La estructura de la Carta a los Hebreos

Los críticos han hecho notar la cuidada estructura literaria de la carta, donde los aspectos formales van unidos a los del contenido. Hay dos procedimientos que son guía para que la lectura del texto y, por tanto, para la comprensión global de su mensaje: La estructura del anuncio y la estructura en forma de quiasmo. Nosotros seguimos esta división temática:

  • Hb 1,1-4. La apertura de la carta es difícil de olvidar: En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien instituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también el universo… (Hb, 1,1-2). El último versículo de este prólogo, dice: Hb 1,4: “Ha sido hecho tanto más excelente que los ángeles cuanto más les aventaja por el nombre que ha heredado”. Este versículo anuncia los temas de la primera parte que comprende:
  1. Hb 1,5-2,18. La mediación de Jesucristo es superior a la de los ángeles. En esta sección, presenta a Jesucristo con textos del mesianismo regio (Sal 2,7; 2 S 7,14; Sal 45,7-8; Sal 110,1; etc.) mostrando que Jesucristo, el Hijo, es superior a los ángeles. La argumentación central está en Hb 2,6ss, citando Sal 8,5-7, según la versión griega:“¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que te ocupes de él? Le has hecho sólo un poco inferior a los ángeles y le has coronado de gloria y honor. Todo lo has sometido bajo sus pies”. El autor de la carta afirma que el salmo se refiere a Cristo, el Hijo, quien“por un momento” (Hb 2,9) –es decir, en la encarnación–, ha sido hecho menor que los ángeles. El salmo no se ser puede referir ni a los ángeles ni a los demás hombres, porque ni los vemos coronados de gloria y honor, ni se les ha sometido todo. En cambio, Jesucristo experimentó los sufrimientos y la muerte en beneficio de todos llevándolos a lagloria(Hb 2,9-10). Por eso, la mediación de Jesucristo es la perfecta. Veremos ahora como en 2 se explica que el proyecto sacerdotal-mediador del AT era válido, y por eso Jesús lo asume, pero –dirá en 3- al ser su realización ritual insuficiente, era necesario que Jesús realizara el perfecto y definitivo sacrificio sacerdotal.
  2. Hb 3,1-5,10. En esta sección se demuestra la validez del proyecto sacerdotal del AT. Por eso, comienza la argumentación del sacerdocio de Cristo denominándolo ya “Sumo Sacerdote”. El discurso sigue un sentido inverso al anunciado: primero explica que Jesucristo es Sumo Sacerdote fiel, “digno de fe”, en las relaciones con Dios, su Padre (Hb 3,1-4,14): Moisésfue ciertamentefielen toda sucasa comosirviente, para dar testimonio de las cosas que debían anunciarse, pero Cristo lo fue comoHijoal frente de su casa: casa que somos nosotros (Hb 3,5-6). Pero de la misma manera que la casa de Moisés no pudo entrar en el descanso de la casa de Dios por su incredulidad, los cristianos quedan advertidos: “Ya que tenemos un Sumo Sacerdote que ha entrado en los cielos -Jesús, el Hijo de Dios-, mantengamos firme nuestra confesión de fe” (Hb 4,14). Después explica que es Sumo Sacerdote “misericordioso” con los hombres, sus hermanos (Hb 4,15-5,10): “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no puedacompadecersede nuestras debilidades, sino que, de manera semejante a nosotros, ha sido probado en todo, excepto en el pecado” (Hb 4,15). Y el autor lo muestra así: “Todo Sumo Sacerdote, escogido entre los hombres, está constituido en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios…, y puede compadecerse de los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está rodeado de debilidad” (Hb 5,1-2), es decir, ya que conoce por experiencia nuestra situación de debilidad, pues “en los días de su vida en la tierra…, siendo Hijo, aprendió por los padecimientos la obediencia” (Hb 5,8), y además está allí puesto por Dios mismo para ayudarnos, pues Cristo no se apropió la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que se la otorgó el que le dijo: Tú eres mi Hijo…” (Hb 5,5). Ya hemos dicho que aunque el proyecto del AT era válido, su realización era ineficaz y no alcanzará su cumplimiento perfecto más que en Cristo: “Y, (B) llegado a laperfección, (C) se ha hecho causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, (A) ya que fue proclamado por DiosSumo Sacerdote según el orden de Melquisedec (Hb 5,9-10). Se anuncia así el tema central de la carta que viene a continuación.
  3. Hb 5,11-10,39. Ésta es la parte central de la carta: lo es por el tema, pues trata específicamente del valor sin igual y perfecto del sacerdocio y del sacrificio de Cristo. Tras una larga llamada de atención (Heb 5,11-6,20) empieza:
    • (A) Hb 7,1-28. El sacerdocio de Jesucristo no es un sacerdocio al estilo de Aarón: porque es bien sabido que nuestro Señor descendía de Judá, y de aquella tribu Moisés no dijo nada relativo al sacerdocio (Hb 7,14), sino según el orden de Melquisedec, que al no tener ni padre, ni madre, ni genealogía, ni comienzo de días ni fin de vida, es hecho semejante al Hijo de Dios, y permanece sacerdote para siempre (Hb 7,3). El razonamiento escriturístico del autor se apoya en el Salmo 110,1-4: De David. Oráculo del Señor a mi señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies. El Señor extenderá desde Sión el poder de tu cetro: Domina en medio de tus enemigos. Para ti es el principado el día de tu poder, entre esplendores sagrados. Desde el seno, antes de la aurora, como el rocío, te he engendrado. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Es fácil ver que el Salmo se refiere al rey Mesías, hijo de David, pero señor de David, es decir, Hijo de Dios. De éste se dice que es sacerdote según el orden de Melquisedec. A continuación, el autor argumentará la superioridad y la perfección de este sacerdocio.
    • (B) Hb 8,1-9,28. Estos dos capítulos son realmente el centro (material y temático) de la carta. También lo anuncia al comienzo: Lo más importante de todo lo dicho es esto: tenemos un Sumo Sacerdote tan grande, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del Santuario y del Tabernáculo verdadero que erigió el Señor, y no un hombre (Hb 8,1-2). El sacerdocio de Cristo es perfecto porque realiza la verdadera mediación, ya que llegó a los cielos; en cambio, mientras permanece el primer Tabernáculo, todavía no está abierto el camino hacia el Santuario (Hb 9,8). En el sacerdocio levítico, además se ofrecen sacrificios y víctimas que no pueden perfeccionar al oferente (Hb 9,9); en cambio Cristo se ofreció a sí mismo como víctima inmaculada a Dios (Hb 9,14), una vez para siempre, en la plenitud de los tiempos, para destruir el pecado mediante el sacrificio de sí mismo (Hb 9,26).
    • (C) Hb 10,1-18. Los sacrificios antiguos no podían borrar los pecados por ser exteriores al hombre y a Dios (Hb 10,4-5.11; etc), ni hacer perfectos a los que se acercaban con ellos (Hb 10,1). En cambio, Cristo, con el sacrificio de su obediencia: heme aquí, he venido a cumplir tu Voluntad” (Hb 19,9; cf Jn 6,38; Lc 22,42) realiza 1) algo que evidentemente Dios acepta (porque ofrece cumplir lo que Dios quiere), 2) perfecto (porque no es algo exterior al hombre, sino que lo asume por entero, ya que partiendo del corazón y llega hasta la oblación del cuerpo, Hb 10,10), y 3) algo que se comunica a los creyentes:con una sola oblación hizo perfectos para siempre a los que son santificados (Hb 10,14), puesto que la consagración sacerdotal de Cristo se realizó, no por un ritual de separación, sino por un acontecimiento en el que Jesús llevó hasta el extremo el amor que nos tenía, por eso la transformación alcanzada (la consagración) no podía limitarse a él (esto contradeciría el mismo acto que la había producido), sino que incluía necesariamente su comunicación: yo por ellos me santifico (o consagro). En Jesús se cumple la Nueva Alianza y se nos comunica (Hb 10,15-18): Jesús cumpliendo la voluntad del Padre hasta la inmolación de su cuerpo (Hb 10,7-10) aprendió (alcanzó) para nosotros la obediencia (Hb 5,8): así pues, en adelante hay ya un hombre nuevo con un corazón nuevo” (Ez 36,26), formado en la obediencia perfecta, y totalmente unido a Dios y a sus hermanos. Esta vida nueva, este corazón nuevo ha sido creado para nosotros (Sal 51,12) y está a nuestra disposición. Si nos adherimos a Cristo, entonces también se realiza en nosotros la Nueva Alianza, que se ha de verificar en una vida cristiana generosa (Hb 10,19-39).
  1. Hb 11,1-12,13. El pasaje recoge la famosa definición de la fe, con los ejemplos de fe de los antiguos. Después propone el ejemplo de paciencia de Cristo ante la ignominia, para alentar así a los destinatarios de la carta.
  2. Hb 12,14-13,18. El autor exhorta a los diversos aspectos de la vida cristiana –el amor, la paz, la castidad, la obediencia, etc.– pero entendiéndola como un culto a Dios: “mantengamos la gracia y a través de ella ofrezcamos a Dios un culto que le sea grato (Hb 12,28), “Ofrezcamos continuamente a Dios por medio de él [Jesús] un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre” (Hb 13,15).
  • Hb 13,20-25: Tras una breve conclusión y doxología final (13,20-21), aparece unas palabras de despedida de Pablo (13,22-25)

Ahora convendría lee el Encuentro con el clero de la diócesis de Roma: “Lectio divina” (18 de febrero de 2010), donde Benedicto XVI concreta y actualiza las motivaciones profundas de la consagración sacerdotal como lo hizo y hace Cristo en nosotros hoy.

2 comentarios en “La estructura de la Carta a los Hebreos”

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