Biblia: Versiones arameas (Targum)

La palabra Targum significa traducción. Y se aplica a las traducciones de la Biblia hebrea al arameo.

Según la tradición judía, a la que hace referencia al parecer el libro de Nehemías (8,8), el origen de estas traducciones se encuentra en la necesidad de que los judíos repatriados de Babilonia por los persas entendiesen la lectura del texto hebreo que se hacía en las sinagogas; en el destierro habían olvidado la lengua nativa, el hebreo, y habían adoptado el arameo, lengua de Babilonia. Esta necesidad era urgente tratándose de repatriados pertenecientes sobre todo a las clases humildes y menos cultas del judaísmo. Las traducciones arameas redactadas por escrito en época posterior, y que han llegado hasta nosotros, son las siguientes:

El Targum Onqelos

El Targum Onqelos, que es la traducción oficial del judaísmo. Normalmente se dice que es un targum babilónico, en el sentido de que fue en las Academias judías de Babilonia donde recibió su forma actual, particularmente la vocalización. Sin embargo, estudios recientes concluyen que la tradición judía acerca del origen palestinense del Onqelos tiene buen fundamento.

El Targum Palestinense

El Targum llamado Palestinense, que fue sustituido alrededor del s. IX d.C. en Palestina, donde había imperado en siglos anteriores, por el oficial de Onqelos. Hasta hace poco se llamaba Targum Fragmentario o Yerusalmí II, porque solamente se conservaba en fragmentos (la doceava parte de todo el texto).
El Pseudo-Jonatán o Yerusalmí I. Se considera como un Targum palestinense, que conserva mucha Haggadá, incluso más que el Neofiti. En conjunto es muy antiguo, aunque haya interpolaciones y adiciones tardías (p.e. se menciona la caída de Constantinopla y a la hija y la mujer de Mahoma); ésta es la razón por la que durante más de cincuenta años se prescindiese de este texto en los estudios de exégesis del N.T. por considerarlo un texto medieval. Hoy, sin embargo, se piensa que aunque el Pseudo-Jonatán tiene interpolaciones tardías, su texto es muy antiguo con numerosos materiales precristianos; por eso es necesario tenerlo muy en cuenta para la exégesis del N.T.

Neofiti.

Fue descubierto en el año 1956. Este descubrimiento ha sido un acontecimiento extraordinario, no sólo en relación con los estudios targúmicos, sino, incluso, en relación con la lingüística aramea palestinense y con la exégesis bíblica neotestamentaria. Además es muy importante para detectar el desarrollo de la literatura halákica judía en sus primeras fases. Menahem Kasher, gran especialista en la literatura rabínica, considera al Neofiti como un instrumento básico para la investigación de la literatura rabínica primitiva. Desde el punto de vista del contenido es ordinariamente una versión literal, pero con frecuentes paráfrasis al texto hebreo del Pentateuco, versión pública y litúrgica que se leía en la sinagoga, lo que se deduce del frecuente uso de esta forma litúrgica: «Pueblo mío, hijos de Israel». Este carácter litúrgico del Neofiti da a su teología un relieve especial, porque representa la teología admitida en la sinagoga durante la época neotestamentaria. En el Neofiti hay cientos de menciones del Memra de Yahtvéh (Verbo de Dios), del Ruha de Qudsa (Espíritu Santo); de ahí la importancia de relacionar esta fraseología con las expresiones trinitarias del N.T.

Un punto importante es que el Neofiti parece ser del s. I o II d.C.; por tanto, sería un documento contemporáneo al nacimiento del cristianismo. Debe advertirse que todos los cotejos que hasta ahora se hacían entre la literatura neotestamentaria y la rabínica era a base de una literatura posterior al s. III d.C., y con el Neofiti se pasa a una literatura rabínica contemporánea al N.T. El conjunto del texto del Neofiti se puede decir que es anterior o, por lo menos, contemporáneo al cristianismo.

La importancia lingüística del Neofiti deriva de que está escrito en arameo diálectal palestino, en el arameo de Galilea, que hablaba Jesucristo. En el Neofiti hay formas lingüísticas que encontramos en el Onqelos, pero pueden deberse ya a influjo de los copistas posteriores que sólo conocían el arameo del tipo de Onqelos, o bien porque en el mismo arameo galilaico se mezclasen formas lingüísticas de un arameo un tanto distinto, que pudo hablarse en Palestina en los primeros siglos del cristianismo, un arameo parecido al de Onqelos, o al arameo imperial o literario. A este propósito recuérdese que en el s. II y III d.C., gran parte de la población judía del Sur de Palestina se instaló en el Norte; por eso, los escritos galilaicos acusan fácilmente formas aramaicas del Sur.

Targumim a los Profetas y Hagiógrafos.

La traducción aramea oficial a los Profetas es la llamada de Jonatán ben Uzziel, del nombre de un discípulo de Hilel (s. I.), y la obra anónima redactada en Babilonia entre los s. III y V d. C., a partir de materiales diversos fundamentalmente de origen palestino.

Según T. Walker, los Targumim a los Hagiógrafos no son anteriores a la época talmúdica. Probablemente sean mucho más recientes. Son obras individuales y no se destinaron nunca a uso litúrgico o escolar. Aunque de época reciente, contienen tradiciones antiguas de origen palestino

Fuente: Voz Biblia VI, en la GER.

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7 comentarios en “Biblia: Versiones arameas (Targum)”

  1. gracias por esta maravillosa información a ke soy traductor de la biblia.y estos recursos nos ayudan a tener una base bien firme para poder callar a aquellos que intentan pisotear la veracidad de las escrituras.

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