El Protoisaías (1-39), el Deuteroisaías (40-55) y el Tritoisaías (56-66)

el profeta Isaías. Capilla Sixtina

A comienzos del siglo III a.C. el libro de Isaías, con sus sesenta y seis capítulos, constituía ya un todo atribuido a un mismo profeta del siglo VIII.

  • Así lo atestigua el Ecl 48,22-25, según el cual, Isaías, consejero de Ezequías, es el autor de la consolación para los afligidos de Sión (clara alusión a los capítulos 40-66): Ecl 48,22 Porque Ezequías hizo lo que es grato al Señor, y se mantuvo firme en los caminos de su padre David, como le había recomendado el profeta Isaías, grande y fiel en sus visiones. 23 En sus días el sol retrocedió, y prolongó la vida al rey. 24 Con espíritu poderoso vio el futuro y consoló a los afligidos de Sión. 25 Anunció el porvenir hasta el punto final, y lo secreto antes de que sucediera.
  • También los LXX, hacia el año 250 a.C., poseían un corpus isaiano completo, bien definido y ordenado.
  • Por otro laso, los dos rollos de Isaías que se encontraron en Qumran en 1947, en la primera gruta (1QIsa, 1QIsb), son en su conjunto idénticos al texto que tenían en sus manos los LXX.
  • Los autores del NT citan indiferentemente las diversas partes del libro bajo el nombre de Isaías (Mt 3,3; 8,17; 12,17-21; Lc 4,17, etc.)
  • Los Padres y los exegetas antiguos no pensaron en distinción alguna de autores.

Esta tradición literaria hebreo-cristiana se mantiene -salvo algunas excepciones de autores hebreos de los ss. XVI y XVII-, hasta que casi a finales del s. XVIII, aplicando el método histórico-crítico a los libros sagrados, algunos estudiosos modernos, inicialmente sólo acatólicos, llegaron a la división del libro de Isaías en dos partes:

  • Protoisaías (cc. 1-39) y
  • Deuteroisaías (cc. 40-66). Más tarde el Deuteroisaías fue subdividido a su vez en:
    • Deuteroisaías (cc.40-55) y
    • Tritoisaías (cc. 56-66), atribuyéndolos a autores posteriores al s. VII.

Hoy, incluso entre los católicos es corriente la distinción de autores. Pero no hay que olvidar los vínculos literarios y conceptuales que dan cierta unidad a los sesenta y seis capítulos:

  • 1) la expresión típica Santo de Israel (cfr. Is 1,4; 5,19.24; 30,11-15; 31,1; 41,14; 43,3; 45,11; 47,4; 48,17; 49,7; 60,14);
  • 2) las imágenes de los ojos cerrados (cfr. Is 6,10; 29,10.18; 42,7.19; 44,18) y de la escoria (cfr. Is 1,22; 48,10);
  • 3) los temas de la transcendencia de Dios, de la fe, de la pobreza y del Resto de Israel;
  • 4) el característico clima de esperanza mesiánica y escatológicas, que ha hecho de Isaías el clásico autor de la esperanza.

Por tanto, aún admitiendo autores de distintas épocas, hay que reconocer que fueron discípulos espirituales del gran Isaías, cuya herencia conservaron, aplicando su pensamiento a las diversas circunstancias históricas y esforzándose por imitar su inspiración poética.

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