Sobre las Ediciones impresas de los textos originales bíblicos

Los estudios sobre la Biblia responden a tres intereses: científico, cultural y religioso. Así se comprenden los esfuerzos seculares por reconstruir el texto original, afectado por su transmisión manuscrita a través de muchos siglos hasta la invención de la imprenta (a. 1445). Con ésta ven la luz las ediciones impresas de textos originales del A.T. y N.T. en una verdadera floración. Su bondad interna varía conforme al tino con que se ha sabido incorporar a cada una los resultados de la crítica del momento en orden a ofrecer el texto más fiel. Asimismo se comprende la labor ininterrumpida de inteligencia del contenido del texto sagrado que se refleja en un sinnúmero de Comentarios al mismo. Y también el trabajo como de disección del texto mismo, con el fin de poder explotar mejor sus posibilidades en la investigación, que representan las Concordancias.

Ediciones impresas de los textos originales

Se entiende ediciones impresas de los textos originales, del hebreo del A. T. y del griego del N. T. Texto “original” equivale a la reconstrucción del mismo hecha con ayuda de los manuscritos anteriores a la imprenta, copias del texto o de versiones.

Ediciones del texto original Del Antiguo Testamento.

  • En el s. XV la actividad tipográfica del A.T. pertenece casi exclusivamente a los judíos. Existe un número de incunables (0,5%) impresos en Italia, España y Portugal. Las primeras ediciones del A.T., parciales, eran más bien comentarios con el texto original inserto. El primer libro impreso fue el Salterio (Bolonia 1477) con el comentario de David Kimhi (m. 1235). Luego la Tórah (Bolonia 1482) con el Targum de Onqelos y comentarios de Rási y Esra. Siguieron los Profetas (2 vol., Soncino, Milán, 1485-86) y Hagiógrafos (ib. 1490). Entre las hispano-portuguesas destacó la Tórah de Eliezer Toledano (Lisboa 1491). La primera edición completa del A.T. vio la luz en Soncino el 23 febrero 1488; se la llamó Biblia Soncinense. Antes de terminar el siglo salieron dos más (Nápoles 1491-92 y Brescia 1494).
  • Siglos XVI-XVII: Desde principios del s. XVI se inicia una importante actividad tipográfica del A. T. por parte de los cristianos, en especial con una serie de Salterios en distintas lenguas. Durante estos dos siglos se imprimen las monumentales Biblias Políglotas con los textos originales tanto del A. T. como del N. T. Características de esa época son las llamadas Biblias rabínicas. La primera apareció en Venecia (1516-17), dirigida por Félix Pratense, doctor rabino judío convertido al cristianismo. Segunda fue la de Jacob ben Hayyim (Venecia 1525-26), la cual por su aparato crítico y seriedad científica se convirtió en textus receptus; se la llamó bombergiana de su editor Daniel Bomberg; su texto hebreo masorético, unas veces el de ben Aller y otras el de ben Neftalí, sigue siendo prácticamente el de las actuales Biblias hebreas para uso escolar. Entre las reediciones posteriores destacan las de J. Athias y J. Leusden (Amsterdam 1661 y 1667) y la de E. van der Hooght (ib. 1705).
  • Siglos XVIII-XX: Prosigue con mayor ahínco la labor crítica para la reconstrucción del texto. Contribuyen con material crítico nuevo las ediciones de B. Kennicott (Oxford 1776-80) y de J. B. de Rossi (Parma 1784-88). A través de los editores, en especial de Hooght, el texto de ben Hayyim es aceptado por la generalidad. A su vez se multiplican las ediciones. Entre ellas cabe notar como de mayor interés crítico la de S. Baer y F. Delitzsch (Londres 1869-92), la de Ch. D. Ginsburg (ib. 1894), la de P. Haupt (ib. 1896-1904) y, por último, la de R. Kittel. Las dos primeras ediciones de Kittel (1905 y 1912) reproducen sustancialmente el texto de ben Hayyim; a partir de la 3a edición, preparada por P. Khale, reproduce fielmente el de ben Aller, más antiguo, mientras un equipo de estudiosos contribuye a la elaboración del aparato crítico (Biblia Haebraica, Stuttgart 1929-37).

Ediciones del texto original Del Nuevo Testamento. A partir de la imprenta se multiplican rápidamente las ediciones del texto griego del N. T., con un valor crítico desigual y con diferencias debidas a la elaboración y acceso a distintos códices.

  • Siglos XVI-XVII: La primera edición impresa del N. T. griego corresponde al vol. 5° de la Biblia Políglota Complutense (1514); pero la aprobación pontificia retrasó su aparición hasta 1522. Aprovechó la dilación el editor J. Froben para publicar la preparada por Erasmo de Rotterdam (Basilea 1516), con cuatro reediciones hasta 1535; su texto fue base de todas las siguientes ediciones hasta el s. xix, a pesar de su escaso valor crítico. Otro editor famoso fue Roberto Estienne (m. 1559), más conocido como Stephanus, de París; sobre la 5a ed. de Erasmo imprimió cuatro más entre 1546 y 1551; célebre fue la 3a llamada regia, que pasó a textus receptus; en la última edición introdujo como obra suya la división en versículos. Sobre la regia publicó T. Beza en 1565 su primera, a la que seguirían cinco más sobre el texto de la 2a revisado. Ya en el s. XVII los hermanos Elzevier, de Leyden, sacaron varias ediciones sobre el texto de Beza y de Stephanus.
  • Siglos XVIII-XX: A partir del primer cuarto del s. XVIII se siente la necesidad de liberarse del textus receptus y de establecer un texto crítico a través de la valoración y estudio comparativo de los distintos manuscritos, versiones y citas de autores antiguos. La gran cantidad de manuscritos descubiertos exige un trabajo de examen y clasificación: se agrupan por familias, se distinguen recensiones y se elaboran principios de interpretación. Así se acompaña el texto con un amplio aparato crítico. Se cuentan como importantes las ediciones de J. J. Wettstein (Amsterdam 175152), J. A. Bengel (Tubinga 1734), y J. J. Griesbach (Halle 1774, con material crítico nuevo y propio). K. Lachmann deja el textus receptus e intenta restituir el del tiempo de S. jerónimo (Berlín 1831); C. Tischendorf (nueve ediciones de 1841 a 1872) descubre y publica nuevos e importantes manuscritos. Siguen B. F. Westcott y F. J. A. Hort (Londres 1881: 30 años de preparación), y, finalmente, H. von Soden que supera a sus predecesores (Die Schriften des N. T. in ihrer ültesten erreichbaren Textgestalt, 4 vol., Berlín-Gotinga 1902-13). El material disponible es ya enorme y se siente que su estudio supera las fuerzas de un hombre solo.
  • Junto a las grandes ediciones han ido apareciendo otras «manuales», todas con varias reediciones. Entre las más recientes destacan, de autores católicos: H. J. Vogels (Düsseldorf 1920), A. Merck (Roma 1933) y J. M. Bover (Novi Testamenti Biblia graeca et latina, Madrid 1943, 5a ed. 1968); y de autores protestantes: A. Souter (Oxford 1910), y en particular E. Nestle (Stuttgart 1898, 23 ed. 1957).

Fuente: Voz “Biblia”, GER, 1991.

Cfr. Los manuscritos bíblicos

(seguimos)

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