¿Por qué sólo los escritos incluidos en el Nuevo Testamento son fuentes fiables? ¿Qué pasa con los “evangelios apócrifos”?

Pero ¿por qué ésos y sólo esos escritos incluidos en el Nuevo Testamento serían las fuentes fiables para conocer la verdad de la historia de Jesús? Sólo ésos han sido acogidos por la comunidad de los testigos como expresiones auténticas de su propio testimonio acerca de Jesús. Esto es lo que significa, en último término, que los escritos recogidos en el Nuevo Testamento sean escritos “canónicos“, es decir, que actúan como “regla” de la interpretación que la Iglesia ha hecho siempre y hace hoy de la historia de Jesús de Nazaret.

En este sentido sólo los textos neotestamentarios son plenamente fiables para comprender la verdad de Jesús. Las razones de esta afirmación las hemos apuntado en el primer capítulo, al hablar de Jesús y sus testigos. Los textos sólo se entienden bien en su contexto propio. La Iglesia es el contexto propio de los textos más originales que tenemos acerca de Jesús de Nazaret.

Pero es verdad que contamos también con otros textos sobre Jesús. Los del Nuevo Testamento no son los únicos. La pervivencia de algún testimonio no cristiano sobre Jesús es una prueba adicional sobre su figura, aunque referido prácticamente sólo a su existencia histórica. Dedicamos a continuación un breve capítulo a esta cuestión.

 ¿Y los evangelios apócrifos? ¿Constituyen fuentes históricas fiables?

Se llaman apócrifos a algunos relatos acerca de la vida de Jesús que circularon en las comunidades cristianas, pero que no llegaron a ser reconocidos por la Iglesia universal como testimonio propio autorizado.

La mayoría de los autores coinciden en que no aportan conocimientos fiables nuevos. Son de fecha posterior a los evangelios canónicos y de ellos recogen los datos fundamentales. Por lo general son narraciones legendarias que tratan de responder a base de la fantasía a curiosidades a las que los evangelios no dan respuesta. Por ejemplo, acerca de la infancia de Jesús o de la vida de sus amigos y discípulos.

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