La Nueva Alianza en Jer 31,31-34

9 agosto, 2010

Tras la promesa sobre la nueva realidad que se creará en Palestina viene -separado por una bendición (vv.23-30)- el oráculo sobre la nueva alianza. Es evidente la importancia de este párrafo: estamos muy probablemente ante la cumbre del mensaje de Jeremías, y quizá ante una de las intuiciones más notables de la revelación del AT, mediante la cual el alma de Israel se abre a la plenitud del NT en ansiosa espera (Rom 8,19).

31 Van a llegar días -oráculo de Yahvé- en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; 32 no como la alianza que pacté con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos -oráculo de Yahvé-. 33 Sino que ésta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo de Yahvé-: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34 Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: “Conoced a Yahvé”, pues todos ellos me conocerán, del más chico al más grande -oráculo de Yahvé-, cuando perdone su culpa y de su pecado no vuelva a acordarme.

La promesa (31-32)

31 Van a llegar días -oráculo de Yahvé- en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; 32 no como la alianza que pacté con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos -oráculo de Yahvé-.

Se comienza con una fórmula típica de Jeremías: Van a llegar días -oráculo de Yahvé- … Se refiere a un tiempo indeterminado pero relacionado con los tiempos mesiánicos. Dios promete que va a establecer una Nueva Alianza, en relación con la que estableció en el Sinaí con sus padres. Yahvé pretende rehacer la Alianza con su pueblo. La Alianza Sinaítica ha sido violada: ellos rompieron mi alianza, por lo tanto aquella alianza quedó rota y sobre esas ruinas se establecerá, una alianza nueva. La imagen es de Oseas: Dios volverá a tomar la esposa tras el castigo (Os 2,16-25). ¿En qué sentido será nueva? En el sentido de que la nueva convivencia será sobre bases más íntimas y duraderas.

Características (33)

33 Sino que ésta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo de Yahvé-: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

La característica que se subraya es la interioridad: Yo pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones. Es evidente el contraste con la formulación de la Antigua Alianza, cuyo texto fundamental fue grabado sobre dos tablas de piedra (cfr Ex 31,18s). No se trata de un cambio formal, de cambiar el modo en que se comunicará la alianza: de externo a interno, más directo y por tanto más asequible. Se trata de un cambio sustancial que conllevará un cambio en la naturaleza misma de la comunicación: perderá su carácter de imposición (externa) por el de convicción (interna). La norma de acción será considerada como algo personal, propio, de cuya validez uno está convencido. Pero siempre se trata de Ley de Dios… El hombre no caminará ya según sus caminos sino que seguirá la ruta marcada por el Señor: esta es la actitud propia de la criatura con el Creador. Pero por intervención divina, en su interior sentirá entonces la orientación de toda la vida de acuerdo con el plan divino como una elección libre y personal en la que uno realizará su verdadero destino. Se tata también de un destino de comunión con Dios: Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y a partir del momento en que se estipule la Nueva Alianza esto se realizará plenamente (la Antigua Alianza no se verificó) en el sentido de incondicional entrega mutua, después de aquellos días, en el futuro que Dios ha fijado para desarrollar su plan.

Naturaleza de la Alianza (34)

34 Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: “Conoced a Yahvé”, pues todos ellos me conocerán, del más chico al más grande -oráculo de Yahvé-, cuando perdone su culpa y de su pecado no vuelva a acordarme.

Esta renovación de la comunicación o relación entre Dios y su Pueblo consistirá fundamentalmente en un nuevo conocimiento de Dios: todos ellos me conocerán. Conocer a Dios significa sobre todo buscar y cumplir su voluntad (Cf. 2,8; 4,22; 9,2; Os 4,1; 5,4; 6,6). La no necesidad de maestros solo se menciona para poner de relieve la interioridad y el dinamismo de la nueva Ley que otorga la gracia para cumplirla, en contraste con la antigua ley que proporcionaba el conocimiento por la instrucción pero no la fuerza (Rom 3,20; 4,15; 7,7). Con la Nueva Alianza una presencia activa de Dios proporcionará la luz y la fuerza para realizar sus ideales.

El hombre solo podrá conocer verdaderamente a Dios cuando quede curado de sus pecados: cuando [Dios] perdone sus culpas… Solo sanado en su interior y arrancada la raíz de su mal el hombre podrá conocer a Dios. Se trata de algo más que de una amnistía general, se trata de una renovación del hombre. Se trata de una nueva creación del hombre entero, que conlleva la capacidad de vivir con Dios en unión profunda, personal. El último apunte de Jeremías es la personalización de las relaciones con Dios: todos… desde el pequeño al mayor... Se trata de relaciones personalizadas. El diálogo íntimo que el profeta ha mantenido con Dios constituirá la contraseña de la nueva alianza (en Jesús: es el Abba, Padre).

Grandezas y limitaciones

Es evidente la llamativa novedad de semejante perspectiva: se trata de un vino nuevo y generoso que los odres viejos difícilmente pueden contener. Con Jeremías en lugar de una fidelidad esclerótica al pasado tenemos una aventura de futuro. En lugar de una acción del hombre tenemos la intervención renovadora de Dios: quizá en este carácter central de Dios consista la grandeza de la intuición sobrenatural de Jeremías: el haber colocado a Dios al principio, en el centro y al final, presentándole como el creador, el fundamentador de la nueva relación y el objetivo último de la comunión o encuentro personal de amistad.

Sin embargo aún no se dice nada de como se verificará ese encuentro. Habrá que esperar al Siervo de Yahvé y al Hijo del Hombre para que el vino madure; pero sobre todo será necesario esperar a que Dios hecho hombre lo transforme en su sangre para que la visión de Jeremías alcanzará su plenitud.

En el invierno de la historia de Israel un profeta recuerda al pueblo la presencia acompañante de Dios, ese profeta es el almendro que al florecer habla de una Nueva Alianza, una nueva esperanza, una nueva primavera para Israel. La vida triunfa sobre la muerte.

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