Responsabilidad profética (Ez 3,16­-21)

Con anterioridad a Ezequiel ya Elías (1 Re 13,1-8), Isaías (1s 6,8s) y Jeremías (Jer 20,7-18) habían advertido de la responsabilidad que llevaba consigo el ejercicio del ministerio profético. Pero es Ezequiel el único que con términos inequívocos pone de relieve la culpabilidad moral del profeta que, por cansancio, desánimo o vergüenza, dejara de hablar y manifestar la voluntad de Dios. Este pensamiento se ha conservado en tres sitios: Ez 3,16-21, 33,1-6 y 33,7-9. En todos ellos se destaca el papel del profeta como centinela.

Estudiaremos el primero, pero considerando los otros también. El párrafo se articula según cuatro ideas: dos hacen referencia al comportamiento del profeta con los malos (3,18-19) y las otras dos con los justos (3,20-21). Nos encontramos sobre la base de un hábil juridicionismo simétrico.

3,16 Al cabo de los siete días, la palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos: 17 “Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel. Oirás de mi boca la palabra y les advertirás de mi parte. 18 Cuando yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no le adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, a fin de que viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. 19 Si por el contrario adviertes al malvado y él no se aparta de su maldad y de su mala conducta, morirá él por su culpa, pero tú habrás salvado la vida.

20 Cuando el justo se aparte de su justicia para cometer injusticia, yo pondré un obstáculo ante él y morirá; por no haberle advertido tú, morirá él por su pecado y no se recordará la justicia que había practicado, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. 21 Si por el contrario adviertes al justo que no peque, y él no peca, vivirá él por haber sido advertido, y tú habrás salvado tu vida”.

El profeta, vigía de Yahvé (16-17)

3,16 Al cabo de los siete días, la palabra de Yahvé me fue dirigida en estos términos: 17 “Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel. Oirás de mi boca la palabra y les advertirás de mi parte.

Al cabo de siete días Ezequiel recibe el encargo de considerarse como un centinela de la casa de Israel. La relación entre el profeta y Dios queda caracterizada por la palabra sogeh, centinela. Los vigías o centinelas son de máxima importancia en las operaciones militares, pues vigilan los movimientos del enemigo (1 Sam 14,13; 2 Sam 13,34), así como controlan los movimientos de personas sospechosas o de asediantes (2 Sam 18,24-27; 2 Re 9,19-20; Is 52,8). Jeremías fue el primero que aplicó el término a los profetas -pues aunque Labán aplica a Dios la idea de centinela, al igual que hace Jacob en Gen 31,49, es Jeremías el primero en considerar a los profetas como los encargados por Yahvé de hacer las indicaciones necesarias acerca de la proximidad del enemigo (Jer 6,17). Pero será Ezequiel quién verá en el encargo más que un honor un deber grave.

El profeta no es una mera manifestación religiosa es más, porque no puede permanecer indiferente ante lo malo y engañoso que observe. Su responsabilidad es tanto ante Dios que le ha escogido para eso, como ante el pueblo para el que ha sido elegido.

Con Ezequiel el profetismo avanza en la línea del apostolado. Nos encontramos pues con una actitud nueva que se habría de ir formando en el exilio. Se está formando la nueva conciencia de activa responsabilidad religiosa, está surgiendo un movimiento de conquista pacífica, de persuasión y de proselitismo.

Aviso al malvado (18-19)

18 Cuando yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no le adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, a fin de que viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. 19 Si por el contrario adviertes al malvado y él no se aparta de su maldad y de su mala conducta, morirá él por su culpa, pero tú habrás salvado la vida.

El primer deber del centinela es hacer saber el querer de Dios acerca de la conversión de los rasa (singular colectivo: los malvados). Se presupone que hasta los hombres más degenerados pueden convertirse y llegar a ser justos y se le pide que sea capaz de superar el miedo a sufrir un fracaso total, y se le dice: si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, a fin de que viva, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre Yo te pediré cuentas a ti. La relación vida-muerte con bondad-maldad obedece a la tradición del Génesis en el que el pecado es causa de muerte.

El aviso a los justos (20-21)

20 Cuando el justo se aparte de su justicia para cometer injusticia, yo pondré un obstáculo ante él y morirá; por no haberle advertido tú, morirá él por su pecado y no se recordará la justicia que había practicado, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. 21 Si por el contrario adviertes al justo que no peque, y él no peca, vivirá él por haber sido advertido, y tú habrás salvado tu vida”.

Es paralela a la anterior y se trata de la comunicación a los saddtiq (singular colectivo: los justos) de la posibilidad de su perversión sean lo buenos que sean. De nuevo, al igual que en el caso anterior, Ezequiel se adelanta a su tiempo al proponer una salvación individual contra los que pudieran pensar que bastaba ser judío para tener derecho a considerarse justos.

La justicia es un bien personal e interior, que se puede perder si se comete la injusticia, o sea el mal. También para estos habrá castigo, primero un tropiezo y después la muerte. Además debe de anunciar que no se recordará la justicia que había practicado. De este modo no se harán falsas ilusiones ni caerán en un colectivismo orgulloso y estéril; se trata de luchar y ahondar en una religiosidad cada vez más personal y enraizada. De este modo Ezequiel avanza, en el proceso de espiritualización de la religión y del culto iniciado tiempo atrás por los profetas.

5 comentarios en “Responsabilidad profética (Ez 3,16­-21)”

  1. Hace unos 7 años el Señor me dio el llamado de Atalaya para su pueblo, y lo ha confirmado hasta el día de hoy. Me gustaría mucho recibir más información que tenga que ver con el llamado de Profeta amados hermanos, gracias Dios les continúe bendiciendo amén. :-*

  2. Me fascinó el análisis sobre el capítulo 3 del libro de Ezequiel muy asertivo sobretodo aquellos que estamos estudiando al profeta EZEQUIEL, gracias

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