A. La interpretación en la Tradición bíblica

Entendemos por “interpretación en la Tradición bíblica” el modo con el cual la misma Biblia interpreta las experiencias humanas fundamentales o los acontecimientos particulares de la historia de Israel; o el modo en el cual los textos bíblicos utilizan las fuentes, escritas u orales -de las cuales algunas pueden provenir de otras religiones o culturas-, reinterpretándolas. Así podemos hacer sobre “la interpretación de los textos bíblicos” en el interior de la Biblia misma, las siguientes observaciones:

1. La Confluencia (de las diversas tradiciones religiosas). Los textos de la Biblia son la expresión de tradiciones religiosas que existían antes de ellos. El modo como se relacionan con las tradiciones es diferente en cada caso, ya que la creatividad de los autores se manifiesta en diversos grados. En el curso del tiempo, múltiples tradiciones han confluido poco a poco para formar una gran tradición común. La Biblia es una manifestación privilegiada de este proceso que ella ha contribuido a realizar y del cual continua siendo norma reguladora.

2. Las Relecturas (posteriores de escritos anteriores). Lo que contribuye a dar a la Biblia su unidad interna, única en su género, es que los escritos bíblicos posteriores se apoyan con frecuencia sobre los escritos anteriores. Aluden a ellos, proponen “relecturas” que desarrollan nuevos aspectos del sentido, a veces muy diferentes del sentido primitivo, o inclusive se refieren a ellos explícitamente, sea para profundizar el significado, sea para afirmar su realización. Por ejemplo, la herencia de una tierra, prometida por Dios a Abrahán para su descendencia (Gn 15, 7.18), se convierte en la entrada en el santuario de Dios (Ex 15,17), en una participación en el reposo de Dios (Sl 132, 7-8), reservada a los verdaderos creyentes (Sl 95, 8-11; He 3, 7-4,11), y, finalmente en la entrada en el santuario celestial (Heb 6, 12. 18-20), “herencia eterna” (Heb 9,15). Y así otros muchos ejemplos.

3. Las Relaciones (entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento). Las relaciones intertextuales toman una extrema densidad en los escritos del Nuevo Testamento, todos ellos tapizados de alusiones al Antiguo Testamento y de citas explícitas. Los autores del Nuevo Testamento reconocen al Antiguo Testamento valor de revelación divina. Proclaman que la revelación ha encontrado su cumplimiento en la vida, la enseñanza y sobre todo la muerte y resurrección de Jesús, fuente de perdón y vida eterna. “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras y fue sepultado; resucitó al tercer día según las Escrituras y se apareció…” (1 Cor 15, 35). Este es el núcleo central de la predicación apostólica (1 Cor 15,11).

4. La Yuxtaposición (de perspectivas diferentes). En el Nuevo Testamento, como ya en el Antiguo Testamento, se observa la yuxtaposición de perspectivas diferentes, a veces en tensión unas con otras. Por ejemplo: 1) sobre la situación de Jesús (Jn 8, 29; 16, 32 y Mc 15, 34), o 2) sobre el valor de la Ley mosaica (Mt 5, 17-19 y Rm 6,14), o 3) sobre la necesidad de las obras para al justificación (Sant 2, 24 y Rm 3, 28; Ef 2, 8-9). Una de las características de la Biblia es precisamente la ausencia de un sistema, y por el contrario, la presencia de tensiones dinámicas. La Biblia ha acogido varios modos de interpretar los mismos acontecimientos o de pensar los mismos problemas. Ella invita así a rechazar el simplismo y la estrechez de espíritu .

Algunas conclusiones

El modo de interpretar los textos, que se manifiesta en las Sagradas Escrituras sugiere las siguientes observaciones:

  1. La confluencia. Puesto que la Sagrada Escritura se ha constituido sobre la base del consenso de las comunidades creyentes, que han a reconocido en su texto la expresión de la fe revelada, su interpretación misma debe ser, para la fe viviente de las comunidades eclesiales, fuente de consenso sobre los puntos esenciales.
  2. Las relecturas. Puesto que la expresión de la fe, tal como se encuentra en la Sagrada Escritura reconocida por todos, se ha renovado continuamente para enfrentar situaciones nuevas -lo cual explica las “relecturas” de numerosos textos bíblicos-, la interpretación de la Biblia debe tener igualmente un aspecto de creatividad y afrontar las cuestiones nuevas para responder a ellas a partir de la Biblia.
  3. Las Yuxtaposiciones. Puesto que los textos de la Sagrada Escritura tienen a veces tensiones entre ellos, la interpretación debe necesariamente ser plural. Ninguna interpretación particular puede agotar el sentido del conjunto, que es una sinfonía a varias voces. La interpretación de un texto particular debe, pues, evitar la exclusividad.
  4. Las Relaciones. La Sagrada Escritura está en diálogo con las comunidades creyentes, porque ha surgido de sus tradiciones de fe. Sus textos se han desarrollado en relación con estas tradiciones y han contribuido, recíprocamente, a su desarrollo. La interpretación de la Escritura se debe hacer, pues, en el seno de la Iglesia en su pluralidad y su unidad, y en la tradición de fe.

Fuente:  Documento de la Pontificia Comisión Bíblica,“La Interpretación de la Biblia en la Iglesia”.

2 comentarios en “A. La interpretación en la Tradición bíblica”

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