La creación en los seis días (Gen 1,1-2,4a)

Nos encontramos con el prólogo del Pentateuco y en una de las páginas más sublimes de todo el AT. Su finalidad es claramente didáctica, es como una catequesis, tal como deja ver su estructura en la que cada parte está estudiada en sus relaciones con el conjunto, de suerte que la totalidad tiene una estructura bastante artificiosa, a fin de que pudiera retenerse en la memoria fácilmente [1*]. *Las notas están al final del post

1,1 En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.

3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5 y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.

6 Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» 7 E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. 8 Y llamó Dios al firmamento «cielo». Y atardeció y amaneció: día segundo.

9 Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mar»; y vio Dios que estaba bien.

11 Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro según sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13 Y atardeció y amaneció: día tercero.

14 Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y sirvan de señales para solemnidades, días y años; 15 y sirvan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para regir el día, y el lucero pequeño para regir la noche, y las estrellas; 17 y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar la tierra, 18 y para regir el día y la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.

20 Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra frente al firmamento celeste.» 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente que repta y que hacen bullir las aguas según sus especies, y todas las aves aladas según sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22 y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas de los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23 Y atardeció y amaneció: día quinto.

24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: bestias, reptiles y alimañas terrestres según su especie.» Y así fue. 25 Hizo Dios las alimañas terrestres según especie, y las bestias según especie, y los reptiles del suelo según su especie: y vio Dios que estaba bien.

26 Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra.

27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya,

a imagen de Dios lo creó,

macho y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra.»

29 Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; os servirá de alimento.

30 «Y a todo animal terrestre, y a toda ave del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser animado de vida, les doy la hierba verde como alimento.» Y así fue. 31 Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.

2,1 Concluyéronse, pues, el cielo y la tierra y todo su aparato, 2 y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

4 Ésos fueron los orígenes del cielo y la tierra, cuando fueron creados.

Introducción (1,1)

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La palabra principio (que se refiere a lo que viene a continuación) significa en primer lugar. Dios (en hebreo Elohim, plural mayestático) expresa la idea de divinidad, mientras que Yahvé, que nunca se utiliza en este capítulo, es un nombre personal de la Divinidad, cuando entra en relación con los hombres. Creó,( en hebreo bará) es el verbo que se emplea para hablar de una acción divina, cuyo efecto es algo nuevo y extraordinario. De suyo este verbo no significa crear de la nada: ninguna lengua podía tener un término tan especializado. Pero la creación de la nada puede deducirse del contexto, por el hecho de que Dios ha formado el cielo y la tierra, es decir, todo el mundo visible [3], mientras que no se menciona elemento alguno preexistente a la creación.

Como hemos indicado la palabra principio indica el comienzo de algo. Pero también significa el fundamento de algo o de alguien, por ejemplo cuando afirmamos que alguien tiene principios. Al decir esto no indicamos que esa persona tenga comienzos sino que su vida está fundamentada en buenos valores. En este pasaje bíblico la expresión en el principio más que al inicio significa “en el fundamento”. Muy probablemente el hagiógrafo que compuso este comienzo sabía que los israelitas se sentían el pueblo más marginal del imperio persa, que estaban experimentado la amarga sensación de su fracaso (sin rey, con un templo modesto (Esd 3,12), Judá era una provincia marginal del gran imperio) y podrían estar preguntándose: ¿La vida y el mundo tienen algún sentido, algún fundamento? La respuesta es esta profesión de fe: ¡Sí, la vida y el mundo tienen sentido porque se fundamentan en Dios! En el fundamento de todo, “en el principio de todo” late la presencia de Dios; se afirma que la vida y el mundo tienen sentido porque reposan en las buenas manos de Dios.

Efectivamente, el universo reposa en las buenas manos de Dios porque Él lo ha creado. La palabra crear es peculiar en el AT, pues sólo se utiliza para indicar acciones realizadas por Dios. El hombre hace y fabrica pero solo Dios crea ¿Qué significa crear en el AT? No implica tanto hacer surgir algo de la nada (posteriormente este sentido será el que domine: 2 Mac 7,28) como conferir sentido a lo existente[2], este es su significado más antiguo: descubrir el sentido de la vida. Cuando Dios crea el mundo, lo libera y le confiere sentido. Pero ¿de qué libera Dios al cosmos y qué sentido le otorga? Veámoslo a continuación.

El llamado caos (2)

La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo. Caos (Tohu) y confusión o vacío (bohu) [4], se trata de dos palabras que se usan muy poco [5].

Abismo (Tehom), significa el depósito de agua subterránea de la que manaban las fuentes y los ríos [6]. Este abismo acuático se pone en relación con las tinieblas o oscuridad, lo cual nos indica que aún no están en su sitio, bajo tierra, sino encima. La tierra está, pues, sumergida, como afirma el v.2, pero un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. El viento de Dios (ruha Elohim) que aletea sobre las aguas, es decir, sobre la superficie del tehom envuelto en tinieblas, es la fuerza creadora de Dios, que se dispone a actuar amorosamente sobre el universo todavía caótico.

Resumiendo: en el v.1-2. se narra la creación primera, a raíz de la cual el mundo no tiene su aspecto definitivo, sino que ofrece como tres zonas de arriba abajo: la zona de las tinieblas, la zona de las aguas y la de la tierra. La acción divina se ejercerá sucesivamente sobre cada una de estas tres zonas.

Estos tres términos (tohu, bohu, tehom) se emplean en el AT para indicar la idea de alejamiento y abandono de Israel respecto de Dios [7]. Pero la fuerza creadora de Dios (ruha Elohim) va a actuar e Israel renacerá de nuevo.

Primer día, primera obra (3-5)

Se trata de la creación de la luz. Dijo Dios, es un leve antropomorfismo, es como si dijéramos: quiso Dios que en cierto momento existiera aquello. Esta expresión es la fórmula introductoria de cada una de las ocho obras. «Haya luz», y hubo luz[8], vemos como orden y ejecución son brevísimas en esta primera obra. Vio Dios que la luz estaba bien es la fórmula de aprobación: es como si dijera que la obra creada corresponde exactamente a la idea divina y que esa idea es un bien. Apartó Dios la luz de la oscuridad, se indica que Dios estableció que la luz y las tinieblas se sucedieran regularmente formando así una sucesión de tiempos luminosos y de tiempos oscuros. Llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche»: se trata de la fórmula de imposición del nombre[9]. Este día y esta noche corresponden al tiempo de luz y al tiempo de tinieblas con independencia del sol, se trata aquí de un día de 12 horas. Y atardeció y amaneció: día primero: la sucesión de luz y tinieblas apenas creada comienza a funcionar. Vemos que el sistema de contar días es aquí de una mañana a otra mañana y no desde la puesta del sol, como sucede en los textos litúrgicos bíblicos[10].

Segundo día; segunda obra (6-8)

La creación del firmamento separa el mar del cielo. Firmamento quiere significar aquí un elemento sólido y firme[11]. Falta la fórmula de alabanza: y vio Dios que era bueno.

Tercer día; tercera obra (9-10)

División entre el agua y la tierra seca: el agua se reúne en un solo conjunto (miqweh). Se considera una sola masa a las aguas marinas en su conjunto, porque se intercomunican. La tierra seca no emerge como una isla. En la imposición del nombre, el mar está en plural, yammim. Falta la fórmula de conclusión porque antes de terminar este día se realizará otra obra.

Cuarta obra (11-13)

Se trata de la creación de la vegetación que se presenta realizada por medio de la tierra a la orden de Dios: Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro según sus especies… Pero con esto se indica más bien el lugar que el elemento constitutivo o causa eficiente[12]. La vegetación se distingue en dos categorías: las hiervas o cereales, y  los árboles frutales.

Queda así terminada la serie de las cuatro obras que constituyen la obra de distinción de espacios: cielo, mar y tierra. La vegetación no se considera obra de ornamentación, porque estas son criaturas que se mueven.

Cuarto día; quinta obra (14-19)

Se trata del complemento de la primera obra, con respecto a la cual es paralela: en los espacios de luz y tinieblas se colocan respectivamente los objetos luminosos del sía y de la noche.

Valgan de señales para solemnidades, días y años, y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra: la función principal se sitúa al final. El lucero grande se refiere al sol, pero no se le designa con su nombre propio, ya que es el nombre de la divinidad Shamash, por eso para evitar equívocos se habla de un fanal (maor) no de una divinidad. Igualmente ocurre con el lucero pequeño, es decir, la luna, cuyo nombre se evita por la misma razón: existía el dios luna: Yerah. Y para dominar en el día y en la noche: es una evidente metáfora que indica la posición preeminente de estos astros en el tiempo que se les asigna.

Quinto día; sexta obra (20-23)

Se trata ahora de proporcionar habitantes al reino de las aguas: los pájaros para las aguas superiores y los peces para las aguas inferiores; es una obra paralela a la segunda. Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste. Comprende no solo los peces sino toda la variada fauna marina: Y creo Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies: la alusión a las especies significa que todas las especies en su variedad son obra de Dios y no necesariamente que Dios haya hecho existir ya distintas desde el principio todas esas especies. Todas las aves aladas, se trata no solo de los pájaros, sino también de todos los vertebrados e insectos provistos de alas.

Se emplea aquí por segunda vez la palabra bara esto es crear: es como si se destacase así que la introducción de la vida en el mundo es algo nuevo y maravillosos. Además al decirse que Dios les bendijo diciendo: “sed fecundos y multiplicaos…” se presenta la multiplicación de los seres vivos como una prolongación de la creación: la bendición de Dios es la que sigue actuando en el interior del misterio de la generación. Esta fórmula de bendición está en el lugar de imposición del nombre y jalona con su novedad el progreso de la obra creadora.

Sexto día; séptima obra (24-25)

Ahora se proporcionan habitantes a la tierra (tercera obra), a estos animales terrestres no se les repite la bendición, ya que en este momento los vivientes no son ya una novedad. Con la frase produzca la tierra animales vivientes parece como si se dijese que la tierra sea el elemento material de la que fueron sacados los animales[13]. Los animales terrestres se distinguen en tres categorías: bestias, es decir, los animales domésticos[14]; sierpes, es decir, todos los que se arrastran o también caminan a ras de tierra, como los insectos y los pequeños mamíferos; y alimañas terrestres, es decir, los animales salvajes y feroces Se trata de una clasificación no científica sino en base a la utilidad y comportamiento de estos. Al igual que en la tercera obra aquí falta la formula de conclusión, porque, antes de que termine el día, tendrá lugar la última y más espléndida creación.

Octava obra: el hombre (26-31)

A diferencia de todo lo anterior vemos ahora a Dios que consulta consigo mismo sobre la creación del hombre y de algún modo se invita así mismo a realizar esta obra. En una narración tan esquemática cualquier variación es importante y aquí hay muchas variaciones.

Hagamos al hombre: la fórmula del verbo en boca de Dios está en plural[15]. El término hombre (adam) es aquí como colectivo que significa el género humano. El hombre debe ser creado a nuestra imagen, es decir el ser que resulte de esta nueva creación será una imagen, una estatua viviente de la Divinidad. Como semejanza nuestra, que a diferencia de la imagen, que es el objeto concreto, apto para representar a otro, la semejanza es la relación abstracta, que debe existir entre la imagen y el modelo, para que la imagen sea verdaderamente tal[16].

Veamos ahora que la descripción se aparta de la forma acostumbrada y adopta un aire solemne en tres miembros, en cada uno de los cuales se repite por tercera vez bara: creó, pues, Dios, al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Viene ahora la bendición del género humano: Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla: mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra. Se trata de la bendición nupcial dada a todo el género humano, de esa fuerza divina que conserva el género humano mediante la generación[17].

Al hombre se le asigna el alimento: obsérvese que se trata de un régimen vegetariano. Tanto esta como la siguiente alusión al alimento establecen un paralelismo entre la tercera obra y el destino que se le da. Se trata de una época dorada[18] en la que los animales y los hombres viven en paz, alimentándose de plantas. Sería como el signo de esta primera alianza entre Dios y los hombres[19].

La narración termina con la forma acostumbrada: Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien, esta última variante, muy bien, es muy significativa y quiere destacar la creación del hombre.

Conclusión: el séptimo día (2,1-3)

Concluyéronse, pues,  los cielo y la tierra y todo su aparato: esta última palabra indica ciertamente la ornamentación de los espacios celestes y terrestres, pero quiere poner en evidencia que se trata de algo que se mueve dentro de ellos, que se desliza, vuela, se arrastra o camina.

Y dio por concluida Dios en el séptimo[20] día la labor que había hechoceso el día séptimo… bendijo Dios el día séptimo… Por tres veces se repite el día séptimo dándole así más énfasis. Y lo santificó (el día séptimo), es decir, lo distinguió de los demás días, dándole un destino sagrado. No se propone aquí explícitamente la ley del descanso festivo[21], pero se indica el fundamento de la misma.

Nota redaccional (2,4a)

Estos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. Con el empleo de esta frase se desmitifica la creación, que es el comienzo de la historia y no, como en Sumer y Egipto, una serie de generaciones divinas. El Génesis está dividido en 10 toledot [22], la primera de las cuales es esta.

Para una correcta interpretación

Conviene mirar lo que ya dijimos en el post: Creación del mundo y del hombre

Para una correcta interpretación debemos tener claro cual es el contenido doctrinal y cuales son los elementos artísticos.

El género literario religioso de este relato

  1. El relato de la creación es una narración religiosa que indaga acerca del sentido del universo y de la historia. Pero ¿qué tipo de lenguaje religioso se utiliza? Se trata de una plegaria que pretende hacernos descubrir la presencia de Dios en los entresijos del mundo y una vez descubierto el plan utilicemos este proyecto de Dios para transformar la sociedad a su imagen y semejanza.
  2. La primera letra del abecedario hebreo es la aleph y la segunda letra es beth. Cuando Dios habla a su pueblo comienza con aleph y cuando el hombre habla con Dios comienza con beth. El lector hebreo al ver que la primera palabra bereshit (al principio) comenzaba con beth entendía que se trataba de una plegaria. El orante al convertir el relato de la oración en una plegaria percibía la huella de Dios en el mundo y a la vez pedía fuerza para hacer las cosas según el proyecto de Dios a imagen y semejanza del creador (Cf. Adad)
  3. Además ocurre que al aparecer la palabra Dios 35 veces le lleva a pensar que es 7×5 = el 5 es el Pentateuco, el núcleo sagrado de la Biblia y el 7 es la plenitud: la palabra Dios aparece 35 porque Dios palpita en el hondón de cada cosa y de cada persona, de toda la creación para llevarla a la plenitud.
  4. Así convertían esta primera página de la Biblia en la contemplación de la presencia de Dios en el corazón del mundo y también adquirían el compromiso de construir la sociedad según el proyecto divino. Un proyecto que exige dos grandes criterios:
    1. el cumplimiento de los Mandamientos: El relato alude a los Diez mandamientos por medio de las diez órdenes que Dios da.
    2. la decisión personal de cumplir el proyecto conjuntamente: Hagamos (Yo y vosotros) a los hombres a nuestra imagen y semejanza (construyamos un lugar de plenitud de vida: hagamos el reino de Dios)

Elemento doctrinal:

  • 1)      Dios existe antes del mundo e independientemente de él.
  • 2)      El mundo ha sido creado íntegramente por Dios. No es una parte de Dios, ni nada creado es divino en sí.
  • 3)      Monoteísmo.
  • 4)      Omnipotencia creadora de Dios: basta una orden y sin esfuerzo.
  • 5)      Omnisciencia o Sabiduría divina, manifestada en el orden de la creación.
  • 6)      Bondad de la creación, todas las criaturas son buenas en cuanto que obedecen al plan original de Dios.
  • 7)      El hombre es la más sublime de las criaturas visibles, en el reside una semejanza con Dios que le hace ser imagen viviente de la divinidad.
  • 8)      Por eso el hombre es el soberano de la tierra y de lo que contiene.
  • 9)      La distinción de los sexos es obra de Dios y la generación es el cumplimiento de un designio establecido por Dios para la multiplicación de los seres humanos
  • 10)  Todas las criaturas están creadas al llegar el hombre, parece como si los mimos astros estuvieran al servicio del hombre.
  • 11)   La acción creadora de Dios y su descanso, en cuanto que ha tenido en el tiempo un efecto de cierta duración, deben ser el modelo sublime del trabajo del hombre así como del descanso humano.
  • 12)   La creación es el comienzo de la historia de la salvación: Cf. Gen 3,14-15.

Elementos artísticos:

  • 1)      La concepción ideal del mundo físico.
  • 2)      La disposición esquemática de las ocho obras.
  • 3)      La mención de los seis días más el séptimo. Tiene la finalidad de enseñar el fundamento de la semana, los seis días laborales y el día festivo[23].
  • 4)      Los antropomorfismos que aparecen: dijo Dios.. vio… llamó… bendijo…

[1] El artificio consiste:

1)       En que tras una introducción (1,1s) y seguido de una conclusión (2,1-4b), es presentado en ocho cuadros, al modo de estrofas o estancias, que cada uno describe una obra de la creación en términos similares a los otros cuadros. La narración de cada obra consta de una parte fija y una variable que narra la obra peculiar de cada cuadro. Pero aun esta parte variable se subdivide dentro de cada cuadro en dos tiempos: orden y realización de la misma, de modo que la realización repite casi los mismos términos que la orden. El efecto final parece que es resaltar en gran manera la última obra, que se hace más perceptible por la diferencia de lenguaje a que el oído se había ido acostumbrando tras la lectura de las siete obras precedentes.

2)       Además esta la disposición de 4 obras de creación de espacios y cuatro de creación de adornos que son adscritos a los espacios precedentes. Las obras se reclaman en el siguiente orden: I-V; II-VI; III-VII, IV-VIII; la última correspondencia no es perfecta por tratarse del hombre algo totalmente nuevo y extraordinario.

3)       Finalmente está la distribución de las ocho obras en seis días, una por cada día, pero dos en el tercer día y paralelamente, otras dos en el sexto. El séptimo se encuentra en la conclusión

[2] Veamos un ejemplo tomado de Isaías. El profeta recuerda la cautividad en Babilonia y habla al pueblo en nombre de Dios: Así dice el Señor, vuestro libertador, el Santo de Israel: Por amor a vosotros envié una expedición a Babilonia y arranqué los cerrojos de las puertas (…) Yo soy el Señor, vuestro Santo, el Creador de Israel, vuestro Rey (Is 43,14-15). Cuando el Señor dice que Él es el creador de Israel lo dice en paralelo con vuestro libertador. El Señor crea a Israel cuando le libera de las garras de babilonia (por mediación de rey Ciro (Is 41,1-5)). La palabra crear debe entenderse aquí como liberar. El Señor otorga un sentido nuevo a la vida de su pueblo: la nación deportada se convierte en un pueblo libre.

[3] La lengua hebrea no tenía otra posibilidad para expresar la idea del universo y, por otra parte, el binomio cielo-tierra se encuentra ad modum unius en los documentos sumerios y babilónico. Así se puede comprender, sin contradicción alguna, cómo en este cielo-tierra se distinguirá en el v.8 una parte que será llamada cielo y en el v. 10 otra parte que se llamará tierra.

[4] La expresión tohu wabohu es una endíadis que, evidentemente, busca la asonancia y expresa la idea fundamental del vacío, por lo que la Vg traduce inanis et vacua. Recuérdese que la VL, siguiendo a los LXX, tradujo invisibilis et incomposita, lo cual  creó grandes dificultades a la exégesis de San Agustín.

[5] La segunda sólo en Jer 4,23 (con tohú) y en Is 34,11. Como en algunos casos el sentido de tohu se aproxima al de nada (Is 41,29; 44,9; 49,4), algunos opinan que aquí no se habla de un estado provisional (que nosotros llamamos con la palabra griega caos) que viene inmediatamente después de la primera creación, sino del punto de partida de la creación misma, en el que los elementos que luego existirán son descritos de suerte que se signifique su no existencia.

[6] Cf. Gen 7,11; 8,2; 49,25; Dt 8,7; 33,13.

[7] Las palabras Caos (Tohu), confusión o vacío (bohu) y Abismo (Tehom), pocas veces usadas juntas en el AT también tienen un sentido de alejamiento de Dios e idolatría por parte de Israel. Por ejemplo la palabra Caos (tohu) es asociada en 1 Sm 12,21 directamente a la idolatría: no os apartéis del Señor, para seguir a los ídolos (tohu), que de nada sirven, porque son dioses vacíos (tohu); Isaías utiliza tohu para fustigar a los ídolos y a sus adoradores: viento y vacío son sus estatuas (tohu) (Is 41,29); los que fabrican ídolos son inútiles (tohu) (Is 44,9). El vocablo vacío o confusión (bohu) aparece solo 3 veces en el AT y siempre asociado a caos (tohu) (Gn 1,2; Is 34,11 y Jr 4,23). ¿Qué significado tiene esta asociación de palabras? Quizás sea en Jeremías donde aparezca más claro: Jeremías exige la conversión (Jr 4,1.8.14) de un pueblo que es descrito como incapaz de hacer el bien (Jr 4,22) en un mundo caótico y vacío (4,23), sin luz (4,23), sin hombres (4,25), sin aves del cielo (4,25). Estas imágenes manifiestan la situación de Israel alejada de Dios (vemos la semejanza con la descripción del universo antes de la creación. Por último el término abismo (tehom) representa el gran depósito de agua situado bajo la tierra (Pr 8,24). Pero a la vez, expresa el poder del mal tal como se describe en el diluvio: era el año seiscientos de la vida de Noe… cuando reventaron las fuentes del abismo (tehom) … y fueron aniquilados todos los seres que había sobre la faz de la tierra (Gn 7,11-24). El diluvio fue la consecuencia del pecado de la humanidad (Gn 6,12-13); pero la aniquilación no fue completa un grupo fue protegido y salvado por Dios (Gn 7,1).

Podemos concluir que con estas tres palabras se puede estar refiriendo el texto también al alejamiento de Israel respecto de Dios. El autor sagrado puede estar contemplando a Jerusalén como una ciudad marginal del imperio persa y sus habitantes abandonado la fe para medrar entregándose a los falsos dioses, pero Dios es más fuerte que el poder de la muerte: el espíritu de dios aleteaba sobre las aguas (Gn 1,2): Dios no abandonará a Jerusalén. La palabra aletear aparece tres veces en el AT (Gn 1,2; Dt 32,11 y Jr 23,9) y es sinónimo de proteger y cuidar; Moisés describe como Dios protegió a su pueblo con la imagen del águila que aletea sobre sus polluelos: el Señor abrazó y cuidó a su pueblo, lo guardó como a la niña de sus ojos: cómo el águila que incita a su nidada y aletea sobre sus polluelos (Dt 32,10-11). El mundo a pesar de su pecado cuenta con el auxilio de Dios, pero la decisión de abandonarnos en las buenas manos de Dios y dejarnos llevar por Él depende de nosotros: Dios es bueno y nos acompaña pero no suple nuestra libertad.

[8] La luz de suyo no está vinculada al sol. Así Job 38,12s, 19s, describe la luz como reunida en almacenes celestiales, de donde es emitida al principio del día. Por tanto esta luz puede ser considerada como distinta de los cuerpos mismos cuya creación se narra en los vv.1,14-19.

[9] Se trata de un antropomorfismo que debe en clave del antiguo Oriente: el nombre representa la esencia de la cosa; por eso imponer un nombre significa ejercer una soberanía o dominio (cf. 2 Re 24,17) y al mismo tiempo, tratándose del primer nombre que recibe una cosa creada es determinar su esencia. Este

[10] Cf. Ex 12,18; Lev 23,32; Num 13,19.

[11] En hebreo raquía significa algo así como una lámina. Es concebido pues como una lámina que tiene por encima las aguas superiores, las que se precipitan a veces sobre la tierra en forma de lluvia (cg. Gen 7,11s). Parece, como si en la masa de aguas se formase primero una lámina, la cual luego levantándose elevó consigo las aguas que estaban sobre ella.

[12] Igual ocurre en el v.1,20 cuando se habla de que las aguas producen el bullir de seres vivientes de los que se dice explícitamente que han sido creados por Dios.

[13] Al respecto leemos en Gen 2,19: Y Yahvéh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo.

[14] Así lo indica claramente el término hebreo behema empleado.

[15] Hagamos … a nuestra… sólo aparece aquí y en Gen 3,22, 11,7 e Is 6,8, en todos estos casos se trata de un plural deliberativo, que trata de expresar el hecho psicológico de una persona que en el momento de tomar una decisión se desdobla en dos, una aconsejando y otra que recibe el consejo o exhortación. Otra explicación es el plural mayestático que antiguamente empleaban las personas importantes. Muchos padres de la Iglesia han interpretado que tras este término hagamos se percibe la presencia de la Santísima Trinidad. Pero también puede ser que por medio del autor inspirado Dios quiera dirigirse al lector (nosotros) y hacernos su propuesta: “Hagamos a los hombres“, es como si dijera Hagamos (entre Yo y vosotros) un hombre pleno, una sociedad plenamente humanizada. Nos ofrece su ayuda para construir con Él (danos hoy nuestro pan…, hágase tu voluntad) el Reino de Dios. El hombre es pero no esta hecho: es una posibilidad de proyecto. Este poder hacerse del hombre es prueba de su libertad: significa que el hombre TIENE LA VIDA EN SUS MANOS.

[16] Cf. Gen 9,6. ¿En que consiste aquí la relación de semejanza? La explicación más sencilla es la de ver en ella la naturaleza espiritual del hombre, para definir la cual no tenían los antiguos un término filosófico elaborado. La semejanza con Dios es algo que hay en el hombre, por lo que este es superior a los animales, tiene derecho a dominarlos y a diferencia de ellos, tiene derecho a la inviolabilidad de su propia vida. Así continúa: para que domine sobre los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Dominar significa propiamente cuidar, procurar que la creación continúe siendo muy buena. Así mismo el termino empleado en la bendición: someter la tierra implica más bien la idea de velar, es decir se indica la idea de estar por encima de la tierra, de poder liberarse del dominio de las cosas, El hombre es señor de las cosas.

[17] Conviene dejar claro que el género literario del texto descarta que se trate de un mandato positivo que afecte a todos los hombres individualmente.

[18] La ausencia del mal moral queda así formulada con la ausencia de mal físico, como en la simbólica descripción de Is 11,6s: El lobo habitará con el cordero… y el león comerá heno como el buey.

[19] Veremos en Gen 9,3 como la alianza con Noé tiene otro signo alimenticio: ya si se comerá carne.

[20] Quiere decirse que el mundo había sido terminado ya el día sexto, pero no estaba agotada la potencia cradora de Dios, y fue el día séptimo cuando decidió Dios no crear ya más

[21] Cf. Ex 20,10.

[22] Estos fueron los orígenes o estas son las generaciones: elleh toledot. Estas 10 divisiones constituyen la columna vertebral del Génesis. Estas divisiones tienen carácter restrictivo y son:

  • 1)       1,1-2,4: eliminada la creación se sigue con la historia de Adán y Eva y sus hijos
  • 2)       2,4-4: eliminado Caín con su descendencia (c.4)
  • 3)        se sigue con Set (5,1)
  • 4)        Al quedar sólo Noé con tres hijos, se concluye con una toledot (generación) relativa a Jafet y Cam (10,1)
  • 5)       10,1-11,10: se continúa con la descendencia de Sem hasta Abraham.
  • 6)       11,10-19,38: eliminada la parentela de Lot (19,30-38),
  • 7)       de  Nahor (22,20-24)
  • 8)       y luego Ismael (25,12-18; cf. 25,1-6),
  • 9)       queda Isaac (25,19). Entran así en escena Jacob y Esaú, hasta que también este último con toda su descendencia (c.36) sale del horizonte de la narración
  • 10)    la cual se restringe ya exclusivamente a los hijos de Jacob (37,2).

[23] Además está atestiguada, tanto en Babilonia como en Ugarit, como un procedimiento literario apto para poner de relieve la prolongación de una situación y también la repetición de una acción, hasta que, el séptimo día, la situación cambia o la acción cesa. Un sistema similar encontramos en la serie de los sietes sellos, etc., en Ap 6-16; el séptimo objeto de cada serie sirve para introducir una nueva situación.

6 comentarios en “La creación en los seis días (Gen 1,1-2,4a)”

  1. Me parece un material excelente y accesible para el conocimiento de los orígenes, en las Sagradas Escrituras. Gracias por este aporte tan útil para la formación bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s