La Inspiración pasiva como influjo divino en el intelecto del hagiógrafo

El carisma inspirativo en cuanto recibido por el hagiógrafo es lo que se denomina inspiración pasiva. Así considerada, comporta tres acciones divinas en el hagiógrafo: ilustración de la mente; moción de la voluntad; y asistencia en las facultades ejecutivas. Aquí vemos el influjo divino en el intelecto del hagiógrafo.

Dios ilustra, aplica y eleva el intelecto del hagiógrafo para que entienda el mensaje divino que debe transmitir. Según los principios de la filosofía tomista, en todo acto cognoscitivo pueden distinguirse dos fases: 1) la adquisición de las especies inteligibles (repraesentatio specierum) y 2) el juicio sobre las especies recibidas (iudicium de speciebus vel repraesentatis). Ambas fases en el proceso del conocimiento natural, se producen con solas las fuerzas y facultades humanas naturales; pero cuando se trata de los escritores de la Biblia, se requiere que ambas fases, o al menos la segunda se verifique bajo el influjo y dependencia de Dios.

1) Así, pues, Dios debe aplicar el intelecto del hagiógrafo para adquirir las especies. Estas especies o formas inteligibles son recibidas en el intelecto: a) por medio de los sentidos; b) por vía imaginativa, (bien como nuevas representaciones o sacándolas de la memoria; c) por vía directamente intelectual, (por combinación y ordenación de especies ya adquiridas). La inspiración en esta fase no exige de suyo necesariamente y siempre que Dios infunda nuevas especies en el intelecto del hagiógrafo  (acceptio rerum). Pero tampoco excluye esa posibilidad que, de facto, se ha debido producir algunas veces (por ejemplo, en ciertas profecías mesiánicas del A.T). El hagiógrafo bíblico en este momento se encuentra ya «ayudado por el hálito de la divina inspiración, por medio del cual para la elección… de los documentos se encuentra inmune de todo error» (Pío XII, enc. Humani generis).

2) En cambio, en la segunda fase del conocimiento (el juicio)  es absolutamente necesario que Dios aplique y eleve el intelecto del hagiógrafo para que éste forme el juicio sobre las especies de cualquier modo adquiridas (iudicium de rebus acceptis). Este acto de juzgar constituye un elemento esencial y formal en la redacción del libro sagrado. No basta para tal juicio inspirativo que Dios ayude al hagiógrafo con una luz meramente natural; sino que Dios influye de tal manera en el hagiógrafo, que éste forma como un solo principio de acción con Él; ello se verifica por medio de un lumen, una luz sobrenatural, que es elemento principal y primario de la inspiración. De otro modo Dios no sería verdadero autor de la Biblia; y lo mismo se puede decir del hagiógrafo.

¿En qué consiste el lumen o luz divina ilustrativa? La opinión común es que el lumen inspirativo concede al intelecto mayor capacidad para conocer las cosas divinas, de modo semejante a como con el lumen gloriae el alma es robustecida en su capacidad de conocimiento de Dios; en ambos casos, el lumen divino pone como en luz más clara el objeto de conocimiento. Pero no es necesario que el hagiógrafo sea plenamente consciente de actuar bajo el lumen divino; éste, como en general la gracia, no es objeto normalmente de percepción humana, a no ser que una nueva gracia, distinta, venga al hombre para hacerle precisamente consciente de que ha sido objeto de concesión de la gracia anterior. Por regla general (que admite excepciones), en el carisma inspirativo el hombre no es claramente consciente del beneficio divino y tan sólo barrunta algo de él por los efectos que produce en él; pero no es el propio recipiendiario el que está constituido en juez de su propia gracia, sino la Iglesia. Del mismo modo que ocurre con la gracia santificante, el sujeto no conoce su propia santidad, sino que es la Iglesia quien tiene el carisma de reconocer la santidad de vida del sujeto. Así, pues, sólo la Iglesia posee el carisma de reconocimiento o discreción de la existencia de la inspiración divina en los concretos escritores y escritos sagrados.

6 comentarios en “La Inspiración pasiva como influjo divino en el intelecto del hagiógrafo”

  1. bien explicado se entiende perfectamente y profundiza en el conocimiento real divino, felicitaciones al q lo hizo y que Dios lo bendiga

  2. Cuando Dios creo el mundo, dijo: que era bueno; Cuando creo al hombre, dijo: Que era muy bueno.
    Aqui lo vemos no solo tocando puerta evangelizamos, el Espiritu Santo lo siga empujando por ese
    camino, con personas como tu.
    LA TIERRA: Seria ALTAR DE ADORACION PERPETUA…….. Para lo que fue creada. Y NOooooo
    para ALTAR DE REPARACION PERPETUA, por culpa de nuestros pecados.

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