I. Dios Padre educa a su Pueblo

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1. Dios Padre educa a su pueblo, como un padre educa a su hijo: la reflexión deuteronómica caracterizó así el comportamiento de Dios que liberaba y constituía a su pueblo. «Comprende, pues, que Yahveh tu Dios te corregía como un padre corrige a su hijo» Dt 8,5. Elpredicador se muestra heredero de los profetas. Oseas anunciaba ya: «Cuando Israel era niño yo le amé… Yo enseñé a andar a Efraím, le llevé en brazos… los llevaba con suaves ataduras, con ataduras de amor…, me abajaba hasta él y le daba de comer» Os 11,1-4. Tal amor se ve en la educación de la niña hallada a la vera del camino según la alegoría de Ezequiel Ez 16. No es sino una deducción lógica y en imágenes de la revelación fundamental: «Así habla Yahveh: Mi hijo primogénito es Israel» Ex 4,22.

Para comprender lo que implican estos nombres conviene conocer el contexto cultural de la educación de los niños en Israel. Dos aspectos la caracterizan: 1) la meta es la sabiduría, 2) el medio privilegiado es la corrección. El maestro debe enseñar a su discípulo, sabiduría, inteligencia y «disciplina» Prov 23,23, designando este último término propiamente el fruto de la educación: es cierta habilidad 1,2, una manera de comportarse bien en la vida, que hay que comprender y mantener 4,13 5,23 10,17; para llegar a la vida hay que aplicar el corazón a la «disciplina» 23,12s Eclo 21,21. Padres y maestros tienen frente a los niños una autoridad sancionada por la ley Ex 20,12: hay que escuchar al padre y a la madre Prov 23,22, bajo pena de graves sanciones 30,17 Dt 21,18-21. La educación es un arte difícil, pues «la locura está enraizada en el corazón del niño» Prov 22,15, la sociedad está depravada y arrastrada al mal 1,10ss 5,7-14 6,20-35, tanto que los padres están abrumados de cuidados Eclo 22,3-6 42,9ss. Las reprensiones son, pues, necesarias, y más aún el látigo, pues no requiere como las primeras, circunstancias favorables: «los azotes y la corrección son sabiduría en todo tiempo» Eclo 22,6 30,1-13 Prov 23,13s. Tal es la experiencia de base que permite comprender la manera de la educación de Yahveh.

2. En efecto, la educación de Israel por Yahveh refleja los dos aspectos de la pedagogía familiar, instrucción de la sabiduría y corrección, transponiéndolos en función del pecado.

Las «lecciones de Yahveh» a su pueblo son los signos realizados en medio de Egipto, las maravillas del desierto, toda la gran obra de la liberación Dt 11,2-7; Israel debe, por tanto, reflexionar sobre las pruebas sufridas durante la marcha a través del desierto: experimentó el hambre para comprender que «el hombre no vive sólo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Yahveh»; con esta experiencia de dependencia cotidiana debía aprender Israel a reconocer la solicitud de Yahveh, su Padre: su vestido no se gastó, su pie no se hinchó a lo largo de estos cuarenta años Dt 8,2-6; estas pruebas estaban destinadas a revelar el fondo del corazón de Israel, a establecer un diálogo con Yahveh. Al lado de estas pruebas, también la ley se presenta como una voluntad de educación: «del cielo te hizo oir su voz para instruirte» Dt 4,36; no sólo para expresar en forma de mandamientos objetivos la voluntad divina, sino para reconocer que Dios te ha amado 4,37s y que quiere darte «felicidad y vida larga en una tierra dada para siempre» 4,40. Como buen educador, anuncia Yahveh con una promesa la retribución que sanciona la observancia de la ley. Finalmente, la ley, como la prueba, debe significar la presencia de la palabra misma del educador: la palabra no está en los cielos lejanos, ni más allá de los mares, sino «muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón» 30,11-14.

La corrección, que puede ir de la amenaza al castigo, pasando por la reprensión, debe asegurar la eficacia de las «lecciones de Yahveh», pues el pecado ha convertido a Israel en un pueblo de dura cerviz, lo mismo que la locura está enraizada en el corazón del niño. Yahveh toma, pues, por la mano a un profeta que se desviará del camino seguido por el pueblo Is 8,11 y que se convertirá en su propia boca, sin cesar de recordar mañana y tarde con una paciencia infatigable la voluntad y el amor de Dios. Oseas muestra el carácter educativo de los castigos enviados por Yahveh Os 7,12 10,10, haciendo alusión a las tentativas infructuosas del esposo que trata así de atraer a la infiel 2,4-15 Am 4,6-11. Jeremías vuelve a lo mismo sin cesar: «Déjate amonestar, Jerusalén» Jer 6,8. En vano, desgraciadamente: no reciben la lección, se niegan a dejarse instruir 2,30 7,28 Sof 3,2.7, «se han hecho una frente más dura que la roca» Jer 5,3. Entonces la corrección se convierte en castigo, que cae recio Lev 26,18.23s.28; pero aun entonces esta corrección se da con justa medida y no bajo el arrebato de la ira que mata Jer 10,24 30,11 46,28 Sal 6,2 38,2, y puede seguirse la conversión. Israel debe reconocer: «Tú me has corregido y he recibido la corrección como un toro indómito» y su contrición acaba en oración: «Haz que vuelva, y volveré, pues tú eres mi Dios» Jer 31,18. El salmista a su vez reconoce el valor de la corrección divina: «mis riñones me instruyen de noche» Sal 16,7, «dichoso el hombre al que Dios corrige; sé dócil a la lección de Saddai» Job 5,17, que tal es la manera de Dios en el gobierno de los pueblos Sal 94,10 Is 28,23-26.

No obstante, la educación no quedará redondeada sino el día en que se ponga la ley en el fondo del corazón: «ya no habrá que instruirse mutuamente… todos me conocerán, desde los más pequeños hasta los mayores» Jer 31,33s. Para obtener este resultado será preciso que la corrección caiga sobre el siervo: «el castigo que nos da la paz está sobre él y gracias a sus llagas hemos sido curados» Is 53,5. Entonces se comprenderá hasta qué punto «estaban conmovidas las entrañas de Yahveh» cuando debía proferir amenazas contra «su hijo querido» Jer 31,20 Os 11,8s.

Por la extensión de este artículo lo hemos dividido en tres partes:

Autor: Xavier Léon-Dufour, S.I. (Lyón) en la voz “Educación” del Vocabulario de Teología bíblica, de la Ed. Herder 1996

Artículos relacionados:

Cfr. Vocabulario bíblico

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4 comentarios en “I. Dios Padre educa a su Pueblo”

  1. He disfrutado mucho leyendo el articulo. Dios es un Dios cercano que nos enseña a educar a nuestros hijos por medio de su palabra y a la vez educa a Israel incluyendo amonestación, corrección, castigo, disciplina y todo para hacerle volver a El.
    Gracias

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