El banquete sobre Sión (Is 25,6-8)

Este texto es uno de las más conocidos del Apocalipsis isaiano, por la riqueza doctrinal que ofrece. Se trata de un oráculo profético, y está situado entre dos himnos, el primero de los cuales ilustra la destrucción de una misteriosa ciudad enemiga (Is 25, 1-5) y el segundo es un cántico de acción de gracias a la realeza de Yahvé por parte de Israel, con la mención de la derrota de Moab (Is 25,9-12).

Desde el punto de vista de su contenido, este párrafo contrasta con el pasaje 25,1-5, en el que se describe con evidente complacencia el derrumbamiento de la ciudad enemiga, considerada como la tirana del pueblo de Israel, mientras se salvan los fieles de Yahvé, miserables y oprimidos. Por el contrario, en Is 25,6-8, se presenta claramente una perspectiva salvífica universal, aun cuando no falte una explícita alusión al pueblo elegido (v.8; que a su vez evoca a Is 24,21-23, donde se describe la realeza de Yahvé sobre el monte Sión).

Efectivamente, el banquete parece ser una teofanía del poder regio de Yahvé. Descrito el suntuoso convite que Yahvé prepara sobre Sión para todos los pueblos (6), se anuncia la eliminación de todo luto y dolor (7): Yahvé… quitará el oprobio de su Pueblo, incluso la muerte (v. 8).

6 Hará Yahvé Sebaot
a todos los pueblos en este monte
un convite de manjares frescos, convite de buenos vinos:
manjares de tuétanos, vinos depurados;
7 consumirá en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos
y la cobertura que cubre a todas las gentes;
8 consumirá a la Muerte definitivamente.
Enjugará el Señor Yahvé
las lágrimas de todos los rostros,
y quitará el oprobio de su pueblo
de sobre toda la tierra,
porque Yahvé ha hablado.

El espléndido convite (6)

6 Hará Yahvé Sebaot
a todos los pueblos en este monte
un convite de manjares frescos, convite de buenos vinos:
manjares de tuétanos, vinos depurados;

El profeta anuncia solemnemente, en forma de oráculo y con estilo típicamente profético, la preparación del banquete divino sobre Sión. Esta imagen de un banquete está presente en la literatura cananea preisraelítica. Pero aquí es el mismo Yahvé quien lo prepara. El título: Yahvé Sebaot, pone de relieve el dominio universal de Yahvé (Is 24, 33). Se recoge de 25,1-5 y se desarrolla el concepto de realeza divina, cuyo centro es Sión: en este monte. Se presenta todo como una ceremonia de entronización de Yahvé (para la analogía con los banquetes regios cfr. 1 Sam 14,14s; 1 Re 1,9.25). También sirve de trasfondo textual la idea del convite con que terminaba el sacrificio de acción de gracias. Efectivamente vemos a Yahvé preparar a sus huéspedes una espléndida participación en el sacrificio de acción de gracias en señal de alegría y perfecta comunión (cfr. Gen 31,54; Ex 18,12; 1 Sam 9,12.16; Am 2,8; Os 8,13. La relación existente entre el banquete y la alegría es clara en Dt 12,7.18; 14,23; 15,20; 27,7).

En el banquete real toman parte todos los pueblos. Esto hace suponer que tales pueblos han reconocido la supremacía de Yahvé. Una nota característica del banquete es lo exquisito y abundante de los manjares. Se destacan los manjares y los vinos, que son los componentes principales de los banquetes orientales. De tuétanos: se refiere a las partes grasas y mejores de los animales ofrecidos en los sacrificios, partes reservadas a la divinidad y que son quemadas (cfr. Lev 3,3-16; 7,25). Vinos depurados: es decir que se han dejado en reposo durante largo tiempo, sin trasvasar (cfr. Sal 75,9; Sof 1,12), lo cual equivale a un vino viejo, fuerte y delicioso.

Esta abundancia y exquisitez del banquete simboliza la plenitud de los bienes celestes y la alegría de la comunión divina en una época renovada de la humanidad. En el antiguo Oriente y en el AT, el banquete, en el ámbito de la vida religiosa, es signo de la amistad y de la protección divina, así como también de la bienaventuranza celestial(cfr. Sal 23,5; 36,9; 63,6; Is 55,1; 65,13). Esta concepción sigue vigente en el NT (cfr. Mt 22,2-10; Lc 14,14.16-24; Apoc 19,19; 21,1ss).

La remoción del velo (7)

7 consumirá en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos
y la cobertura que cubre a todas las gentes;

El concepto de felicidad divina se expresa ahora de forma negativa al anunciar que todo signo de dolor será borrado de la humanidad renovada. Consumiráel velo, es decir será descorrido con rapidez el velo que cubre a todos los pueblos. Este velo sería el signo de la ignorancia de Dios, es decir, la ceguera espiritual (en este sentido se utiliza también en 2 Cor 3,15: Hasta el día de hoy, siempre que leen a Moisés, un velo les cubre el corazón). También el velo puede se el signo de luto y dolor (cfr. Gen 14,31; 2 Sam 15,30). De hecho, esta última posibilidad armoniza mejor con lo que sigue: cobertura, al guarda paralelismo con velo, parece indicar que la comunión perfecta con Dios (quitar el velo y) simbolizada por el banquete real, implica la desaparición de todo sufrimiento y de todo luto, que puedan afectar a los pueblos. No se podía expresar mejor el cambio total de la condición humana.

La supresión de la muerte (8)

8 consumirá a la Muerte definitivamente.
Enjugará el Señor Yahvé las lágrimas de todos los rostros,
y quitará el oprobio de su pueblo
de sobre toda la tierra,
porque Yahvé ha hablado.

Mediante el anuncio de la eliminación de la muerte: consumirá a la Muerte definitivamente (es decir, la sentencia de muerte quedará cancelada: Gen 3,19; consumirá, devorará a la muerte: el concepto de la supresión de la muerte por engullimiento se encuentra también en el mito ugarítico de la victoria de Baal sobre Mot), el v.8 prolonga la idea del v.7; 8b es una simple repetición de 7bc. La muerte representa el sufrimiento más atroz.

El autor sagrado quiere decir que, en el reino renovado de Yahvé, será eliminado hasta el enemigo más cruel del hombre: la muerte. Se trata de una extraordinaria afirmación y de una cumbre del mensaje escatológico del AT. Este anuncio destaca sobre el fondo de los primeros capítulos del Génesis. Allí se narra cómo la muerte hizo su entrada en el mundo, como consecuencia y castigo de la culpa; en el reino escatológico se restablece la perfecta comunión de los hombres con Dios, se suprime el castigo más trágico para la humanidad: los hombres poseen la inmortalidad feliz. Toda la perícopa 25,6-8, alcanza su vértice con esta frase.

Esta doctrina es preludio de la enseñanza de 1 Cor 15,54 (y de Apoc 21,4). Efectivamente, en 1 Cor 15, 54, se dice que la muerte ha sido devorada por la victoria. La forma pasiva del verbo devorar permite suponer que se está refiriendo a la forma hebrea billa, aquí empleada.

Al éstico que predice la abolición de la muerte sigue la mención de la desaparición de las lágrimas, que menciona también Apoc 21,4: Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.

Dentro del marco de la restauración universal no falta una alusión al pueblo de Israel, liberado de todo oprobio ante todos los pueblos. El banquete divino de los pueblos extranjeros está íntimamente vinculado a la rehabilitación del pueblo elegido.

Me parece que ha quedado así suficientemente expuesta la impresionante de visión universalista del reino divino escatológico que caracteriza a este texto.

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Un comentario en “El banquete sobre Sión (Is 25,6-8)”

  1. Casi desesperado deseaba encontrar un comentario distinto a éste maravilloso pero complejo oráculo de Isaías, Gracias; lo he encontrado.

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