Resumen esquemático de Verbum Domini (1ª parte)

Aquí vamos a intentar hacer un resumen muy esquemático de la Exhotación Apostólica postsinodal Verbum Domini de Benedicto XVI sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia:

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ÍNDICE

Introducción[1] Se menciona a la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos, 5-26 octubre 2008. Aquí ponemos algunos enlaces interesantes para lo que se trató en la Asamblea: 1). Mensaje del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios, como conclusión de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (24 de octubre de 2008);2). Lineamenta «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia»; 3). Instrumentum laboris (11 de mayo de 2008)

  • Para que nuestra alegría sea perfecta [2] Se empieza a decir la intención del documentoNo hay prioridad más grande que esta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor
  • De la «Dei Verbum» al Sínodo sobre la Palabra de Dios [3] Esta exhortación forma como un díptico con la anterior XI Asamblea sobre la Eucaristía como fuente y culmen de la vida y misión de la Iglesia: En efecto, la Iglesia se funda sobre la Palabra de Dios, nace y vive de ella. También se dice cómo en los últimos 40 años, a raíz de la const. dogm. Dei Verbum, se ha dado un gran impulso en la Iglesia del estudio de la Escritura, así como la calidad y número de los pronunciamientos del Magisterio sobre esta materia (cfr. Bibliografía que se indica)
  • El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios [4] Se trata de “redescubir algo que corremos el peligro de dar por descontado en la vida cotidiana: el hecho de que Dios hable y responda a nuestras cuestiones“.
  • El Prólogo del Evangelio de Juan como guía [5] Termina esta introducción dejando claro cual es su intención y la estructura del documento: “Con esta Exhortación apostólica postsinodal, deseo que los resultados del Sínodo influyan eficazmente en la vida de la Iglesia, [1ª parte] en la relación personal con las Sagradas Escrituras, [2ª parte] en su interpretación en la liturgia y en la catequesis, así como en la investigación científica, [3ª parte] para que la Biblia no quede como una Palabra del pasado, sino como algo vivo y actual

PRIMERA PARTE: VERBUM DEI

El Dios que habla

(Acerca del contenido de los nn.6-13: sobre la Palabra de Dios)

  • Dios en diálogo [6] La noticia de la revelación bíblica es queDios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotrosPorque desde “in principio“, “en el corazón de la vida divina está la comunión, el don absoluto. Dios es amorPor eso “nos invita a participar en él“. Y es que además, “creados a imagen y semejanza de Dios amor, sólo podemos comprendernos a nosotros mismos en la acogida del Verbo y en la docilidad a la obra del Espíritu Santo. El enigma de la condición humana se esclarece definitivamente a la luz de la revelación realizada por el Verbo divino”.
  • Analogía de la Palabra de Dios [7] Este apartado comienza una reflexión de lo que se ha denominado “justamente una sinfonía de la Palabra, de una única Palabra que se expresa de diversos modos: «un canto a varias voces». Será en los siguientes apartados (del n.7 al n.21) donde como se irá desplegando esta sinfonía de la Palabra de Dios: en la persona de Jesucristo, en la creación, en la historia de la salvación, en los profetas, la predicación apostólica… etc: “Es necesario, por tanto, educar a los fieles para que capten mejor sus diversos significados y comprendan su sentido unitario. Es preciso también que, desde el punto de vista teológico, se profundice en la articulación de los diferentes significados de esta expresión, para que resplandezca mejor la unidad del plan divino y el puesto central que ocupa en él la persona de Cristo“.

Dimensión cósmica de la Palabra [8]La creación nace del Logos y lleva la marca imborrable de la Razón creadora que ordena y guía. Los salmos cantan esta gozosa certeza: «La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos» (Sal 33,6); y de nuevo: «Él lo dijo, y existió, él lo mandó, y surgió» (Sal 33,9). Toda realidad expresa este misterio: «El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos» (Sal 19,2). “

La creación del hombre [9] La creación es el lugar en el que se desarrolla la historia de amor entre Dios y su criatura; por tanto, la salvación del hombre es el motivo de todo. La contemplación del cosmos desde la perspectiva de la historia de la salvación nos lleva a descubrir la posición única y singular que ocupa el hombre en la creación: «Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» (Gn 1,27).” … “En todo esto encontramos también lo que la tradición filosófica llama «ley natural».[nota] En efecto, «todo ser humano que llega al uso de razón y a la responsabilidad experimenta una llamada interior a hacer el bien»[nota] “

Realismo de la Palabra [10] Quien conoce la Palabra divina conoce también plenamente el sentido de cada criatura. En efecto, si todas las cosas «se mantienen» en aquel que es «anterior a todo» (Col 1,17), quien construye la propia vida sobre su Palabra edifica verdaderamente de manera sólida y duradera.”

Cristología de la Palabra [11-13] Llegamos en este apartado (de tres números) al elemento más importante de los que integran esta sinfonía de la Palabra: Jesucristo.

  • [11] “La consideración de la realidad como obra de la santísima Trinidad a través del Verbo divino, nos permite comprender las palabras del autor de la Carta a los Hebreos: «En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo» (1,1-2). Es muy hermoso ver cómo todo el Antiguo Testamento se nos presenta ya como historia en la que Dios comunica su Palabra.“La Palabra eterna, que se expresa en la creación y se comunica en la historia de la salvación, en Cristo se ha convertido en un hombre «nacido de una mujer» (Ga 4,4).” … “Su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. Así se entiende por qué «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».[n.33]”
  • Después se recoge el mensaje de los Padres [12] “La tradición patrística y medieval, al contemplar esta «Cristología de la Palabra», ha utilizado una expresión sugestiva: el Verbo se ha abreviado:[n-34] «Los Padres de la Iglesia, en su traducción griega del antiguo Testamento, usaron unas palabras del profeta Isaías que también cita Pablo para mostrar cómo los nuevos caminos de Dios fueron preanunciados ya en el Antiguo Testamento. Allí se leía: “Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado” (Is 10,23; Rm 9,28)… El Hijo mismo es la Palabra, el Logos; la Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance».[n.35] Ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret.[n.36]”
  • Y concluye [13] “Teniendo presente estos elementos esenciales de nuestra fe, podemos contemplar así la profunda unidad en Cristo entre creación y nueva creación, y de toda la historia de la salvación. Por recurrir a una imagen, podemos comparar el cosmos a un «libro» –así decía Galileo Galilei– y considerarlo «como la obra de un Autor que se expresa mediante la “sinfonía” de la creación. Dentro de esta sinfonía se encuentra, en cierto momento, lo que en lenguaje musical se llamaría un “solo”, un tema encomendado a un solo instrumento o a una sola voz, y es tan importante que de él depende el significado de toda la ópera. Este “solo” es Jesús… El Hijo del hombre resume en sí la tierra y el cielo, la creación y el Creador, la carne y el Espíritu. Es el centro del cosmos y de la historia, porque en él se unen sin confundirse el Autor y su obra».[n.40]”

(Algo sobre los nn. 14-21 de la Exhort. Ap. Verbum Domini)

Dimensión escatológica de la Palabra de Dios [14] De este modo, la Iglesia expresa su conciencia de que Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; él es «el primero y el último» (Ap 1,17). Él ha dado su sentido definitivo a la creación y a la historia (…) Por consiguiente, el Sínodo ha recomendado «ayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de las revelaciones privadas»,[n.44] cuya función «no es la de… “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia».[n.45] … Es una ayuda que se ofrece pero que no es obligatorio usarla. En cualquier caso, ha de ser un alimento de la fe, esperanza y caridad, que son para todos la vía permanente de la salvación.[n.46]”

La Palabra de Dios y el Espíritu Santo [15-16]

  • Como el mismo documento dice: “[15]. Después de habernos extendido sobre la Palabra última y definitiva de Dios al mundo, es necesario referirse ahora a la misión del Espíritu Santo en relación con la Palabra divina. En efecto, no se comprende auténticamente la revelación cristiana sin tener en cuenta la acción del Paráclito. Esto tiene que ver con el hecho de que la comunicación que Dios hace de sí mismo implica siempre la relación entre el Hijo y el Espíritu Santo, a quienes Ireneo de Lyon llama precisamente «las dos manos del Padre».[n.47]… La misión del Hijo y la del Espíritu Santo son inseparables y constituyen una única economía de la salvación.”
  • El punto [16] recoge esta misma idea con argumentos de los Padres Sinodales, de los grandes escritores de la tradición cristiana y de los textos de la liturgia. Concluyendo:De aquí resulta con claridad que no se puede comprender el sentido de la Palabra si no se tiene en cuenta la acción del Paráclito en la Iglesia y en los corazones de los creyentes.”

Tradición y Escritura [17-18]

  • [17]”Al reafirmar el vínculo profundo entre el Espíritu Santo y la Palabra de Dios, hemos sentado también las bases para comprender el sentido y el valor decisivo de la Tradición viva y de las Sagradas Escrituras en la Iglesia. En efecto, puesto que «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único» (Jn3,16), la Palabra divina, pronunciada en el tiempo, fue dada y «entregada» a la Iglesia de modo definitivo, de tal manera que el anuncio de la salvación se comunique eficazmente siempre y en todas partes. Como nos recuerda la Constitución dogmática Dei Verbum, Jesucristo mismo «mandó a los Apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que Él mismo cumplió y promulgó con su boca. Este mandato se cumplió fielmente, pues los Apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó; además, los mismos Apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo».[n.56]. El Concilio Vaticano II recuerda también que esta Tradición de origen apostólico es una realidad viva y dinámica, que «va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo»; pero no en el sentido de que cambie en su verdad, que es perenne. Más bien «crece la comprensión de las palabras y las instituciones transmitidas», con la contemplación y el estudio, con la inteligencia fruto de una más profunda experiencia espiritual, así como con la «predicación de los que con la sucesión episcopal recibieron el carisma seguro de la verdad».[n.57]”
  • [18] Tras concretar algunas consecuencias prácticas de este principio, concluye este apartado diciendo: En definitiva, mediante la obra del Espíritu Santo y bajo la guía del Magisterio, la Iglesia transmite a todas las generaciones cuanto ha sido revelado en Cristo. La Iglesia vive con la certeza de que su Señor, que habló en el pasado, no cesa de comunicar hoy su Palabra en la Tradición viva de la Iglesia y en la Sagrada Escritura. En efecto, la Palabra de Dios se nos da en la Sagrada Escritura como testimonio inspirado de la revelación que, junto con la Tradición viva de la Iglesia, es la regla suprema de la fe.[n.65]

Sagrada Escritura, inspiración y verdad [19]:Un concepto clave para comprender el texto sagrado como Palabra de Dios en palabras humanas es ciertamente el de inspiración. También aquí podemos sugerir una analogía: así como el Verbo de Dios se hizo carne por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María, así también la Sagrada Escritura nace del seno de la Iglesia por obra del mismo Espíritu. La Sagrada Escritura es «la Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo».[n.66]”… Y añade otro concepto importante: “Además, los Padres sinodales han destacado la conexión entre el tema de la inspiración y el de la verdad de las Escrituras.[n.69] Por eso, la profundización en el proceso de la inspiración llevará también sin duda a una mayor comprensión de la verdad contenida en los libros sagrados. Como afirma la doctrina conciliar sobre este punto, los libros inspirados enseñan la verdad: «Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra.“… Pero se añade que tanto la inspiración como la verdad de las escrituras están en un momento de actualización e investigación:Sin embargo, hay que reconocer la necesidad actual de profundizar adecuadamente en esta realidad, para responder mejor a lo que exige la interpretación de los textos sagrados según su naturaleza. En esa perspectiva, expreso el deseo de que la investigación en este campo pueda progresar y dar frutos para la ciencia bíblica y la vida espiritual de los fieles.”

Dios Padre, fuente y origen de la Palabra [20-21]

  • [20] La economía de la revelación tiene su comienzo y origen en Dios Padre. Su Palabra «hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos» (Sal 33,6). Es Él quien da «a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo» (2 Co 4,6; cf. Mt 16,17; Lc9,29). Dios, fuente de la revelación, se manifiesta como Padre en el Hijo «Logos hecho carne» (cf. Jn 1,14), que vino a cumplir la voluntad del que lo había enviado (cf. Jn 4,34), y lleva a término la educación divina del hombre, animada ya anteriormente por las palabras de los profetas y las maravillas realizadas tanto en la creación como en la historia de su pueblo y de todos los hombres. La revelación de Dios Padre culmina con la entrega por parte del Hijo del don del Paráclito (cf. Jn 14,16), Espíritu del Padre y del Hijo, que nos guía «hasta la verdad plena» (Jn16,13).Y así, todas las promesas de Dios se han convertido en Jesucristo en un «» (cf. 2 Co 1,20). De este modo se abre para el hombre la posibilidad de recorrer el camino que lo lleva hasta el Padre (cf. Jn 14,6), para que al final Dios sea «todo para todos» (1 Co 15,28).
  • [21] Concluye este apartado del “Dios que habla” con la noción del Silencio de Dio: “Esta experiencia de Jesús es indicativa de la situación del hombre que, después de haber escuchado y reconocido la Palabra de Dios, ha de enfrentarse también con su silencio. Muchos santos y místicos han vivido esta experiencia, que también hoy se presenta en el camino de muchos creyentes. El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio. Por tanto, en la dinámica de la revelación cristiana, el silencio aparece como una expresión importante de la Palabra de Dios” 

La respuesta del hombre al Dios que habla

Llamados a entrar en la Alianza con Dios [22]
Dios escucha al hombre y responde a sus interrogantes [23]
Dialogar con Dios mediante sus palabras [24]
Palabra de Dios y fe [25]
El pecado como falta de escucha a la Palabra de Dios [26]
María «Mater Verbi Dei» y «Mater fidei» [27-28]

La hermenéutica de la Sagrada Escritura en la Iglesia

La Iglesia lugar originario de la hermenéutica de la Biblia [29-30]
«Alma de la Teología» [31]
Desarrollo de la investigación bíblica y Magisterio eclesial [32-33]
La hermenéutica bíblica conciliar: una indicación que se ha de seguir [34]
El peligro del dualismo y la hermenéutica secularizada [35]
Fe y razón en relación con la Escritura [36]
Sentido literal y sentido espiritual [37]
Necesidad de trascender la «letra» [38]
Unidad intrínseca de la Biblia [39]
Relación entre Antiguo y Nuevo Testamento[40-41]
Las páginas «oscuras» de la Biblia [42]
Cristianos y judíos en relación con la Sagrada Escritura [43]
La interpretación fundamentalista de las Escrituras [44]
Diálogo entre pastores, teólogos y exegetas [45]
Biblia y ecumenismo [46]
Consecuencias en el planteamiento de los estudios teológicos [47]
Los santos y la interpretación de la Escritura [48-49]

Para seguir con la (segunda parte de la) Exhotación Apostólica postsinodal Verbum Domini

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