Composición del Libro de Jeremías

El libro de Jeremías es el más largo de los proféticos y el que mayores cuestiones ha suscitado tanto de orden histórico, como se ha puesto antes de relieve, como de orden crítico. Es también uno de los más estudiados en la historia de la exégesis. A continuación se exponen los datos más importantes en torno a la composición del libro.

Consta el libro de grandes secciones poéticas junto con otras escritas en prosa; este dato ha llamado siempre la atención, aunque no llegó a plantear dudas de autenticidad hasta finales del siglo XIX. Bernard Duhm fue el primero que en 1901 distinguió tres fuentes del libro:

  • a) los poemas, que atribuye al propio Jeremías (280 vv.),
  • b) los relatos biográficos, escritos por el fiel secretario Baruc (220 vv.)
  • c) y los “suplementos”, añadidos por una mano posterior (850 vv.).

Como se ve, se considera que dos terceras partes del libro son posteriores al profeta. Sigmund Mowinckel en su monografía de 1914, reelaborada por Rudolf en 1946, reorganizó la hipótesis anterior dividiendo el libro en cuatro grupos de textos o de tradiciones que designa con las primeras cuatro letras del alfabeto:

  • a) Textos o fuente A: los oráculos en poesía que se encuentran en Jer 1-25. Son del propio profeta ( ipsissima verba Jeremiae ), escritos a mediados del siglo VI;
  • b) Textos o fuente B: relatos biográficos en prosa, redactados en tercera persona que suelen comenzar indicando lugar y fecha del acontecimiento. Escritos a finales del siglo VI: Jer 19,1-20,6; 26-44.
  • c) Textos o fuente C: toda una serie de oráculos en prosa o verso que no pertenecen a las fuentes anteriores. Los considera escritos por la escuela deuteronomista en el siglo V. Son los que mayor dificultad plantean a los intérpretes actuales.
  • d) Textos o fuente D: oráculos de restauración, que atribuye a un autor más tardío, cuya fecha es difícil determinar.

Los caps. 46-52 (oráculos contra las naciones) forman un apéndice posterior. La redacción definitiva del libro habría sido hecha hacia finales del siglo V. La hipótesis welhausiana ha sido aceptada con más o menos variantes por los exegetas hasta nuestros días. Las matizaciones van en orden a establecer la relación entre la tradición poética (textos A) y la tradición en prosa (textos B y C). Así, por ejemplo, Nicholson y Thiel consideran que los textos en prosa son una ctualización (relectura) del mensaje de jeremías a las circunstancias diversas, concretamente del exilio y del postexilio.

En cambio, otros muchos (Cornill, Weiser, Miller) aceptan la historicidad de los relatos en prosa, atribuyéndolos a Jeremías. Weipert y Holladay, dan un paso más y consideran que la prosa de Jeremías es el primer modelo de la historia deuteronomista: esta escuela nacería en el propio profeta. Por su parte John Bright intenta demostrar que la prosa de Jeremías es distinta de la deuteronomista y que tiene más semejanza con la prosa del siglo VII que con la historiografía deuteronomista.

En suma, la historia de la composición del libro de Jeremías no ha logrado describirse con satisfacción para todos; parece claro que hay diversas fuentes y una coincidencia notable con la doctrina deuteronomista en muchos textos. Pero estos problemas críticos no pueden paralizar la comprensión del libro, tal como ha llegado en el canon.

2 comentarios en “Composición del Libro de Jeremías”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s