5 El Espíritu Santo en la Biblia: el Espíritu y la Unción (Is 61, 1-3)

imagesTexto a estudiar: Is 61, 1-3

1 El espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido,
me ha enviado a llevar la noticia a los pobres,
a vendar los corazones desgarrados,
a anunciar a los cautivos la liberación
y a los prisioneros la libertad,
2 a proclamar un año de gracia de parte del Señor
y un día de venganza para nuestro Dios,
para consolar a todos los afligidos, los afligidos de Sión;
3 para darles una corona en lugar de ceniza,
aceite de gozo en lugar de un traje de luto,
un manto de fiesta en lugar de un espíritu abatido.

SITUACIÓN HISTÓRICA

Han pasado los años. El imperio babilonio ha desaparecido. Los anuncios del Segundo Isaías sobre la llegada del rey persa Ciro y sobre la libertad para los desterrados pertenecen ya al pasado. Un discípulo del profeta prosigue su trabajo, concretamente en el c. 61. Nos encontramos en Judea: han regresado ya algunos desterrados, pero la situación no es nada boyante. las promesas del Segundo lsaías parecen estar muy lejos de la realidad. Reina el desánimo; y cunden también las infidelidades a la voluntad del Señor. Nuestro texto ofrece el programa de un enviado del Dios de Israel que va a dar paso a una era de prosperidad y de vida para su pueblo. Los versículos siguientes concretan más aún las perspectivas de renacimiento.

EL ENVIADO Y SU MISIÓN

Volvemos a encontrarnos con el espíritu y con una misión como en Is 42, 1-7. Pero aquí se añade un elemento nuevo: la unción. La importancia de este hecho está en que la unción es fruto del espíritu: El espíritu del Señor está sobre mí porque el Señor me ha ungido. La misión es, una vez más, algo propio del rey. Si no supiéramos la fecha de composición de este texto, pensaríamos inevitablemente en un personaje real que habla de la función que tiene encomendada por el Dios de Israel. Pero, después del destierro, ya no hay rey. ¿De quién habla entonces el profeta? Por esta época, el sumo sacerdote había heredado el rito de la unción y mantenía el poder político y religioso que le otorgaba el ocupante persa. El era el centro de la comunidad. ¿Habla el profeta del sumo sacerdote y de su misión dentro de la comunidad? Pudiera ser.

La mayor parte de los comentaristas identifican al ungido con el profeta mismo. La misión que presenta el texto no corresponde a la función clásica del profeta. Sin embargo, si el texto fuera efectivamente en este sentido, tendríamos entonces la sustitución del rey por el profeta. Este se atribuiría el rito característico de la realeza (la unción), sus consecuencias (el don del espíritu) y sus funciones: construir la felicidad, la justicia y la paz, ser un verdadero padre para su pueblo.

Sea lo que fuere, la identificación del ungido con el profeta parece razonable, el espíritu sigue siendo el don que el Señor concede a los que tienen la misión de realizar la obra de justicia, de bienestar y de felicidad para el pueblo oprimido. No es extraño que Jesús se atribuya este programa (Lc 4,16-21).

Fuente: Jesús María ASURMENDI, en Cuadernos bíblicos nº 52

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2 comentarios en “5 El Espíritu Santo en la Biblia: el Espíritu y la Unción (Is 61, 1-3)”

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