El mensaje del profeta Isaías

No es fácil resumir todo el pensamiento y lo esencial del mensaje de Isaías. En todo caso podríamos decir que es el gran profeta de la santidad de Dios, de la fe y del Mesías glorioso. A continuación te pongo algunos puntos esenciales de su mensaje:

El Dios santo ha elegido a Israel. Como base de toda la visión teológica de Isaías tenemos una excelsa concepción de Dios. En la visión inicial Isaías pudo contemplar la sublime potencia del único Dios verdadero (Is 6,1), la absoluta santidad y la gloria universal de Yahvé (6,4). El título divino que con mayor frecuencia aparece en la profecía es el Santo de Israel. La santidad implica, ante todo, la trascendencia de Dios. Incluye también la idea de inmunidad de toda mancha e imperfección y, por eso, el ser fuente del orden moral, cuya observancia exige a los hombres.

Yahvé mantiene estrechas relaciones con Israel, elegido como pueblo especial entre todas las naciones (1,2; 26,4). El es el Poderoso de Israel (1,24), su Roca (17,10; 26,4), su viñador solícito (5,1-6), su luz (10,17), el padre de su pueblo (1,2). Isaías no usa la palabra alianza, pero concibe la relación de Dios con el pueblo como la de un esposo o la de un amante (5,1s). Los israelitas son sus hijos (1,2s). Como Santo de Israel, Dios impone obligaciones morales a. su pueblo: la práctica de la justicia social y el culto sincero (1,10-20).

El plan divino. Una nota característica de la teología isaiana es la existencia de un plan según el cual Dios gobierna el curso de los acontecimientos históricos y los dirige hacia un término preestablecido. Esto es fruto de la sabiduría y de la misteriosa providencia divina. La fase preliminar del plan de que hablamos comprende el juicio divino sobre los pecados de los individuos, de Israel y de las naciones paganas. El pecado asume el aspecto concreto de incredulidad y de orgullo. Por ejemplo, la vanidad de las mujeres (3,16), la indiferencia para con la religión (5,19), la prudencia humana de los sabios (5,21) no son sino expresiones de un fundamental desprecio de Yahvé. La confianza que el rey y el pueblo depositan en las riquezas (2,7), en las fortificaciones (7,3; 22,5-11), en los armamentos (2,7; 22,9s; 31,1), en las alianzas con los extranjeros (30,1) y en la ayuda de las grandes potencias (28,15; 30,2) es una manifestación de la desconfianza para con Dios. También los pueblos paganos como Aram (7,6.16), Asiria (10,9.13), Tiro (23,4) y Babilonia (c.13 y 24-27) se manchan con esta culpa.

El orgullo y otras culpas. Castigo. El orgullo es la causa del castigo divino. Los pecados personales se castigan con privación de los bienes (3,18-23; 4,1), hambre, sed y cautividad (5,13). El estado de Judá es castigado con la anarquía (3,5-7), la devastación (7,15-25), la invasión enemiga (18,5-8) y el asedio y el abandono de Jerusalén (29,3s; 31,4; 32,14).

La fe. El juicio conduce a la segunda fase del plan divino, que consiste en la salvación. En efecto, en los diversos juicios sobrevive una parte del pueblo, que hereda las promesas divinas: es el sagrado Resto. Son los discípulos del profeta, que se aprietan en tomo a él (18,16); son los que durante la opresión asiria se apoyan en Yahvé (10,20); son los humildes del pueblo que ponen su confianza en el Señor (30,18; 33,2). La nota característica del Resto es la fe, la actitud positiva fundamental del hombre ante el plan divino (7,9; 28,16). Esta fe implica un completo abandono en Dios, que dirige la historia, aceptación de los oráculos divinos y esperar la salvación únicamente de Dios (8,17; 25,9; 30,18). Isaías propugno para. el estado de Judá una política que fuera también de fe (7,9; 28,16).

El reino de Dios. La fe hace posible participar en la salvación. Esta se concibe como un reino de justicia y de paz (9,4.8), de libertad (9,3), de luz y de alegría (9,1-2). Yahvé instruirá a su pueblo (30,20) y bendecirá la tierra, los frutos, el ganado. Se curarán las llagas del pueblo (30,24s; 32). Rey y príncipes gobernarán con justicia (31,1s). En este nuevo reino Jerusalén tendrá una especial preeminencia, será santa (1,27), estará llena del conocimiento de Yahvé (33,6) y la gloria divina, como un río, la protegerá de todos los enemigos (32,21).

El Mesías davídico. La salvación es obra de un lugarteniente divino, el futuro rey ideal. Descendiente de la dinastía davídica, es la piedra angular sobre la que se yergue el edificio divino (28,16-17). Nacido como signo de gracia para su tierra (7,14; 8,8), está lleno del espíritu de Dios (11,2), compendia en sí mismo todas las virtudes de los grandes de su pueblo (9,5) y hace reinar la paz y la justicia sobre la tierra, restaurando la amistad y la armonía (11,6-9). Toda la tierra estará llena del conocimiento de Dios (1,9s) y todos los pueblos acudirán a instruirse en la ley, que se enseriará en Jerusalén (2,2s).

Isaías es considerado en la historia de la revelación como el gran profeta de la santidad de Dios, de la fe y del Mesías glorioso.

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3 comentarios en “El mensaje del profeta Isaías”

  1. x f querido hermano quiero saber de la biblia enviem lo que usted pueda para poder estudiar y saber acerca de los profetas y de nuevo testamento y como del antiguo testamento gracias hermano que DIOS te bendiga en su ministerio yo jose

  2. Me encanta saber del Profeta Isaias y de su gran entrega a Dios. Se que muchos leemos este menzaje pero pocos nos atrevemos a responderle a Dios. He leido este menzaje en este ultimo Domingo de Ciclo A. Me encanta saber de este menzaje justamente antes del Adviento. Dios bendiga quien escribio y se tomo el tiempo de esta labor. Rene Hernandez, Los Angeles, CA

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