Jn 6: la Pascua del Pan de Vida (texto y esquema)

Esquema gráfico y comentario de Jn 6

Cfr. Aquí para ver de forma muy resumida tres recorridos de lectura de Jn 6

ACTO I

6, 1 Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, 2 y mucha gente le seguía porque veían los signos que realizaba en los enfermos.

El mar de Galilea (o de Tiberiades) es objeto en los vv.1-25 de numerosas travesías, idas y venidas. Lo diversos personajes terminan todos encontrándose de nuevo en Cafarnaúm

ACTO II

Este acto II presenta d os acciones de Jesús: el gesto del don y el caminar sobre las aguas. Expresiones de un saber (“sabía que iba a hacer“), de un querer (“Para que estos coman“) y de un poder (“distribuir… caminar sobre las aguas“). Estas acciones cualifican a Jesús para el combate o debate que vendrá. Precisamente Jesús reprochará a la multitud no “haber visto los signos” (v.26)

ESCENA 1

3 Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos.4 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.

El gesto del don tiene lugar en la montaña, lugar tradicional de encuentro con Dios.

ESCENA 2
5 Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?» 6 Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.» 8 Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: 9 «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» 10 Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente.» Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. 11 Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. 12 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.» 13 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 14 Al ver la gente el signo que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.» 15 Sabiendo Jesús que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

Sus palabras y gestos evocarían a los israelitas recuerdos del AT: La pregunta de los discípulos recuerda a la de Moisés: “¿De dónde saco yo la carne para dar a todo este pueblo?” (Nm 11,13). La cifra de 5.000 hombres recuerda la organización del pueblo en el desierto (Ex 18,25; Dt 1,15). El paso de lo poco a lo abundante, y los pedazos que se recigen recuerda al milagro de Eliseo (2 Re 4,42-44).

Jesús lleva toda la iniciativa, él: sube, mira, pregunta, ordena, toma, da gracias y distribuye. Su acción permite pasar de la carencia a la abundancia; 10 palabras lo expresan: multitud numerosa, tanta gente, mucha (hierba), cinco mil, todo lo que quisieron, saciados, recoged, recogieron, llenaron, habían comido”. Jesús se revela como el pastor y el guía de este pueblo, cuidando que nada ni nadie se pierda (vv. 12.37.39). Cumplido el signo y reconocido por el pueblo jesús se retira solo con Dios (no poder temporal)

ESCENA 3: Jesús se reúne con sus discípulos caminando sobre el mar.
16 Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar, 17 y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaún. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos; 18 soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse. 19 Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. 20 Pero él les dijo: «Soy yo. No temáis.» 21 Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Los discípulos saben que sólo Dios puede caminar “sobre las alturas de la mar” (Job 9,8). En la tradición bíblica el mar es símbolo de la muerte. El temor ante la presencia divina se calma al escuchar su voz “Yo soy. No temáis“. Quieren recogerle en la barca, pero curiosamente, “el Señor los llevó al puerto que anhelaban” (Sal 107,30). Espacio y tiempo son dominados por quien puede caminar por las aguas, para el vencedor de la muerte. El relato del caminar sobre las aguas adquiere todo su sentido en la esperanza de Jesús resucitado, vivo eternamente.

Este relato de Jesús caminando sobre las aguas sirve de puente entre dos escenas y dos lugares: la multiplicación de los panes y el diálogo de Jesús en Cafarnaúm. Además a diferencia de los sinópticos en los que a la palabra sigue el milagro o gesto (el milagro es la firma de la verdad de la palabra), en Juan, no es así. Tras los hechos milagrosos es cuando viene la doctrina (es el gesto el que cualifica el combate de la palabra): en este caso el milagro del pan y el milagro de caminar sobre el agua (imagen de la muerte), dará pie al discurso sobre el pan de vida, es decir para la vida eterna.

ESCENA 4: Comienzan los preparativos para el discurso en la sinagoga de Cafarnaún.
22 Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. 23 Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. 24 Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún, en busca de Jesús.

ACTO III

Una Palabra que es vida. En este acto III la palabra vida aparece 10 veces, y el verbo vivir 6 (51-58).

ESCENA 1

25a Al encontrarle a la orilla del mar,

ESCENA 2

25b le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» 26 Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 27 Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.» 28 Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» 29 Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.» 30 Ellos entonces le dijeron: «¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.» 32 Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.»

En este primer tiempo (25b-33) Jesús se prepara. Ante el alimento que perece, Jesús, nuevo Moisés, anuncia un alimento distinto: desciende del cielo, viene del Padre y da la Vida. Se refiere a “vida eterna”; este término, se repite 6 veces, y aparece aquí, al principio, en el v. 27 y al final en el v. 58. El v. 33 resume bien esta secuencia.

34 Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» 35 Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. 36 Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. 37 Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» 41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.»

En este segundo tiempo (33-40), ante la petición del darnos siempre de este pan, jesús revela su identidad: “YO SOY el pan de vida… YO SOY el que ha bajado del cielo” (35.38). El es el que ha enviado el Padre (38-39). Ante esta revelación, reforzada por la mención de la resurrección “Yo le resucitaré” (39.40), los judíos al igual que en el desierto (Ex 16,2-8; Nm 16,1-15), murmuran contra el que, sin embargo, desde el principio es calificado como “Rabbí“.

Primer compás de espera.

ESCENA 3

42 Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» 43 Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. 44 Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. 45 Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.  48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50 este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.
Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo52a Discutían entre sí los judíos

Las murmuraciones y discusiones de los judíos abren y concluyen el discurso de Jesús. Este discurso es una repetición de la conversación anterior; se repite: la vida eterna, la resurrección, el envío de Jesús por el Padre (nombrado 5 veces). Hasta que llega la gran novedad del discurso al decir que YO OS DARÉ MI CARNE por la vida del mundo.

Segundo compás de espera.

52b y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.

Se trata del tercer tiempo del discurso (52b-58). Estamos en el núcleo del capítulo 6. Jesús responde a la pregunta de los judíos afirmando: mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida y concluye: el que coma este pan vivirá para siempre. El verbo comer es empleado 8 veces y evoca la idea de alimento. El verbo masticar se emplea 4 veces y pone el acento en la asimilación.

ESCENA 4

60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» 61 Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? 62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?… 63 «El espíritu es el que da vida;
la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. 64 «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.»

Una palabra tan dura provocó reacciones vivas. Las dudas son fuertes pero Jesús insiste: Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. La forma verbal está en perfecto del verbo griego, es decir, estas palabras son definitivas, no tienen marcha atrás.

ACTO IV

66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»  68 Le respondió Simón Pedro: «Señor,  ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras  de vida eterna, 69 y nosotros creemos  y sabemos que tú eres el Santo de Dios.» 70 Jesús les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.» 71 Hablaba  de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce.

Si seguimos las flechas del eje portador:

Bibliografía:

  • PIERRE, MOITEL, Grandes relatos del evangelio, construcción y lectura, VERBO DIVINO, CUADERNOS BÍBLICOS Nº 68

3 comentarios en “Jn 6: la Pascua del Pan de Vida (texto y esquema)”

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