¿Qué entendemos por el testimonio antropológico eclesial en orden al conocimiento de la verdad de la historia de Jesús?

Esta entrada pertenece a la serie ¿Qué sabemos de Jesús de Nazaret? y es continuación de ¿Tan importante es no separar a Jesús de sus testigos?

La Iglesia no sólo presenta a Jesús a las diversas generaciones como una figura histórica con presencia viva, sino que también, a la inversa, presenta, por así decir, a los hombres y mujeres de cada época al Jesucristo que vive en ella. Queremos decir con ello algo muy simple.

Si deseamos conocer a alguien hemos de presentamos, o nos han de presentar a él. Si nunca se nos ofrece esta oportunidad y nos mantenemos en la distancia, no podremos llegar a conocer a alguien desconocido. Para ello hemos de disponer las condiciones adecuadas de acercamiento.

No nos será posible conocer la verdad de Jesús si carecemos de las condiciones adecuadas para ello. Hemos de estar preparados para el encuentro con él. En concreto, si nos acercáramos a él con una mentalidad alérgica a lo religioso, saturados de materialismo o de puro escepticismo sobre la verdad del hombre, difícilmente podríamos hacemos una idea correcta de Jesús.

La Iglesia es una comunidad de comunicación en la que el ser humano se siente continuamente interpelado acerca de su verdadera condición humana, lo que es tanto como decir, acerca de la profundidad de su esperanza. Quien entra en el diálogo que se establece entre los miembros de la Iglesia, y entre ellos y quienes se ponen en contacto con ella, no podrá dar pacíficamente soluciones sólo intramundanas a sus aspiraciones y deseos. Porque en la Iglesia se habla de la dimensión eterna de la existencia humana, de la profunda orientación al Infinito, a Dios, de los deseos más arraigados en el corazón del hombre. En ella se desenmascara el engaño que supone la supuesta instalación perfecta en el bienestar material o la abdicación pretendidamente “moderada” de la pregunta por Dios.

De este modo, la Iglesia da testimonio del dinamismo más profundo del ser humano, de su inderogable sed religiosa, y así hace posible la comprensión de Jesús en su realidad de máxima apertura del hombre al misterio insondable y atrayente de Dios y, a la vez, de punto de aquella máxima cercanía de Dios al ser humano desde el que éste es atraído hacia lo divino de un modo insuperablemente íntimo a su ser, al tiempo que externo a él.

He ahí el trabajo antropológico ?de disposición del ser del hombre en cuanto tal? que se realiza en la comunidad de fe cristiana para el conocimiento adecuado de Jesús. Es un trabajo que se puede realizar también en otros lugares. Pero la Iglesia de Jesús lo hace ya explícitamente ?aunque no siempre y en todo momento así? para facilitar el encuentro con él. Es su tarea propia, a la que la mueve el Espíritu de Jesús.

Fuente: Juan Antonio Martínez Camino, Jesús de Nazaret, la verdad de su historia, ed. Edicel Centro Bíblico Católico (4ª ed. 2010)

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2 comentarios en “¿Qué entendemos por el testimonio antropológico eclesial en orden al conocimiento de la verdad de la historia de Jesús?”

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