a causa del egoísmo. Así la mujer que tiende irresistiblemente a apoyarse en el hombre, se sentirá brutalmente dominada por él. La frasees oscura por lo raro de la palabra tesûqâ (ansia, pasión): lit: hacia tu marido te llevará tu pasión. Se trataría de algo así como si el pecado tendiera a dominarla y a permanecer bajo ese dominio del pecado en el dominio del varón.

    La situación de la mujer bajo el dominio del varón era algo evidente en el antiguo Oriente y en otras partes. esto tendrá para ella un carácter de castigo en cuanto que el hombre fue empujado por ella a cometer la primera trasgresión.

    Castigo del hombre (17-19)

    El hombre no es maldecido directamente, pero Dios proclama maldito el suelo por causa del hombre, del que habrá de sacar el alimento. Así empieza la lucha para someter a la naturaleza, lucha que se prolongará durante toda la existencia humana. El v. 18 parece establecer cierta oposición entre espinas y abrojos por una parte y la hierba del campo por otro. Parece que la hierba (eseb) significa siempre la hierba que da semilla (1,12.29) es decir los cereales y las legumbres que son alimento del hombre; el sentido que se le quiere dar es: el suelo maldito producirá de forma espontánea solo espinas y abrojos, mientras que tu te tienes que alimentar de frutas y cereales, lo siento chico. Por consiguiente solo con el sudor de tu frente comerás pan. Estas frases suponen que la agricultura es la principal ocupación del hombre. Estas frases se refieren en general a la lucha por la vida.

    El castigo supremo, que resume todos los demás, es la muerte. Aunque la frase hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás implica la idea de que la muerte es algo natural para el hombre (es un retornar de los elementos a su fuente común: la tierra) sin embargo al estar en un contesto de castigo se puede deducir de ellas que el hombre tenía anteriormente el privilegio de poder no morir, por lo que la muerte empieza a tener un carácter penal.

    Expulsión del jardín (20-24)

    Ahora vemos a Adán poniéndole un nombre nuevo a su mujer: hawwâ, forma arcaica análoga a hayyâ, ser viviente. La grafía Eva viene de los LXX, quienes sin embargo en este contexto traducen por ZwÇ, vida. Este nuevo nombre caracteriza no ya a la mujer en general como en 2,33 sino a esta mujer en particular que es la primera madre de la humanidad: por ser ella la madre de todos los vivientes.

    Las túnicas de pieles son un detalle arqueológico interesante: así aparecen vestidos los más antiguos reyes sumerios cuyas representaciones han llegado hasta nosotros. Algunos entienden túnicas para la piel es decir para el cuerpo desnudo; según estos el traje o vestido era un signo de honor y de distinción que explicaría el oscuro sentido de la frase que sigue, Dios observaría irónicamente que el hombre había avanzado en dignidad, se había convertido en un ser superior, como lo había deseado.

    De hecho el hombre no ha llegado ser como Dios, por eso la frase ¡Resulta que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal!. La explicación más sencilla es que tal vez aquí se trata de una ironía, pues por un lado se pretendía ser alguien superior y por otro lado se tienen que revestir para tapar su desnudez vergonzosamente; si algo nuevo han empezado los hombres a conocer es sus vergüenzas, quería una ciencia divina y ¡he aquí lo que han logrado!. El plural uno de nosotros parece que es aquí deliberativo y aludiría a una corte celestial, pero su sentido pleno es trinitario.

    También es difícil la frase y ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre. No puede tratarse de un árbol mágico, la magia es contraria a toda la concepción bíblica en la que se subraya la irresistible voluntad de Dios, como en realidad sucede en el fondo de toda esta narración. Más bien late la idea de que el hombre no merece ya aprovecharse de ese árbol y debe ser apartado de él a partir de ahora.

    El v. 23 recuerda que el hombre fue formado primero fuero del Edén y luego fue llevado al paraíso, ahora Dios lo devuelve a aquel terreno del que fue formado para que lo trabaje penosamente. El v. 23 insinúa que la entrada del jardín estaba al oriente, es decir que para el autor bíblico la humanidad se propagaría desde el oriente del ríos Eufrates y Tigris.

    A la entrada del jardín y para guardar el camino del árbol de la vida puso Dios de guardia a los querubines. La llama de la espada fulgurante significa un rayo de fuego que se dirige hacia un lado y hacia el otro al modo de un zig-zag, como el rayo de una tormenta. Podría tratarse de rayos, pues la espada no aparece en manos de los querubines sino que constituye un impedimento divino, que cierra el acceso al árbol de la vida.

    Interpretación:

    1. Interpretación histórico realista

      1. Según esta interpretación Dios quiere hacernos conocer el modo concreto del primer pecado. Se trataría pues de una página de historia escrita a nuestra manera.

      2. Así pues los antropomorfismos no tienen problema pues Dios se aparece en forma humana; la serpiente puede hablar por que es instrumento de satán o una materialización de él; el árbol de la vida al igual que un sacramento daría la vida por disposición divina; el árbol de la ciencia del bien y del mal sería un árbol cualquiera sobre el cual recaería pro voluntad divina positiva el mandato de no comer su fruto; se llamaría así por que el conocimiento adquirido tras la trasgresión sería el del mal del pecado y el del bien perdido; el pecado interior de falta de confianza, soberbia, rebelión se concreta externamente en el hecho de comer el fruto.

    2. interpretación histórico simbólica

      1. Pronto, ya en la época patrística junto a la explicación literal surgen explicaciones alegóricas (actualmente se prefiere decir mejor: envoltura literaria o símbolo literario).Según estos el autor sagrado no conocía el modo concreto del primer pecado, pero si recibió la inspiración sobrenatural del hecho de la caída y de sus consecuencias y comunicó a sus contemporáneos de esta doctrina revistiéndola de pormenores concretos (ya inventados y adaptados por él o tomándolos de otras narraciones para mejor hacerse entender). Se trataría de un relato nuevo que se ajustaba a la verdad revelada por Dios. Es decir se trata de hechos verdaderamente acaecidos pero expresados mediante símbolos literarios, o sea, símbolos que aunque reflejan algo ideal (no real) son apropiados para expresar algo que sucedió realmente aunque no sabemos exactamente como fue de hecho.

      2. El género literario que más se le parece es el de la parábola histórica (ej, los viñadores rebeldes Mt 21, 33-44) en la que los personajes aparecen disfrazados; no sucede esto aquí pues los personajes (los hombres y el creador) no aparecen disfrazados, por tanto no se puede hablar propiamente de que sea una parábola del pecado original. Las principales interpretaciones en esta línea son:

        1. El conocimiento del bien y del mal es el conocimiento universal propio de Dios. Abstenerse de este conocimiento es la fe; el hecho de que Dios les concediera poder comer del árbol de la vida pero no del del conocimiento universal, significa que Dios puso al hombre en la situación del que tiene que creer en Dios, renunciando a saberlo todo, a conocer directamente la veracidad de las afirmaciones divinas relativas a su destino eterno; solo a costa de esta sumisión podría el hombre gozar de una felicidad que no acabará jamás. El pecado de los primeros padres, en cuanto que intentaron tener un conocimiento divino desobedeciendo a Dios, fue, en sustancia, la repulsa a admitir sus propias limitaciones en el campo cognoscitivo, una repulsa a prestar fe a dios y a recibir exclusivamente de Él la felicidad.

        2. El conocimiento del bien y del mal es la facultad de decidir personalmente lo que es bueno y lo que es malo y de obrar conforme a esta decisión. Este poder está reservado a Dios. El hombre no lo ejercía antes del pecado y lo ejerce mediante el pecado, puesto que es esencial en todo pecado una inversión del bien y del mal.

        3. Otros entienden el conocimiento del bien y del mal como experiencia sexual. Podría tratarse de un abuso por razón del fin o de las circunstancias. Por ejemplo:

          1. Dios habría prohibido el uso del matrimonio bien por ser muy jóvenes aún o para probarlos. Si mediante el acto matrimonial debían juntamente con la vida natural transmitir la gracia santificante que tenían sería pues como un sacramento y para que advirtieran este carácter sagrado del acto Dios lo habría prohibido temporalmente y ellos violaron esta prohibición dando origen a una humanidad sobrenaturalmente ilegítima.

          2. De hecho la serpiente es un símbolo de las divinidades de la vegetación y de la fecundidad y por eso el autor sagrado la habría traído a colación con este fin. Además el autor inspirado luchaba contra los cultos cananeos de la fertilidad que tanto atraían a los israelitas y por eso al narrar el primer pecado lo situó bajo este aspecto. El símbolo de la serpiente sería la clave para entender este lenguaje velado en el que sobreentiende lo que acabamos de decir. Como se ve se trataría más aquí del modo en que se presenta este primer pecado que de la forma objetiva del pecado de los primeros padres.

          3. Este modo de interpretación debe ser acogido con cautela. Menosprecia la altísima dignidad de la facultad de trasmitir la vida; se trata de una interpretación absolutamente gratuita, que no encuentra suficiente apoyo en el texto (sólo 2 veces en toda la Biblia Dt 1,39 y 2 Sam 19.35, la frase conocer el bien y el mal puede tener un significado sexual; y aún en estos dos casos puede tener otro significado). Y aunque es verdad que como consecuencias del pecado se habla de la rebelión del pudor, de los dolores del paro y de los problemas de convivencia conyugal sin embargo estas consecuencias no dicen nada de suyo sobre la naturaleza del pecado, y ni en Gen 1,28 ni 3,24 existe la más mínima alusión a una prohibición transitoria de la vida conyugal.

    3. Interpretación mesiánica del v. 15

      1. Ya hemos hablado de ello al tratar de la interpretación de los LXX (autos, es un individuo). También esta la interpretación del Targum de Jonatán: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre la descendencia de tus hijos y la descendencia de sus hijos; y sucederá que cuando los hijos de la mujer observen los mandamientos de la ley, procurarán herirte en la cabeza; pero cuando abandonen los preceptos de la ley, tu procurarás morderlos en los talones; sin embargo, habrá para ellos un remedio, porque utilizarán un remedio para el talón en los días del rey Mesías”. Así también más o menos el Targum de Jerusalén en el que hay un detalle interesante: “sin embargo, habrá un remedio para los hijos de la mujer pero para ti, serpiente, no habrá remedio”.

      2. Esta interpretación se apoya en los testimonios de los Padres más antiguos (Ireneo, Ambrosio, Efrén, Epifanio, León Magno, etc.) y aún antes, en el Apocalipsis 12, y es universal en la Iglesia. También del texto se deduce claramente una vez admitida la identidad de la serpiente con satanás. Se nos da a entender una derrota de la serpiente, porque no basta la enemistad para fundar un castigo; la derrota vendrá por parte de la humanidad (tendrá que ser Dios mismo encarnado, es decir el Mesías), pero la humanidad vence a la serpiente no colectivamente sino por medio de la obra personal del Mesías. Una colectividad no actúa sino mediante unos individuos concretos. De hecho mientras que es normal que la descendencia en sentido colectivo sea evocada mediante un pronombre plural aquí por el contrario al tratar de la acción conclusiva de la lucha se utiliza el pronombre singular: claramente el autor sagrado intuyó la persona singular del Mesías.

    4. Interpretación mariológica

      1. La interpretación mariológica de la mujer brota espontáneamente. Si el autor solo hubiera querido significar la lucha entre la serpiente y la humanidad hubiera traído a colación a Adán y a su descendencia pero no desde el principio aparece la mujer e incluso la expresión descendencia de la mujer es insólita en la Biblia (sólo en Gen 24,60 que parece un augurio estereotipado aplicado a Rebeca). Por tanto si la humanidad victoriosa aparece designada en relación con la mujer y esta aparece como el enemigo numero uno de la serpiente, debe haber algún motivo para ello. El motivo parece ser según el v.16 que la mujer ha hecho una víctima: el hombre; pues bien el hombre será su castigo (con la tendencia instintiva a dominarla y a dejarse dominar por él). Igualmente la hostilidad que Dios introduce con la mujer debe ser un castigo para la serpiente, de modo que quien encontró en la mujer un cómplice tendrá que temer en adelante a la mujer; ella fue la primera víctima de satanás en adelante será su castigo. Estamos en un contexto de castigo real, satanas debe temer realmente a la mujer pues acabará con él. Pero de ¿qué mujer se trata?.

      2. Parece que el autor sagrado no sabe nada más pero nosotros sí sabemos más. En María la mujer ha encontrado su revancha. Podemos afirmar pues que aunque en el texto no se dice nada de María, el sexo femenino aquí indicado es un pavoroso castigo para la serpiente precisamente porque incluye a María. No podemos hablar de que el texto tenga un sentido pleno en maría sino más bien que María está implícitamente incluida en el texto.

      3. La victoria de la serpiente fue introducir en el mundo: el pecado, la concupiscencia y la muerte. de ahí que fuese derrotado por ella con: la inmaculada concepción, la integridad virginal y la asunción corpórea.

      4. Se está significando con la mujer a aquella que está asociada a la victoria del mesías en cuanto que es la madre que lo ha engendrado (descendencia). Para llegar a esta conclusión basta situar el oráculo en su verdadero contexto: ver como Dios se ha complacido en intervenir directamente en la maternidad de Sara (Gen 18.14) y de rebeca (Gen 25,21) y hasta en la fecundidad de Lía (Gen 29,31) para preparar al pueblo portador de la promesa. El autor yahvista introduce a la mujer en esta perspectiva, uniendo estrechamente la madre a la victoria del Mesías. Según algunos autores se pone por escrito estas tradiciones en torno al año 1000 (época en que se forma la “ideología yahvista”) en la que la reina madre era importante y con los comienzos de la monarquía, bajo David y Salomón.

    El poligenismo

    1. El Poligenismo, el monofiletismo y el monogenismo

    2. La Humani generis y el poligenismo: “Pero cuando se trata de otras hipótesis, la del llamado poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad. Porque los fieles no pueden abrazar la sentencia de los que afirman o que después de Adán existieron en la tierra verdaderos hombres que no procedieron de aquél como del primer padre de todos por generación natural, o que Adán significa una especie de muchedumbre de primeros padres. No se ve en modo alguno cómo puede esta sentencia conciliarse con lo que las fuentes de la verdad revelan y los documentos del magisterio de la Iglesia proponen sobre el pecado original, que procede del pecad verdaderamente cometido por un solo Adán y que, transfundido a todos por generación, es propio a cada uno (cf. Rom 5,12-20; Conc. Trento,ses. V, can 1-4)”. (EB 617)

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