—Los testigos: Jesús y la Iglesia.

A la pregunta que nos hemos planteado: ¿Cómo podemos conocer a Jesús de Nazaret? A la respuesta de que hemos de empezar por los testigos más importantes, es decir por lo que nos dice la Iglesia, hoy día surge la pega del que afirma: “Yo creo en Jesús, pero no en la Iglesia”. Efectivamente, actualmente son muchos los que piensan que los adelantos de la arqueología, de la historia de las religiones, de las ciencias históricas, etc  nos permiten conocer al verdadero Jesús sin necesidad de depender de la Iglesia.

Pero antes de seguir conviene preguntarse, ¿cuándo se empezó a pensar en Jesús sin la Iglesia? Se trata de algo relativamente reciente. Ha sido a partir del s. XVIII cuando se ha empezado a sospechar sistemáticamente de la Iglesia como medio adecuado para conocer a Jesús. ¿Eran ateos los que pensaban a sí? No. Los ilustrados eran más bien deístas, es decir gente que aún viendo clara la acción creadora de Dios, una vez hecho este se mantiene al margen, como algo impasible y supratemporal, que no interviene para nada en el mundo. ¿Eran cristianos quienes comenzaron a separar a Jesús de la Iglesia? Si, la mayoría eran protestantes liberales, un tipo de cristianos que empezaban a cuestionarse la libertad de cuestionar en Credo de la Iglesia en lo referente a Jesucristo.

¿Cuáles son los principios protestantes que están en la base de confrontación moderna entre Jesús y la Iglesia? Básicamente el principio de la “sola Escritura”. Pero si la Biblia es la fuente principal del conocimiento de Cristo ¿cómo puede algo verdadero convertirse en un obstáculo para conocer la verdad de la historia de Jesús? El problema nunca fue la Biblia, sino el modo equivocado en el que fue interpretada. Se trata de un problema “hermenéutico”: todo texto hay que leerlo en su contexto; es decir, la Biblia (Texto) hay que leerla en la Tradición en la que surge (contexto). ¿Cómo se aprovechó el positivismo moderno de este biblicismo protestante?. Ocurrió que cuando la teoría de la “inspiración verbal” entró en crisis en la época de la Ilustración (al descubrirse errores e inexactitudes en la Biblia), mientras algunos se mantuvieron en ella (fundamentalismo bíblico), otros se pasaron a los métodos histórico-críticos que empezaban a surgir. Pero estos métodos estaban inspirados por el positivismo materialista que excluye todo lo que no sea controlable por las ciencias empíricas (todo lo que no se pueda contar y medir). Pero el problema fundamental fue y es hoy para muchas personas el materialismo moderno. Resulta muy difícil que puedan entender, quienes afirmen que lo real es sólo lo mesurable y lo que está regulado por las leyes de la naturaleza, muchos hechos claves de la vida de Jesucristo, como por ejemplo, sus milagros o su resurrección.

Lo repetimos, es muy importante no separar a Jesús de la Iglesia porque esto significaría, tarde o temprano, perder al Jesús real. Pues, no lo olvidemos, todo método de estudio es parcial y además no están capacitados para captar la singularidad absolutamente única de Jesús (Dios y Hombre). Los textos solos son insuficientes, necesitan ser iluminados por la realidad misma que anuncian. ¿Qué luz aporta el testimonio de la Iglesia para el conocimiento de Jesús? Primero aporta la unidad entre los diversos elementos que configuran su persona (evitando reduccionismos). En segundo lugar, aporta luz a nivel histórico, antropológico y teológico.

  • ¿Qué se entiende por testimonio histórico de la Iglesia en orden al conocimiento de Jesús? La Iglesia como comunidad de comunicación nos dice que Jesús está vivo, que vive hoy en la Iglesia. No es una figura de la historia, que pasó. La Iglesia proclama que su única razón de existir es comunicar a Jesús vivo a los hombres de cada generación. Esto es algo único en la historia y no se puede conocer de verdad quién es Jesús sin conocer este fenómeno.
  • ¿Qué entendemos por el testimonio antropológico eclesial en orden a conocer la verdad de la historia de Jesús?La Iglesia como comunidad de comunicación habla al hombre de la dimensión eterna de su existencia, de su orientación a Dios, de sus anhelos más profundos, de su sed religiosa. Porque sólo desde esta visión del hombre se hace posible la comprensión de Jesús verdaderamente.
  • ¿Qué luz teológica aporta la Iglesia? La Iglesia como comunidad de comunicación nos revela a Jesús: “1) Nadie conoce al Hijo, sino el Padre. 2) Y nadie conoce al Padre, sino el Hijo, 3) y aquél a quien el Hijo se lo quisiera revelar” (Mt 11,27). La realidad de Dios no es accesible al ser humano más que por medio de Dios mismo. Esto ocurre con cualquier persona. Nadie puede conocer de verdad a alguien, si éste no se le abre, no se le revela de algún modo. “Solo Dios habla bien de Dios” (Pascal).

Como conclusión, podemos decir que el testimonio esencial de la Iglesia. la luz con la que ilumina la figura histórica de Jesús  de Nazaret se haya formulado en el Credo.

Fuente: Los testigos: Jesús y la Iglesia, por  Juan Antonio Martínez Camino, Jesús de Nazaret. La verdad de su historia, Edicel Centro Bíblico Católico, 4ª ed. 2010, pp. 13-25.

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