La nación rebelde (Jer 2,1-19)

El capítulo 2 de Jeremías es paradigmático sobre entender su predicación. Además al estar al comienzo del libro (al modo de obertura) tiene también interés teológico porque trata sobre la infidelidad de Israel. Analizaremos solo hasta el v.19.

2,1 Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: 2 Ve
y grita a los oídos de Jerusalén:
Así dice Yahvé:
De ti recuerdo tu cariño juvenil,
el amor de tu noviazgo;
aquel seguirme tú por el desierto,
por la tierra no sembrada.
3 Consagrado a Yahvé estaba Israel,
primicias de su cosecha.
“Quienquiera que lo coma, será reo;
mal le sucederá”
-oráculo de Yahvé-.
4 Oíd la palabra de Yahvé, casa de Jacob,
y todas las familias de la casa de Israel.
5 Así dice Yahvé:
¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido,
que se alejaron de mi vera,
y yendo en pos de la Vanidad
se hicieron vanos?
6 En cambio no dijeron: “¿Dónde está Yahvé,
que nos subió desde Egipto,
nos llevó por el desierto,
la estepa y la paramera,
por tierra seca y sombría,
una tierra intransitada
en donde nadie se asienta?”
7 Luego os traje a la tierra del vergel,
para comer sus deliciosos frutos.
Llegasteis y ensuciasteis mi tierra,
y pusisteis mi heredad asquerosa.
8 Los sacerdotes no se decían: “¿Dónde está Yahvé?”;
ni los peritos de la Ley me conocían;
y los pastores se rebelaron contra mí,
y los profetas profetizaban por Baal,
y en pos de los Inútiles andaban.
9 Por eso sigo litigando con vosotros
-oráculo de Yahvé
y hasta con los hijos de vuestros hijos litigaré.
10 Porque, en efecto, pasad a las islas de los Queteos y ved,
enviad a Quedar quien investigue a fondo,
pensadlo bien y ved
si aconteció cosa tal:
11 si las gentes cambiaron de dioses -¡aunque aquéllos no son dioses!-.
Pues mi pueblo ha trocado su Gloria
por el Inútil.
12 Pasmaos, cielos, de ello,
erizaos y cobrad gran espanto
-oráculo de Yahvé-.
13 Doble mal ha hecho mi pueblo:
a mí me dejaron,
manantial de aguas vivas,
para hacerse cisternas,
cisternas agrietadas,
que el agua no retienen.
14 ¿Es un esclavo Israel,
o nació siervo?
Pues ¿cómo es que ha servido de botín?
15 Contra él rugieron leoncillos,
dieron voces
y dejaron su país hecho una desolación,
sus ciudades incendiadas, sin habitantes.
16 Hasta los hijos de Menfis y de Tafnis
te han rapado el cráneo.
17 ¿No te ha sucedido esto
por haber dejado a Yahvé tu Dios
cuando te guiaba en tu camino?
18 Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto
para beber las aguas del Nilo?,
o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asiria
para beber las aguas del Río?
19 Que te enseñe tu propio daño,
que tus apostasías te escarmienten;
reconoce y ve
lo malo y amargo que te resulta
el dejar a Yahvé tu Dios
y no temblar ante mí
-oráculo del Señor Yahvé Sebaot-.

La desposada del desierto (1-3)

2,1 Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: 2 Ve
y grita a los oídos de Jerusalén:
Así dice Yahvé:
De ti recuerdo tu cariño juvenil,
el amor de tu noviazgo;
aquel seguirme tú por el desierto,
por la tierra no sembrada.
3 Consagrado a Yahvé estaba Israel,
primicias
de su cosecha.
Quienquiera que lo coma, será reo;
mal le sucederá”
-oráculo de Yahvé-.

Comienza una larga predicación de penitencia. La primera palabra de Dios es un recuerdo de gran ternura por el que Dios vuelve a proponer a la meditación de todo el pueblo aquel comienzo del vínculo recíproco para después evocar las consecuencias perennes del mismo. Se trata de una meditación histórica: Israel sabe que en su historia hay acontecimientos claves en los que Dios ha ido precisando su relación e Israel debía ir ajustándose para que fuera más auténtica esa relación. Os 2,17 describía la alianza en términos de matrimonio: Jeremías emplea aquí el termino noviazgo. Con el término hesed (cariño juvenil) se indica la riqueza de dotes naturales que provocan el afecto y también la lealtad, fidelidad al vínculo. Aquel seguirme tu: el ir detrás era la actitud de la mujer que expresaba así su sumisión al marido. Por el desierto: se trata de traer a la memoria una historia que necesitaba volver a empezar con las disposiciones de entonces. Aquella fidelidad a Dios permitió al pueblo pasar sin peligro entre sus enemigos porque Israel era cosa sagrada: Consagrado a Yahvé estaba Israel y primicias por eso quien lo coma, será reo, por que las primicias se reservan a Dios. Israel es el pueblo elegido por Dios respecto de todos los demás pueblos.

Una vez evocado todo esto, en el principio del discurso, comienza la acusación o reproche.

El don profanado (4-9)

4 Oíd la palabra de Yahvé, casa de Jacob,
y todas las familias de la casa de Israel.
5 Así dice Yahvé:
¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido,
que se alejaron de mi vera,
y yendo en pos de la Vanidad
se hicieron vanos?
6 En cambio no dijeron: “¿Dónde está Yahvé,
que nos subió desde Egipto,
nos llevó por el desierto,
la estepa y la paramera,
por tierra seca y sombría,
una tierra intransitada
en donde nadie se asienta?”
7 Luego os traje a la tierra del vergel,
para comer sus deliciosos frutos.
Llegasteis y ensuciasteis mi tierra,
y pusisteis
mi heredad asquerosa.
8 Los sacerdotes no se decían: “¿Dónde está Yahvé?”;
ni los peritos de la Ley me conocían;
y los pastores se rebelaron contra mí,
y los profetas profetizaban por Baal,
y en pos de los Inútiles andaban.
9 Por eso sigo litigando con vosotros
-oráculo de Yahvé
y hasta con los hijos de vuestros hijos litigaré.

Es como el negativo del cuadro anterior (vuelven a aparecer términos como yendo en pos de… desierto). Se refiere a vuestros padres porque se trata de lo que lleva ocurriendo ya desde después del desierto: llegasteis y ensuciasteis mi tierra y pusisteis mi heredad asquerosa. La historia de Israel es una historia sobre todo de traiciones: se alejaron de mi vera, yendo en pos de la Vanidad, es decir de los ídolos, que por ser ineficaces (v.8.11) y al confiar en ellos llevarán a Israel de desastre en desastre. No es así Dios, que es un Dios omnipotente que los subió desde Egipto y los llevo por el desierto, de ambas cosas se han olvidado: no dijeron ¿dónde está Yahvé?. No le buscaron (la búsqueda de Dios es un tema típicamente profético: Os 3,5; 5,6.15; 7,10). Este olvido de Dios es grave porque implica olvidar que la tierra de Israel es el don nupcial de Dios (Os 2,7-15). Y por eso han profanado precisamente este don por medio de cultos idolátricos: Mi tierra… mi heredad: aquí está, la gravedad: se trata de una tierra que Dios se ha reservado para él. El v.8 atenúa la responsabilidad general al culpar a los guías de negligencia (esto es original de Os 4,4ss; 5 l; 6,9). Los primeros son los sacerdotes y los peritos de la Ley porque no buscaban a Dios: no se decían ¿Dónde está Yahvé?… no me conocieron, es como si se dedicaron a tareas más interesantes. También se condena a los pastores: es decir al rey y los gobernantes, a los que se acusa de rebeldía; y a los profetas se les acusa de que profecitaban en nombre de Baal, al parecer cayeron en un sincretismo con los cananeos (Jer 5,31; 23,11s; 27,10; 28,15: 29,2.21; Cf. Miq 3,5.11), en el que Yahvé era uno de tantos, el baal propio de Israel. Con guías de este pelaje el pueblo no podía más que caer en la idolatría.

Estas son las acusaciones del litigio que Dios va a emprender con su Pueblo. Ya vimos que la idea del proceso fue original de Os 2,4; 4,1 (y en adelante también la veremos en Is 1,18; 3,13).

La requisitoria de Yahvé (10-13)

10 Porque, en efecto, pasad a las islas de los Queteos y ved,
enviad a Quedar quien investigue a fondo,
pensadlo bien y ved
si aconteció cosa tal:
11 si las gentes cambiaron de dioses -¡aunque aquéllos no son dioses!-.
Pues mi pueblo ha trocado su Gloria
por el Inútil.
12 Pasmaos, cielos, de ello,
erizaos y cobrad gran espanto

-oráculo de Yahvé-.
13 Doble mal ha hecho mi pueblo:
a mí me dejaron,
manantial de aguas vivas,
para hacerse cisternas,
cisternas agrietadas,
que el agua no retienen.

Este párrafo desarrolla formalmente el tema del proceso: formula la acusación (10-11), gravedad de la culpa (12) que se echa en cara (13). La culpa es que son traidores y se invita a Israel a que indague qué otro pueblo (Queteos… Quedar)  ha rechazado a sus dioses. La respuesta es: ninguno, y eso que no son dioses, sólo Israel ha sido capaz de hacer esto: Pues mi Pueblo ha trocado su gloria por el InútilSu Gloria, se dice de la Gloria de Dios, que es la gloria de su pueblo… Es algo tan antinatural que hasta la naturaleza se estremece: Pasmaos cielos, erizaos, cobrad gran espanto. Lo remata todo el v.13 con la imagen del agua en cisternas que además están agrietadas y por lo tanto se quedaran con sed. Aunque la idea de dependencia está ya en Am 8,11, aquí la imagen logra una fuerza tan grande que ya perdurará para siempre (cfr Jer 17,13; Jn 4,10s- 7,37s).

Castigo y obstinación (14-19)

14 ¿Es un esclavo Israel,
o nació siervo?

Pues ¿cómo es que ha servido de botín?
15 Contra él rugieron leoncillos,
dieron voces
y dejaron su país hecho una desolación,
sus ciudades incendiadas, sin habitantes.
16 Hasta los hijos de Menfis y de Tafnis
te han rapado el cráneo.
17 ¿No te ha sucedido esto
por haber dejado a Yahvé tu Dios
cuando te guiaba en tu camino?
18 Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto
para beber las aguas del Nilo?,
o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asiria
para beber las aguas del Río?
19 Que te enseñe tu propio daño,
que tus apostasías te escarmienten;
reconoce y ve
lo malo y amargo que te resulta
el dejar a Yahvé tu Dios
y no temblar ante mí
-oráculo del Señor Yahvé Sebaot-.

Ahora se describe el castigo que ha caído al reo. En tono de doloroso asombro se describe la dureza de los castigos. Hay dos partes: 14-16 (habla de ruina) y 17-19 (indica la causa).

Comienza preguntándose cómo ha podido llegar a eso Israel si no es un esclavo, ninació siervo a quienes se podría maltratar y utilizar; Israel era cosa santa, que nadie se atrevía a tocar, y ahora ha servido de botín a Egipcios (Menfis y Tafnis) y a los asirios (leoncillo).

¿La causa? Por haber dejado a Yahvé tu Dios, al abandonar a su esposo le ha faltado la protección de este. Y entonces ¿por qué siempre la manía de pactar con los extranjeros en busca de nuevos apoyos? ¿Qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto… Asiria… de nuevo el agua: para beber las aguas del Nilo… del Río (Eufrates)?. Pues bien, en su propio fracaso aprenderá Israel (v.19a). Finalmente, en un segundo momento (v.19b) el tono se hace más afectuoso, parece decir al Pueblo me bastaría ahora ver señales de arrepentimiento para que las cosas cambiaran: reconoce y ve... se entrevé una alusión a la conversión. Esperanza que no se produjo en vida del profeta.

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2 comentarios en “La nación rebelde (Jer 2,1-19)”

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